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"Es una tecnología nueva, es algo que gustará a unas personas y a otras no, como en todo lo que hacemos", dijo Nimmo.
Chester Pearce cobra 300 libras (378 euros) por crear un código que también puede situarse en nichos, bancos, árboles o placas y conectan con la página de su Recuerdo QR.
Gill Tuttiet, de 53 años, fue uno de los primeros clientes de Poole en usar esta tecnología para su fallecido marido, Timothy.
"Tim era bastante extrovertido y juguetón con todo. Creo que esto es lo que hubiera querido, y es un proceso que difícilmente podría ser más sencillo", afirmó Tuttiet.
La página web vinculada con el código muestra un perfil del fallecido, imágenes, videos y homenajes de su familia y amigos.
La familia y amigos cercanos a los que se proporciona una contraseña también pueden añadir sus propios mensajes personales.
"Todos tenemos una historia que contar", afirmó Nimmo.
Fuente: Infobae
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