Es un viernes más en el barrio 8 de abril, de Las Heras, Mendoza. El calendario dice que es 5 de noviembre y el reloj indica que aún faltan un par de horas para llegar a la mitad del día. Sin embargo, alcanzaría un solo segundo para que muchas vidas cambiaran para siempre. Aquella mañana un incendio en la vivienda de la familia Bedia se llevaría la vida de Morena, de 11 años, Nicolás, de 7 y Brian, de 5 años. Las acusaciones en contra de sus padres, Natalia Bedia y Miguel Navarro no tardaron en llegar, la primera etiqueta: abandónicos. Un mes después, la investigación continúa avanzando y esta primera hipótesis comienza a desmoronarse ante la nueva evidencia.
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Natalia, la mamá de los niños que murieron en el incendio de Las Heras: "Me arrancaron el corazón"
Natalia tiene 37 años, nació un 23 de julio de 1984 y no tuvo una infancia fácil. Quizás eso fortaleció su carácter y quizás por ese motivo, es la primera en ayudar, en especial a los niños/as. Hace 8 años está en el sector de la construcción, haciendo trabajos de albañilería mientras completa sus estudios secundarios en un CENS. Además, estaba al frente de un merendero por el que pasaban más de 30 chicos/as del barrio a diario. Recientemente, había iniciado el proceso de adopción definitiva de Brian y de Nicolás tras tener su guarda durante casi 5 años (plazo requerido para iniciar la solicitud ante la Justicia).
En pareja con Miguel Navarro, de 47 años, formaron una "familia ensamblada". Él con su hijo Facundo y Natalia con Ariel, Milagros y Morena recibieron en casa a Brian y Nicolás, dos niños que se encontraban alojados en la Dinaf luego de que sus padres biológicos no pudieran cuidar de ellos. Tenían 5 y 7 años y llegaron al hogar con su nueva familia luego de haber estado un tiempo en otra casa en la que ya no podían quedarse.
Sí, puede resultar difícil de digerir pero la realidad de Brian y Nicolás es una muestra de las situaciones y vicisitudes que atraviesan muchos niños y niñas de la provincia que esperan para ser adoptados, que en ocasiones son "devueltos", que en otras no se sienten bien con la nueva familia, que van pasando de casa en casa o que tras pasar algunos meses con cuidadores, los llevan a otro lugar, con otras personas. El sistema funciona así hace años, si bien cuesta comprender que un menor tenga que pasar por esto varias veces, no es nada nuevo.
Pero esta es la historia de Natalia, que perdió a tres hijos en ese incendio que se desató en su casa y tras el cual se declaró "duelo departamental en Las Heras". La única ayuda vino desde la Subsecretaría de Desarrollo Social, comandada por Alejandro Verón, que otorgó un subsidio por tiempo determinado para que la familia pueda acceder a un alquiler mientras reconstruyen su vida. Nada más, ni siquiera contención psicológica, algo que parece lógico desde el primer momento.
Natalia Bedia, mamá de Morena, Brian y Nicolás. Foto: Cristian Lozano.
Natalia no llegó sola a esta redacción, vino con Sandra Gadán, su pilar por estos días y su abogada, una mujer cercana a ella hace tiempo y en la que confía ciegamente. Juntas pusieron en palabras lo que ocurrió antes de llegar al 5 de noviembre y lo que sucedió ese día mientras avanza una investigación que, a través de diferentes pruebas, demuestra que en realidad Natalia y Miguel son padres presentes y que a los niños/as nunca les faltó nada.
"Pero lo primero que nos dijeron fue que éramos padres abadónicos...", lamentó Natalia. Y siguió: "Ese día, Miguel tuvo que salir del trabajo sin permiso cuando le avisaron lo que estaba ocurriendo, llegó a casa, vio el incendio y se abalanzó para ir a rescatar a los chicos. No lo dejaron, lo detuvieron e imputaron por abandono de personas. Lo crucé llegando, él iba en un móvil policial, yo no entendía nada porque a mí solamente me pidieron que regrese a casa porque me necesitaban con urgencia, no imaginaba lo que estaba pasando. Después, los vecinos me dijeron que lo habían golpeado para reducir sus intentos de meterse entre las llamas".
Ese jueves 4 de noviembre se había desencadenado una serie de sucesos que terminarían en esta tragedia. Hace un tiempo, la mujer había solicitado permiso ante la Dinaf para poder conseguir otro trabajo por las necesidades que atraviesan miles de argentinos y argentinas. "Naty y otra chica cuidan por turnos a mi papá, que tiene una enfermedad y vive solo. Ella siempre está para él e incluso cuando cubría francos o trabajaba feriados iba a casa de mi padre con sus hijos, hijas y hasta los perritos y él está chocho, le encanta compartir en familia", relató Gadán.
De izquierda a derecha: Brian, Nicolás, Miguel y Morena junto a José en su casa, compartiendo una tarde en familia en el trabajo de Natalia.
