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Los mendocinos que dicen "adiós" al país: la historia de quienes deciden emigrar

Por Florencia Rodriguez

La idea de vivir en el exterior no es un fenómeno nuevo y en muchas personas está motivada por diversos factores: desde conocer nuevos lugares y culturas hasta alcanzar una estabilidad económica que actualmente no consiguen en su tierra natal. Sea cual sea la razón, la cantidad de jóvenes que decide emprender viaje a otros países- en especial a los de Europa- crece. Los números más recientes fueron publicados por Naciones Unidas que en un informe del 2019 señaló que Argentina- en ese momento- tenía 1.013.414 emigrantes, lo que representaba un 2,27% de su población. La pandemia mundial y el creciente nivel de desempleo que desató ha motivado a más personas a buscar nuevos rumbos.

Sitio Andino dialogó con tres jóvenes que tomaron la decisión de dejar Mendoza para buscar otros caminos. La inestabilidad económica del país y de la provincia es uno de los motivos principales y dejar a la familia y a sus amistades, lo más difícil al momento de tomar la determinación de armar las valijas. Ninguno de ellos viajó sin ciudadanía y admiten que sin los papeles no se embarcarían en esta aventura de construir un hogar lejos del barrio que los vio crecer.

La segunda es la vencida

Martín López fue el primero en contar su historia. Tiene 32 años y vivía en Cuarta Sección de la capital mendocina. El pasado 19 de febrero aterrizó en España y actualmente vive en Valencia. Confiesa que siempre tuvo la idea de emigrar, deseo que un viaje en el 2017 por varios países europeos ayudó a profundizar.

"En el 2017, recorrí varios países, viví en Barcelona un tiempo pero por no tener papeles tuve que regresar a la Argentina. Vivir aquí (España) en un contexto tan globalizado siempre llamó mi atención pero luego volví al país y como laboralmente y personalmente me iba bien en ese momento, dilaté la idea de irme. Luego, comenzaron a acentuarse las complicaciones con el dólar, la inflación, mi salario se devaluaba muy rápidamente y entonces regresó el plan. Justo, me salió la ciudadanía y eso me facilitó las cosas", comenzó a contar.

Actualmente, Martín vive en Valencia, España.

"Decidí venir a Valencia por dos razones: la vez anterior que estuve allí, en el 2017, conocí gente que me comentó que esa era una ciudad que estaba creciendo mucho, que culturalmente es muy atractiva y con un ritmo de vida más tranquilo. Además, es más económico vivir aquí que en alguna de las dos ciudades más importantes de España como Madrid y Barcelona. Hoy puedo decir que acá se puede llevar un un muy buen estilo de vida", sostuvo.

En Mendoza, Martín trabajaba para una empresa de Chile y pudo reunir el dinero para viajar tras llegar a un acuerdo con la compañía. Se marchó a Valencia con ese empleo vigente y una de las primeras complicaciones fue la diferencia horaria entre un continente y otro. No obstante, se adaptó rápido y luego, llegó otra propuesta que aceptó.

"Hace poco, trabajo para una empresa de construcción en Valencia. Estoy a cargo del marketing digital y afortunadamente eso tiene que ver con lo que yo hacía en Mendoza, lo cual es muy bueno porque uno siempre se pregunta si le irá bien o mal, si su experiencia será válida o si el perfil profesional que construís será requerido. Por suerte, se dio todo", expresó.

Si bien Martín está conforme y siente que tomó una buena decisión ya insertado en la sociedad valenciana, emprender viaje no fue tan sencillo y aún, la distancia con las personas que más quiere le causa nostalgia. Y sí, no es nada fácil dejar toda una vida para comenzar a construir otra.

Junto a su hermana en Valencia.

"Siento que tomé una buena decisión, tengo trabajo, amigos de aquí y de otras partes de Europa y Latinoamérica. Ese desarrollo en lo laboral y en lo social hace que vaya sintiéndome más cómodo. No sé si vivo mejor, creo que eso es relativo. Por ejemplo, en Mendoza, con mi hermano alquilábamos una casa para vivir que aquí es inimaginable. Es decir que en España, vivir en un lugar como en el que nosotros vivíamos, es un lujo de millonarios. Entonces, es diferente pero estoy muy contento de estar acá. Lo que extraño son los momentos con mi familia y amigos, en algún punto, uno se siente egoísta por irse y pensar en que si a alguno de tus seres queridos le pasa algo, estás lejos. Esos pensamientos pasan por la mente: perderse varias situaciones irrepetibles como ver crecer a mis sobrinas, las juntadas con las amistades. En fin, no es fácil pero bueno, son gajes de tomar una decisión así", expuso.

Lo que muchas personas se preguntan cuando surge la idea de emigrar es: ¿me arriesgo sin ciudadanía? En el caso de Martín, no lo recomienda: "Cuando vine en el 2017, no tenía ciudadanía y todo cuesta muchísimo más. No conseguía alquiler, mucho menos trabajo ni siquiera en gastronomía o limpieza que es a lo que se apunta cuando uno es extranjero y llega sin papeles. Volví, hice los trámites y la diferencia es notoria, todo fue más sencillo en ese sentido", expuso.

Y, ¿si empezamos de cero en otro lugar?

La historia de Daniel Fiat de 32 años y de su pareja, Yamila Galzerano de 33 años, comienza a gestarse en diciembre del año pasado cuando la joven perdió su empleo y surgió la pregunta: "Y, ¿si en lugar de buscar trabajo en Mendoza, viajamos a buscar fuera de Argentina?". Así, comenzó la aventura que les condujo a Madrid, España. Ella instalada hace tres meses en la Zona del Retiro y él, hace un par de semanas.

