26 de junio de 2026
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Lectura obligada

Calle de los ladrones, lo último de Enard

El tema de la identidad personal que se mueve, que cambia constantemente, es el nudo central de la última novela del escritor francés.

Por Sección Cultura

Tras cursar estudios de árabe y persa y luego de largas estancias en Oriente Próximo, Enard se estableció en Barcelona (en el 2000). Ha escrito las novelas La perfección del Tiro, Remontando el Orinoco, El manual del perfecto terrorista, Zona, Habladles de batallas, de reyes y elefantes y El alcohol y la nostalgia.
 
Enard que se presentará este fin de semana en la 39a. edición de la Feria Internacional del Libro, dialogó con Télam, acerca de Calles de los ladrones, cuya traducción a cargo de RobertJuan- Cantavella acaba de llegar a Buenos Aires.
 
Lajdar, el protagonista, desea parecerse a "los Montale, los agentes sin nombre, los Marlowe, los detectives privados y los polis de la novela negra. ¿Por qué nos cautivan esas ideas que fabrican para nosotros, esos ejemplos que nos modelan y saben quebrarnos al tiempo que nos construyen? La identidad siempre en movimiento, el ser en eterna formación....", escribe Enard.

- Esta idea de la identidad en movimiento ¿estaba presente en la génesis de la novela?
- Es un tema que me interesa muchísimo desde hace tiempo y que he tratado también en libros anteriores. El nudo central está ahí, la idea fue hacer una novela de formación, ver la formación de un ser  hoy, ahora, entre Marruecos y España, una identidad más en movimiento, cambiante a través de distintas culturas, lenguas, de las nuevas tecnologías.
 
Aunque está presente la política, me importa lo identitario, por eso no es una novela periodística, me interesa como uno se va formando en este mundo de hoy que es como un campo de batalla donde llegan influencias de todos lados y van formando al ser humano y dándole una conciencia múltiple, mixta. Ahora es difícil ser como antes, muy francés o muy español, creo que hoy los jóvenes de 18 años crecen viendo series norteamericanas.. la patria es lo que soy aquí y ahora, en este momento
 
- ¿Esa percepción no se puede volver algo muy amenazante, como en la novela? 
- Hacia el final de la novela, los personajes se vuelven cada vez más simbólicos, hay que matar a la parte oscura para poder ser libres. Y ser libres es admitir esta no identidad, porque identidad significa lo idéntico. No somos así.

- Otro tema muy omnisciente en la novela son los libros, la literatura...
- Los libros en "Calle de los ladrones" son instrumentos de formación, la parte de cultura; hay gente como el protagonista que lee novelas negras, le da calle, y también esa voz tan suya y extraña, mezcla de dialecto árabe y novela policial de los años 70.
 
Y también es una forma de establecer un vínculo con la humanidad, lo que nos une es este inmenso corpus de libros, que vamos acumulando, como producciones culturales y artísticas, la cultura con mayúscula es esto. Y en esa montaña, cada uno puede tomar lo que le gusta pero aparte añade algo más. Por eso también es un libro de libros, es un libro que apunta al sustrato de la identidad y a formar parte de ese enorme corpus.
 
- ¿Cómo se perfiló la novela?
- El libro cruza algunas cosas. Tenía desde hace tiempo ganas de escribir una novela de iniciación, una novela de viaje, como El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger o El Buda de los suburbios, del británico Hanif Kureishi. Algo que cuestione ese momento que uno se ve adulto, el paso a la responsabilidad, cómo se hace. Y a otro nivel, un homenaje a la novela negra.

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