Asegurar la libertad de internet para democratizar la información
La declaración la realizó el colombiano Jaime Abello Banfi, director de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FPNI), de visita al país con motivo de la 39na Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
"Asegurar la libertad de Internet es fundamental para la democratización de la información", planteó el colombiano Jaime Abello Banfi, director de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FPNI), de visita al país con motivo de la 39na Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
"Hay que evitar cualquier tentación de control político sobre el Internet para garantizar la diversidad de la oferta informativa y su capacidad de llegar al público, pero, como todo, la polémica está en la manera de interpretar lo que eso significa, el sentido de qué es democratizar la información", sonríe Abello Banfi en diálogo con Télam.
"Personalmente desearía que las ideas circulen libres, algo que parece asegurado en la mayoría de los países, pero en algunos como China, Corea o Cuba existe censura señala, no sólo regulan la red desde lo tecnológico, cuentan con verdaderos ejércitos de censores monitoreando la red".
Por eso "al Internet hoy en día hay que reconocerlo como algo que hay que defender aseveró Abello Banfi y de la mano de esa libertad hay que propiciar una educación para su buen uso desde la infancia".
Ocurre que "es como la vida dijo. Como el mundo, contiene lo mejor y lo peor y por eso es importante preparar a los niños, los futuros ciudadanos, para manejarse en ese escenario".
Los problemas que la red llevó al mundo periodístico "no tienen que ver con el oficio, sino con el negocio: Se desestabilizó el modelo de publicidad masiva y la venta de ejemplares impresos", señaló. Los lectores se informan gratis mientras que los grandes buscadores, los nuevos jugadores de este partido, intervienen en las ganancias publicitarias.
"Es un giro dramático sentenció, sin ellos no se puede vivir porque la gente no llegaría a los contenidos que el medio desea difundir, pero al incorporarlos limitan sus ganancias", mientras que "los muros de pago no funcionan para la mayoría", el lector está habituado a obtener la información gratis y la pequeña fracción que cobra ingresos simplemente es ignorada por la cibernautas".
"Será muy difícil cambiar esta dinámica", advierte aunque es optimista, imagina "un futuro muy fluido, con muchas iniciativas experimentales, mucho periodismo de nicho, alianzas, búsquedas y combinaciones apropiadas entre las fuentes de ingreso tradicionales y las del nuevo periodismo de Internet".
El papel, de todas maneras, "va a subsistir -vaticina-, al menos por un tiempo, encontrar esas correlaciones es uno de los retos del periodismo en la actualidad, pero lo que se acabó de todas maneras es la comodidad y las cuotas de mercado aseguradas, esos liderazgos que parecían imbatibles".
Abello Banfi dirigía el canal público Telecaribe cuando, una tarde de diciembre de 1993, el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez lo abordó con una propuesta impensada, crear una fundación para formar periodistas que contribuyan al desarrollo democrático de la región. No pudo negarse. Hasta hoy es el hombre que lleva adelante la idea de ese "clarividente", como él mismo define a su amigo.
En la arena de los desafíos señaló el trabajo con las audiencias, "si antes la tarea del periodista era un reto casi personal hacer la averiguación, trabajar las fuentes, producir las notas hoy día hay mecanismos que permiten que la audiencia rápidamente sume y complemente información".
Un ejemplo fresco de esa interacción se vio con el atentado perpetrado en Boston el último 15 de abril durante una maratón, luego de que el FBI pidiera a los medios difundir imágenes de los sospechosos con el objetivo de que la audiencia los identificara.
También advirtió que "hoy hay que estar dispuestos a reconocer una segunda fase de trabajo que empieza una vez emitida la nota, las audiencias enriquecen mucho la labor del periodista, hay que encontrar maneras inteligentes de aprovechar su capacidad como fuente".
En este marco, Abello Banfi se refirió a la autocensura, definida como "la negación de la independencia periodística, que a veces es producto de una cultura hacia el interior de una redacción, aunque en zonas con actores violentos responde a la limitación que se autoimponen los periodistas a la hora de publicar material riesgoso".
La independencia, en tanto, "es una actitud, una disposición de llegar hasta el fondo en la averiguación de los hechos, con exactitud, contextualizados y la más correcta interpretación posible define Es decir, la búsqueda de una verdad honrada basándose en los hechos".
"Esa independencia puede darse en medios privados, públicos y comunitarios, pero siempre requerirá de la construcción de una cultura periodística de respeto a esa idea, así como de una decisión personal y ética por parte de los periodistas", resumió.