"Empezamos con la idea hace unos 2 años, teníamos la ciudadanía y pasaporte pero no teníamos la decisión completamente tomada. Empezamos a ahorrar y a hacer los trámites como conseguir nuestros títulos universitarios y apostillarlos, ya en diciembre decidimos viajar. Teníamos ahorros y mi pareja pudo viajar en los primeros días de abril y yo me quede hasta los primeros días de agosto, me llevó 3 meses devolver el departamento que alquilábamos, vender todos los muebles, hacer mi baja consular y demás. Tuvimos la suerte de que nuestros vuelos no fueron cancelados", contó Daniel.

Daniel y Yamila en el Palacio Real de Madrid.

"El punto de inflexión para que tomáramos la decisión de una vez fue a fines del 2020: Yamila se quedó sin trabajo y pensamos que en lugar de buscar trabajo en Mendoza, podría viajar y empezar a buscar en Madrid. Actualmente, ella tiene dos empleos, uno como recepcionista en una clínica de estudios médicos y otro como Diseñadora Textil, que era a lo que ella se dedicaba en Mendoza, yo llegué hace poco, estoy terminando con unas documentaciones y allí saldré a buscar. Elegimos Madrid porque teníamos amigos que nos dieron una mano al llegar para instalarnos y organizarnos, esa ayuda es muy importante", agregó.

En este caso, la ciudadanía también fue clave: Daniel cuenta que si no la tenían, no se hubiesen embarcado a construir una vida nueva. Él tiene la española y su compañera, la italiana. Sin embargo, esto no facilitó la determinación.

"Sentimos que fue una buena decisión venir. No creo que vivamos mejor, yo creo que logramos en poco tiempo una estabilidad que en Argentina nos costó mucho encontrar y que, a partir de aquí, tenemos más posibilidades de crecimiento profesional y económico que en nuestro país. Lo que más extrañamos es a nuestra familia, la posibilidad de verlos y compartir momentos pero nos comunicamos con frecuencia. Ese fue quizás el momento más duro: contarles a nuestros seres queridos que nos mudábamos pero a otro país, nos encontramos con una mezcla de tristeza y alegría", cerró Daniel.

Entre la espera y la organización

Pablo Medrano, vivirá hasta noviembre a metros del Parque Central, en Ciudad. Su próximo destino está en España, un tiempo en Barcelona y luego tomará otra decisión. Mientras espera por la homologación de su título para poder ejercer del otro lado del charco, sigue trabajando y disfrutando del tiempo con las personas que más quiere, consciente de que en unos meses va a cumplir un objetivo que viene gestando hace años.

Pablo es Licenciado en Kinesiología y Fisioterapia y actualmente ejerce en Mendoza.

"La idea de emigrar la tuve siempre, desde que tengo uso de razón, y se empezó a concretar cuando logré la ciudadanía hace 4 años. Para eso, tuve que conseguir el acta de nacimiento de mi abuelo que era de un pueblo de Italia de la región de Piamonte. Diría que eso fue lo más difícil pero tuve suerte porque uno de mis hermanos estaba vacacionando en Europa e hizo el viaje hasta ese lugar para conseguirla. A partir de ahí, comenzaron los trámites y el papeleo, no fue fácil pero finalmente, se dio", empezó a relatar Pablo, de 31 años.

"Con la ciudadanía italiana en mano, comencé con el plan de la homologación de título: en Argentina soy Licenciado en Kinesiología y Fisioterapia y en España paso a ser Fisioterapeuta. Arranqué con ese trámite en el 2019 porque para trabajar allá hay que apostillar títulos, analíticos, plan de estudios y otra documentación necesaria. Esa homologación demora entre 18 y 36 meses, todavía no me llega pero ya van 29 meses, estimo que está por salir. Mientras tanto, en abril compré el pasaje, vendí el auto, muebles y cuando la situación de la pandemia se complicó, preferí esperar un poco más antes de viajar, pero en noviembre ya estaría embarcando", agregó.

Entre los motivos por los que decidió que viviría en otro país, Pablo comentó que fueron muchos: "Uno de ellos y quizás el más importante es el académico, las formaciones internacionales en este país son literalmente imposibles, con un dólar inestable, una economía en constante inflación y un peso argentino cada vez más devaluado se hace muy difícil proyectar estudiar, hacer doctorados, mejorar como profesional. Las otras razones tienen que ver con la inestabilidad económica, el crecimiento personal y la inseguridad, sufrí un robo a mano armada y la verdad que fue bastante traumático", recuerda.

"Elegí Barcelona porque buscaba una ciudad con mar y con gente cercana a mí. Se dio que un gran amigo vive allá y se postuló para alojarme y ayudarme en todos los ítems de la emigración, lo cual agradezco porque, sinceramente, hubiese sido difícil de otra manera. Me voy con ciudadanía y en caso de no tenerla, por lo que he leído, no me hubiese ido. Llegaré a buscar trabajo, cuento con una buena red de contactos por lo que no creo que deba esperar mucho para conseguirlo", dijo.

Por supuesto, para Pablo lo más difícil al momento de tomar la decisión fue alejarse de su familia: "Voy a extrañarlos, en primer lugar mi mamá, mis hermanos, mi ahijado, mis sobrinos, mis amigos, que en definitiva esa es mi patria. No es fácil tomar una decisión como esta. Otro desafío en mi caso es la incertidumbre, qué pasará con mi vida, si me irá bien o mal, si voy a poder adaptarme, son muchos cuestionamientos pero en definitiva es eso, la duda que genera miedo pero no me paraliza, me gusta la sensación de cambio. No quiero estar más en la zona de confort, donde se apaga el espíritu de uno".

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