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Cambio de hábitos: ¿qué comen los mendocinos y cómo avanzar hacia una alimentación saludable?

Por Florencia Rodriguez

Con la llegada de las altas temperaturas, los gimnasios registran más inscripciones y empiezan a pulular las famosas "dietas mágicas" para perder peso en tiempo récord. Lo cierto es que la clave está en modificar hábitos alimentarios, un desafío nada sencillo que implica esfuerzo, conciencia y, sobre todo, educación. Los resultados se verán a largo plazo pero garantizarán una alimentación saludable. Ahora bien, ¿qué comen los mendocinos/as?, ¿cuáles son los hábitos de los que intentan desprenderse?, ¿realmente, se ha virado hacia ese objetivo?

Alejandra Moor, doctora en Nutrición y presidente de la Asociación Mendocina de Graduados en Nutrición dio algunas respuestas a los interrogantes en torno a la alimentación saludable, las dietas y los hábitos a la hora de sentarse a comer.

Si bien no hay estudios provinciales, en Argentina se realizan dos encuestas que abarcan a todas las jurisdicciones del país- incluida, por supuesto, Mendoza- se trata de la Encuesta de Nutrición y Salud (ENYS) y la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. Las últimas dos se completaron y divulgaron en el 2019, antes de la pandemia.

"En ambos estudios, de alto rigor metodológico, se sigue viendo un aumento en el sobrepeso infantil y en la obesidad que ya es considerada una epidemia mundial. También refleja un incremento en el consumo de ‘comida chatarra' y de alimentos ultra procesados así como de bebidas azucaradas como gaseosas", comenzó a explicar Moor.

"Si una tiene que decir si los hábitos alimentarios han mejorado en Mendoza y en el país, la verdad es que no, en general no. Hay muy bajo consumo de frutas y verduras, aumento del consumo de ultra procesados sobre en todo en niños, niñas y adolescentes. En general, dentro de las guías alimentarias para la Argentina, la alimentación de la población está por debajo de las recomendaciones", sumó.

Estas encuestas señalaron que en Argentina, 6 de cada 10 adultos tiene sobrepeso y que sólo el 17% consume la porción de frutas y verduras recomendadas (5 diarias). Por otro lado, el 50% de los habitantes consume dos o más bebidas azucaradas por día (se incluyen las gaseosas) pese a que la guía alimentaria promueve el consumo de agua sobre todo y luego jugos naturales.

"Vale decir que eso nos da un panorama en cuanto a si ha mejorado la alimentación, aún no. Cambiar un hábito alimentario es un trabajo que lleva mucho tiempo, requiere mucha educación continua, permanente, seguimiento y concientización. No es fácil ni rápido. Quizás con el tiempo se puedan ver pequeños cambios pero todavía no han tenido un impacto, por lo que no se puede medir", señaló la especialista.

Dejar las harinas, ¿sí o no?

"Con respecto a las harinas integrales, sí hay un poco más de cambio de hábitos en esta elección de consumir más harinas de tipo integral versus las comunes. Las integrales tienen fibra en sus diferentes modos. En general, una común tiene 100% harina, en cambio, si es integral, tiene 50% de harina y 50% de fibra, desde el punto de vista nutricional es más saludable consumir estas últimas", expuso Moor.

Y sumó: "Hay que quitar el mito de que no se pueden consumir harinas, debemos hacerlo pero en porciones y frecuencias más reducidas. Muchas veces, las harinas son más masivas en consumo porque son las más baratas, como los fideos, arroz, sémola. Son productos económicos, más fáciles de preparar y más calóricas. Por eso, también se tienen en cuenta los contextos y circunstancias de vida de las personas".

Los hábitos arraigados de los mendocinos/as

Algunos modos de alimentación están más enraizados que otros pero según la especialista, hay un desafío que muchas personas se ponen delante: dejar las harinas. "Este es uno de los hábitos más arraigados, los panificados en todas sus formas, ya sea fideos, tortitas, facturas. Otro es el consumo excesivo de carne".

"De todas maneras, hay que tener en cuenta que comer una tortita no provoca hipertensión, ni sube el colesterol ni nada tremendo, es cierto que no es lo más saludable pero quizás se puede proponer disminuir la frecuencia de consumo, en lugar de todos los días, dos veces a la semana, son cambios paulatinos", sugirió Moor.

Y concluyó: "Lo importante antes de emprender cambios de hábitos alimentarios es hacerlo con el acompañamiento y seguimiento de profesionales matriculados tanto de nutrición como de educación física y comprender que son objetivos a cumplir y que toman tiempo por lo que hay que ser pacientes y no recurrir a dietas de internet para bajar rápido de peso porque no todas las personas son iguales o tienen el mismo gasto calórico, eso no sirve, la salud debe abordarse con seriedad y responsabilidad".

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