La palabra crisis se presenta además como acrónimo de Comuna de Investigación para una Imaginación Social Inclusiva y se piensa como un laboratorio que puede involucrar a la gente en el desarrollo de respuestas y alternativas económicas y culturales a la crisis, que prevé el uso de distintos medios de comunicación y también formas de redistribución del presupuesto total del premio.
Integrado por artistas visuales, poetas y actores, el colectivo Etcétera se inició en 1997 en Buenos Aires, llevando el arte a las calles y protestas -donde nace el conflicto social- para luego llevar estos conflictos a los ámbitos de la producción cultural, incluidos los medios de comunicación e instituciones de arte.
Su práctica se caracteriza por el humor, la investigación y la deconstrucción poética que da forma a un nuevo tipo de arte comprometido: libre de retórica banal, muy a menudo sarcástico e "incorrecto".
En el 2005 participaron de la fundación del Movimiento International Errorista, una organización internacional que reivindica el error como filosofía de vida y en 2009 participaron de la Bienal de Estambul con el "Kabaret Errorista", proyecto por el cual fueron nominados para este concurso por la curadora israelí Galit Eilat, miembro del Comité Internacional de Selección del Premio.
En abril, los integrantes de este colectivo se trasladarán a la histórica ciudad de Bolonia -en el norte del país- para poner en marcha el proyecto que estiman tendrá una duración de tres meses.
"Será una plataforma temporal que funcionará como un colectivo de colectivos coordinando proyectos ya existentes, para converger en una creación colectiva de arte participativo, cuenta a Télam Federico Zukerfeld, miembro fundador del grupo Etcétera junto a Loreto Garín Guzmán.
"El proyecto indagará en la posibilidad de imaginar una sociedad diferente con objetivos comunes, en donde los protagonistas son principalmente los jóvenes, estudiantes y desocupados, pero también economistas, filósofos, científicos, artistas y activistas de otras generaciones, agrega.
La idea, en resumen, es potenciar lo que llaman "imaginación social inclusiva", tratando de revertir el papel de la audiencia como consumidores culturales transformándolos en actores sociales para desplazar las fronteras entre el mundo del arte y del ciudadano común.

