La pandemia de coronavirus ha hecho que la necesidad de encontrar espacios que sirvan tanto de vivienda como para teletrabajar crezca. Esta cabina de cristal, diseñada por Olson Kundig, tiene 45 metros cuadrados, ofrece buenas vistas, y cuenta con todas las comodidades necesarias para una buena estancia tanto personal como laboral.
Trabajar y vivir.
Esta cabaña de cristal, diseñada por Olson Kundig, es un lugar fantástico para vivir y trabajar, ya que cuenta con todas las comodidades para que ambas experiencias sean satisfactorias.
45 metros cuadrados.
La vivienda cuenta con 45 metros cuadrados de espacio (muy bien repartidos) y está revestida con paneles de madera. No cabe duda que el lugar es muy acogedor.
La distribución.
Esta cabina de cristal dispone de dormitorio, baño, estudio y una pequeña cocina. Puede ubicarse en cualquier lugar que disponga de una conexión a Internet.
El prototipo.
El primer prototipo de esta minicasa se encuentra en la isla de San Juan (estado de Washington, Estados Unidos) y sirve como casa de huéspedes.
Buenas vistas.
Una de las principales ventajas que ofrece esta peculiar oficina es que permite disfrutar de las vistas del exterior. Las grandes cristales además permiten la entrada de mucha luz natural.
Los paneles se mueven.
Con el objetivo de protegerse del calor o el frío, tres de los cuatro paneles se pueden mover a gusto del inquilino. Así, estarán cerrados cuando haga frío y abiertos con el calor.
Terraza al aire libre.
Cuando los paneles de madera están abiertos sirven de terraza al aire libre en la que refrescarse y disfrutar sin paredes.
De despacho a dormitorio.
El interior es fundamentalmente una estancia diáfana con forma de despacho. La cama se encuentra plegada y cuando se despliega, el espacio se convierte en dormitorio.
El giro de la chimenea.
Además hay otra característica muy curiosa. Y es que la chimenea es capaz de girar 180 grados para poder usada tanto en el interior como en el exterior de la vivienda.
Un sitio ideal en la pandemia.
No cabe duda que este lugar es un sitio fantástico en el que alojarse durante la pandemia, ya que permite el aislamiento social, al mismo tiempo que se disfruta de la naturaleza.