Que nos encanta llorar en el cine es algo que corroboran éxitos de taquilla como Titanic, Lo que el viento se llevó, Alguien voló sobre el nido del cuco o la más reciente Lo imposible. Según un estudio dirigido por Silvia Knobloch-Westerwick, de la Universidad de Ohio, y publicado en la revista Communication Research, las películas trágicas que nos provocan tristeza potencian simultánemanete una reflexión sobre nuestras propias vidas y nos hacen evocar las relaciones más cercanas, aumentando la sensación de bienestar.
26 de junio de 2026
