Es una situación muy temida que, sin embargo, tiene fácil solución. El sudor de los pies provoca que en muchos zapatos, especialmente los cerrados, se generen las condiciones ideales para el surgimiento de bacterias que dejan un olor terrible en el calzado. Pero existen una serie de trucos que permitirán desterrar el hedor. Estos son algunos de ellos.
Déjalos al sol.
Puede parecer lo más obvio, pero resulta efectivo. Lava los zapatos con agua y jabón, y déjalos secando al sol, ya que los rayos acabarán con las bacterias y eliminarán el mal olor.
Usa cítricos.
La naranja o el limón tienen un olor muy penetrante y agradable. Un buen consejo es no tirar las cáscaras y dejar actuar a los cítricos toda la noche. El resultado será visible.
Recurre a los polvos de talco.
Absorben las humedades y actúan contra el mal olor, por lo que son muy útiles. Ya sea dejando el calzado toda la noche con los polvos de talco o echando un poco en la suela al usarlos, el cambio será sustancial.
Utiliza bicarbonato de sodio.
Es otra solución similar a los polvos de talco. Con una cucharadita en cada zapato por la noche, el mal olor desaparecerá. Fácil y efectivo.
El té es siempre un buen aliado.
Un par de sencillas bolsas de té también serán grandes aliadas para combatir el mal olor gracias a los taninos.
Cambia las suelas.
Quizás ya sea demasiado tarde para eliminar el mal olor de las suelas, por lo que en este caso es una buena opción reemplazarlas por otras nuevas.
Cuida los pies.
Si ves que ninguno de los consejos da resultados, quizás debas prestar más atención a la limpieza y el cuidado de tus pies. Por ello es imprescindible, tener unos buenos hábitos de higiene.
No olvides las hierbas aromáticas.
Al igual que el té, la salvia y la lavanda ayudan a eliminar los malos olores, por lo que es otra alternativa muy útil.
El jabón nunca falla.
El jabón absorbe los malos olores y deja un buen olor después, pero hay que tener cuidado de que no esté húmedo, ya que la humedad hará que las bacterias se multipliquen.
El algodón también es útil.
Simplemente, echa unas gotitas de aceite en el interior del calzado y déjalos durante la noche para que distribuyan su aroma.