El día previo a la tragedia, Natalia- que trabaja en horario nocturno para que los niños/as estén por las noches con Miguel y por las mañanas con ella- tuvo que quedarse unas horas más al cuidado de José ya que su compañera había tenido problemas personales por lo que no llegaría a tiempo. Ella accedió teniendo en cuenta que no pasaría mucho hasta que regresara a casa.
"Nos hemos organizado para que los chicos nunca queden solos. Miguel trabaja por las mañana en la Municipalidad de Godoy Cruz, se va a las 6.30 y yo llego alrededor de las 7.20 o 7.30 a casa. En esos minutos, quedan con Milagros de 13 años y nuestros vecinos y vecinas saben de la situación así que siempre están atentos a si necesitan algo", contó Natalia.
Creen que una estufa casera generó el incendio donde murieron tres niños en Las Heras
Nadie lo imaginó pero durante aquella mañana un artefacto de combustión que utilizaba la familia para calefaccionarse desató el incendio ese viernes alrededor de las 9: Miguel ya había salido de casa y Natalia esperaba por su compañera. Según información de la Fiscalía, esa estufa estaba cerca de la puerta de entrada a la vivienda, algo cercano se calentó de más y se originaron las llamas, era la única vía de ingreso y salida de la casa. Adentro se encontraban Brian, Nicolás, Morena y Milagros. Sólo la última logró escapar del fuego, con quemaduras en algunas partes del cuerpo por lo que fue trasladada al Hospital y está fuera de peligro.
"Milagros gritó en medio de las llamas. Llamó a sus hermanos, nadie respondió y por la poca visibilidad, pensó que ya habían salido e hizo lo mismo", contó Natalia.
Afuera, reinaba la desesperación. Los vecinos/as intentaban conseguir agua en un barrio donde no hay conexiones de ese servicio, tampoco de gas ni de electricidad. "Uno de ellos se subió al techo y volcó el tanque de agua que cayó sobre el baño donde estaban Brian y Nicolás, Morena estaba en otra habitación, todos dormían aún a esa hora", agregó la mujer.
"Me contaron que vino un vehículo de Bomberos no apto para apagar incendios y que por eso llamaron al camión que llegó sin agua. Tengo entendido que finalmente fueron los de Capital los que extinguieron las llamas, la verdad no lo sé, eso es lo que me han contado los vecinos", dijo.
A su lado, Gadán explicó un poco más: "Natalia estaba esperando a su compañera, como tienen un solo celular para toda la familia, le avisaron por una de las cámaras que hay en casa de mi padre. Le dijeron que la necesitaban con urgencia, que regresara. No le mencionaron el incendio para que en su desesperación por salir no pasara algo en el camino, la distancia entre ambos puntos es de 7 u 8 cuadras", expuso.
El resto de la historia es conocida. Actualmente, Natalia vive con José mientras terminan los trámites para acceder a la ayuda de la Secretaría de Desarrollo Social ya que su casa fue reducida a cenizas. Por su parte, los vecinos/as de la familia e incluso docentes y autoridades de las escuelas a las que asistían los chicos/as declararon y entregaron informes sobre el cuidado parental de la pareja.
Natalia junto a Sandra Gadán, su pilar por estos días. Foto: Cristian Lozano.
"Nadie tiene nada malo para decir sobre ellos. Nunca faltaron a una reunión escolar, a los niños/as nunca les faltó ropa o material para estudiar, cumplían religiosamente con los controles médicos correspondientes y estaban en buen estado de salud. Esta mamá los cuidó por cinco años y estaba tramitando la adopción definitiva. Cuida con energía y amor de mi papá y llevaba adelante un merendero para los chicos del barrio. ¿Dónde caben entonces las acusaciones de padres abandónicos'? Hubo gente que fue muy injusta con ellos y ahora la investigación está dando cuenta de que estos padres son trabajadores y que sienten un amor muy grande por sus hijos", expresó Gadán.
A su lado, Natalia ya no puede hablar más. Está agotada: "Me arrancaron el corazón. El dolor que siento no va a pasar nunca, eran mis bebés, mi familia. Esto me enseña a ser más fuerte por los que tengo al lado, no me puedo caer. Sigo trabajando y ya tramité los documentos de todos porque se perdieron en el incendio y queda seguir porque voy a vivir con este dolor para siempre", alcanza a decir.
Los Bedia hoy necesitan de todo: desde contención psicológica- porque desde el hecho no han recibido este tipo de atención- hasta materiales de construcción e incluso un celular para poder abrir una cuenta para recibir donaciones. Varios/as artistas de Mendoza han ofrecido su ayuda para realizar un evento a beneficio de la familia, sólo resta que alguna municipalidad preste un lugar para realizarlo. Mientras tanto, al parecer todo depende- una vez más- de la solidaridad de todos los mendocinos y mendocinas que quieran colaborar con lo que puedan.
Para hacerlo, pueden comunicarse al número de Sandra Gadán: 2612400018.