"Nombremos a todas: vivas y muertas. Decí mi nombre, el tuyo. Nombremos a todas y existiremos todas".
- Sitio Andino >
- Cultura >
Se despide "Inventario de un jardín que arde": mujeres de fuego haciendo teatro
Hay un momento en la obra "Inventario de un jardín que arde" en el que un actriz corre por el escenario de un extremo a otro sin parar y en donde otra actriz va colocando en un retroproyector los nombres de las mujeres muertas y desaparecidas por violencia de género. Hay un momento llamado "la tragedia", en la obra "Inventario de un jardín que arde", que se actualiza desde hace 4 temporadas y en donde los nombres de las mujeres ya no entran en una pantalla. En la función más reciente, a una de ellas se le quebró la voz al tener que decir: -¿saben cuántos nombres tuvimos que agregar?
Escena "La tragedia". Foto: Facebook de la obra.
Cuando en el 2017 se anunciaba el debut de esta puesta en el Teatro Cajamarca, las mujeres artistas que la originaron a partir de una experiencia de creación colectiva no se imaginaban lo que iba a pasar. No sólo con el público que acompañó función tras función o con la emoción hasta las lágrimas que despertó en mujeres y también en varones, sino con ellas mismas y como grupalidad, - como bien dirá una de las directoras. A cada una el proyecto las atravesó de tal manera que las empoderó y les dio un sentido de pertenencia. Habían pasado tan solo dos años de aquel grito "Ni una menos", y esta dramaturgia se escribía a la luz de sus propias miradas, sus experiencias personales y sus corporalidades. La causa feminista y la tragedia contemporánea de la violencia machista haría el resto: una obra de teatro tan viva como necesaria.
En "Inventario de un jardín que arde" no hay personajes, hay actrices. Giuliana Mattiazzo, Sara Spoliansky, Belén Leyton, Anabel Quintana, Scarlett Morales Contreras y Natalia Di Marco.
Seis actrices dándoles forma escénica a un texto atravesado por preguntas, temas y problemáticas que tienen que ver con el mundo femenino, sus dolores y las luchas de género. Una confesión grupal que nace de lo íntimo y que se vuelve pregunta y urgencia. Y que ellas transmiten a través de noticias, fragmentos de obras, poesías, testimonios, un cuento de hadas y un texto feminista. Así de visceral es la estructura de este entramado que además tiene a Verónica Manzone y a Agustina Tornello asumiendo la dirección, y a María José Delgado y Katherine Morales en la realización escenográfica y técnica. Mientras que orbitan junto a ellas, Mariela Encina Lanús de Argot Prensa y la fotógrafa y realizadora audiovisual Paola Alonso. Una no es sin la otra. Son un todo. Una unidad.
Diseño de la gráfica y foto: Pao Alonso.
LA DESPEDIDA
FUNCIÓN DESPEDIDA
Domingo 6 de Junio| 20h | Teatro Independencia | Chile y Espejo, Ciudad. ENTRADA GENERAL: $350. En venta en EntradaWeb.com
Cuatro años en cartel y una pandemia que ha modificado la realidad teatral empujan a este colectivo de mujeres a poner punto final al proyecto que fue y es "Inventario...".
Aunque en el mundo del teatro un adiós puede ser perfectamente un hasta luego, el grupo de artistas dará una última función de la obra este domingo en el Teatro Independencia. Es dentro de ese marco y con la intención desentrañar el corazón de esta creación teatral que ha movilizado a tantas personas en esta provincia, es que cruzamos a las directoras en una serie de preguntas. (Este cruce no fue de forma presencial, por lo que ninguna sabe lo que respondió su compañera).
-¿Fue cambiando la obra a lo largo de todo este tiempo? ¿En qué aspectos se afianzó y en cuáles se modificó (en el caso de que haya ocurrido)?
Agustina Tornello. La obra fue cambiando, bastante, no tanto en estructura, pero si fue necesario reescribir partes, actualizarla para que fuese acorde al momento específico en que se representaba. Hay datos precisos, sucesos que nos atraviesan y que no podemos dejarlos afuera de esta obra. Nosotras mismas hemos ido cambiando y como los textos muchos surgen de nuestras historias, también fue necesario hacer cambios. Yo creo que sobre todo se fue afianzando a medida que las actrices fueron ganando confianza en su propio discurso. Cuando se comparte algo que es muy propio y se socializa pueden pasar muchas cosas. Y la verdad es que la recepción de les espectadores nos fue fortaleciendo y validando. Los distintos encuentros con el público fueron enriqueciendo y potenciando la obra.
