Cartelitos por acá, cartelitos por allá, la discusión política se transformó en una guerra de afiches. Todo se parece a un meme real que nos persigue superando cualquier discusión de ideas o proyectos.
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La era de los memes o la infantilización de la política
Una infantilización de la política dónde la imagen debe estar por sobre cualquier debate, se hace dueña y señora de la situación y ocupa el lugar del debate y la reflexión.
No es nuevo, fue un método que ya uso la oposición en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner con los cartelitos de la inflación congreso y luego con los de la AMIA en una de las aperturas de sesiones ordinarias del Congreso. Sin embargo, en los últimos tiempos la costumbre no solo se profundizó, sino que rompió barreras y ya no es propiedad de un solo signo político.
En los últimos días las banderitas ucranianas en el Congreso y aquí en Mendoza ayer mismo los afichitos con la cara del ministro de Seguridad y el jefe de la Policía con la palabra Buscados al píe parecen reemplazar las ideas y el debate de temas trascendentales.
El sociólogo e investigador francés Pierre Rosanvallón ante uno de los últimos actos electorales franceses aseguraba que "hoy en todas las latitudes, los ciudadanos se sienten cada vez menos escuchados y representados por aquellos a quienes han elegido. La palabra que han hecho oír en las urnas se disuelve a continuación en los recintos parlamentarios, en tanto que los gobernantes parecen afectados de sordera", se podría decir que esa sordera también les afecta el habla y reemplazan las ideas por lugares comunes o deciden que la "realidad" de las redes puede abandonar el campo virtual y transformase en una corporización de la política y nos llenan de flayers que reemplazan el debate y profundizan los antagonismos.
Claro que hay excepciones, tanto en políticos de la vieja guardia como de la nueva generación, pero en general parece que asistimos a una notable simplificación de la política con una clase dirigente que rehúye de responsabilidades y proclama que todo es culpa de cualquiera, menos de ella, una especie de Antón Pirulero juego que precisamente apasiona a los niños.
Reemplazar la oratoria, el desarrollo de las ideas, el acercamiento al electorado por carteles afiches o memes que no dicen nada y hasta son confusos en la transmisión de ideas puede generar empatía en el particular mundo de las redes sociales dónde lo efímero y simple se transmite como soluciones de fondo. Una especie de "Que se vayan todos" desmovilizado y atrapado en la banalización de las ideas.
Así es lo mismo recaudar medio punto del PBI generando un aporte de las principales fortunas del país que descartar 100 asesores o dejando de aumentar el sueldo a los empleados públicos o sea a docentes, policías, médicos, recolectores de residuos, etc etc.
Es posible que estemos ante una nueva edición del huevo o la gallina. La sociedad llegó sola a este discurso y desinterés por la política o la política hizo todo lo posible por llegar a ese desinterés,
Es difícil fijar dónde comenzó la infantilización y banalización de la política. Quizás en aquel fin de las ideologías de los 90 de Fukuyama, pero avanzó rápidamente hasta apoderarse de todos los rincones. Lentamente una parte importante de los profesionales de la política nos han hecho creer que lo normal e incluso lo deseable es agredir al diferente, al que no piensa como uno, al que no es como uno. Claro que el desprestigio de pensar distinto es por lo general unidireccional y el desprestigiado suele ser quien piensa distinto al establishment.
Así como en aquel momento los cartelitos de la AMIA demostraban que no importaba la historia ni la realidad, las recientes banderitas de Ucrania mostraron el desinterés por aunque sea estudiar un poco la realidad de una Europa que es algo más que París, Berlín o Madrid, la increíble actitud de ayer de los Legisladores justicialistas los deja al borde del ridículo.
Hacía apenas horas un laburante que iba rumbo a cumplir con su trabajo y parar la olla de su familia había sido asesinado brutalmente para robarle su bicicleta. Nada más peronista que un trabajador rumbo a la fábrica para ganarse su salario. Un laburante, la base de ese movimiento social que gestó la mayoría o la totalidad de los derechos de los trabajadores. La respuesta a la tragedia por parte de los senadores del PJ fue la infantilización de la política en su máxima expresión. Posar con un cartelito con la imagen del Ministro de Seguridad y del Jefe de Policía y debajo la leyenda Buscados.
Quizás muy pocos duden de que la gestión del casi desconocido ministro Levrino deja un sinfín de dudas y una calificación muy baja, pero si la respuesta de la oposición, en medio de la tragedia de la perdida de una vida que enluta a una familia y a un colectivo importante de laburantes, es una clara expresión de la banalización de la política algo esta fallando fuerte en la construcción de una política mejor.
A fines de la década del 30 José Ortega y Gasset afincado en la Argentina escribía "Cuando atendemos ingenuamente lo que los hechos manifiestan, podría uno preguntarse si no habremos venido los hombres a este mundo precisamente para no entendernos, pues no cabe negar que el no entendernos es cosa que sabemos hacer concienzudamente. Son muchas las causas de esa normal y tenaz mala inteligencia. Pero entre ellas hay una que es, acaso, la decisiva. Creemos que es fácil entendernos".