Verónica Manzone. Para mí la obra sí a mutando muchísimo a lo largo del tiempo. Quizás los cambios han sido más bien paulatinos, al menos desde el 2017 al 2019 y luego con este año pandémico que tuvimos en el medio y que todavía no acaba, la obra necesariamente tuvo que sufrir modificaciones más explícitas. Nos tuvimos que sentar a reescribir la obra. Si bien la estructura no se modificó, si se modificaron muchos textos (...)
La obra está atravesada por relatos personales y también por circunstancias, hechos, noticias, estadísticas que tienen que ver con la realidad de las mujeres en la Argentina y en el mundo. Siempre de algún modo la obra fue tomando estos cambios sumamente actuales. A veces los cambiábamos de función a función, esto nos pasó fundamentalmente con algunos casos de femicidios que nos pegaron muy fuerte que fueron reescribiendo la obra. Hay un momento en la obra que ponemos en escena esos nombres y nos dimos cuenta que habíamos empezado con un par de nombres y ahora ya no nos cabe la pantalla del retroproyector para todos. Te lo digo y se me corta un poco la voz porque realmente esto sigue sucediendo y es algo que nos pega muy fuerte. A la hora de poner en escena tenemos muy en cuenta esas muertes recientes, esos nombres que nos duelen. Entonces sí, la obra ha ido mutando muchísimo. La estructura general no, hay una estructura que contiene todo y que permite también que la obra pueda sufrir modificaciones sin que se modifique la esencia que creo que es lo que la sostiene. Yo siempre digo "la obra funciona", y las chicas se ríen, pero es porque yo siento que la estructura nos ha dado una especie de casa. En este marco sucede todo lo que sucede y también suceden nuestros cambios, nuestras transformaciones, nuestros crecimientos como actrices, como directoras, como escenógrafas que venimos a ocupar este espacio para narrarnos, para decirnos.
La obra está atravesada por relatos personales y también por circunstancias, hechos, noticias, estadísticas que tienen que ver con la realidad de las mujeres en la Argentina y en el mundo. Siempre de algún modo la obra fue tomando estos cambios sumamente actuales. A veces los cambiábamos de función a función, esto nos pasó fundamentalmente con algunos casos de femicidios que nos pegaron muy fuerte que fueron reescribiendo la obra. Verónica Manzone.
Las "Inventario" en una de las tantas funciones que han ofrecido a lo largo de 4 temporadas. Foto: Fcaebook de la obra.
-¿En qué las cambió a ustedes como artistas mujeres ser parte de este proyecto?
-Agustina Tornello. En principio creo que es poder satisfacer una necesidad que nos pulsaba. Y después pensarnos, mirar situaciones que teníamos que pasar y que era totalmente normalizado en la vida cotidiana y en el quehacer teatral. Hacer teatro de otra manera nos empoderó, un equipo puro de mujeres ha sido una hermosa experiencia. Un antes y un después.
-Verónica Manzone. A mí me modificó completamente, primero porque es mi primera dirección. Había hecho algunas experiencias directoriales pero no de este modo. Esto realmente fue mucho, fue como una tirada a la pileta importante, en el sentido que fue animarme a conducir, a coordinar un proyecto desde una mirada atravesada por la perspectiva de género que tiene que ver con una mirada no verticalizada de la dirección. Intentando un formato horizontal, intentando un formato de plena escucha, de todas las colaboradoras y en eso encontrar mi propia voz, pero siendo parte de una voz colectiva. Fue entonces realmente un desafío. También me posicionó en el campo teatral, en el medio teatral desde otro lugar y me empoderó. Mi sensación es esa: que es una obra que me ha empoderado. A partir de dirigir la obra me autohabilitó a animarme a otro tipos de proyectos.
-En los últimos años en la escena provincial se estrenaron varias obras con perspectiva de género ¿Por qué creen que esta puesta en particular provoca tanta emoción -y también algunas lágrimas? ¿Cuál es su aspecto diferencial?.
Agustina Tornello. Yo creo que tiene que ver con la desnudez que tiene la obra. El discurso íntimo que es socializado. Que eso que le pasa a una le pasa muches y toca fibras muy hondas.
Verónica Tornello. Una de las alegrías que nos da pertenecer a Inventario de un jardín que arde, pensándolo como colectivo, es porque consideramos que la obra ha entrado en esto que mencionás como un montón de obras que empiezan a estrenarse con perspectiva de género, un montón de disidencias dirigiendo y escribiendo, y un montón de mujeres dirigiendo la escena mendocina. La verdad que nos encanta ser parte de esa ola, nos sentimos muy agradecidas por sentir que no somos las únicas que no estamos en esto de encontrar un espacio para narrar o encontrar un decir que sea propio, que sea íntimo y a la vez colectivo, algo que puede sonar trillado pero que no lo es y así lo sentimos. Creo que esto sucede porque hay un movimiento feminista muy grande en todo el mundo, en Latinoamérica y en Argentina que está dando lugar a que esto se visibilice y el arte es parte de ese movimiento. Yo creo que en esta oleada de empoderamiento, al menos yo y hablo en particular porque seguramente Agustina sienta otras cosas, yo me sentí empoderada y dije bueno yo también puedo dirigir. Efectivamente no teníamos en la cabeza que íbamos a hacer una obra con perspectiva feminista y que hablara tematológicamente de la discusión sobre género, claramente eso nos salía por los poros y terminó estando de manera muy visible en el espectáculo.
Respecto a la emotividad del público que mencionás creo que el público va a ver una obra donde están las actrices en primera persona, sin personaje en el cual refugiarse. Y de esa manera en la que considero que es una manera descarnada y desnuda de mostrarse tal cual somos, con nuestros fracasos, con nuestros dolores, con nuestros miedos, con nuestras angustias, hacen que les espectadores se sientan totalmente interpelades en sus propios recorridos, en su propia subjetividad. Estas lágrimas, este llanto que aparece en muchas funciones -por no decir todas- no es solamente con las mujeres, hemos tenido devoluciones de varones que realmente nos han atravesado. De decir desde un lugar de mucha sinceridad y honestidad un gracias por hacerme preguntar cosas, por permitirme este espacio para estar completamente interpelado. Son preguntas que nosotras consideramos que son urgentes. Es necesario hacernos esas pregunta en sociedad y nada mejor que el teatro que en algún punto es una asamblea, es un reunirnos y compartir en un espacio donde todo se revuelve un poquito y no salimos como entramos. Eso está buenísimo.
-¿Podés elegir algún momento preferido de la obra que atesores con el corazón?
Agustina Tornello. Es difícil elegir un solo momento. Pero la escena final creo que quedará siempre en mí. El nombrar, pasar por el corazón a las mujeres que hoy ya no están, y el miedo que nos acompaña día a día solo por ser mujeres, pero desde un lugar de potencia, de cambio, de hermandad.
Verónica Manzone. Me cuesta mucho elegir un momento preferido de la obra, claramente tengo varios momentos preferidos. Hay momentos que tienen que ver más con el proceso. Yo no me he perdido casi ninguna de las funciones a público, veo las funciones y rememoro tesoros del proceso que son están importante como el resultado. Creo que si tuviera que elegir un momento elijo la última función, un momento de una escena que nosotras le llamamos "la tragedia", que es un momento muy difícil como espectadores porque se nos muestra la realidad bastante pelada, desnuda y cruda. Ese texto lo reescribimos porque no sabíamos si iba a funcionar o no en la función que hicimos en marzo. En un momento yo estaba tan nerviosa porque había muchos problemas técnicos, y Natalia (se refiere a la actriz Natalia Di Marco) en escena dice al público con la voz cortada por la emoción: ¿saben cuántos nombres tuvimos que agregar? -se refería a los femicidios. Se le cortó la voz y sentí como el púbico hizo como una respiración en conjunto para poder tragar ese momento. En ese momento de la obra me da la sensación de que no estoy en el teatro, que estoy en otro espacio, en otro lugar y siempre me emociona. Siempre estoy en la cabina en ese momento entonces por suerte muchas veces puedo llorar con las escenógrafas y con Agustina. En ese momento siempre se nos hace un nudito en la panza.
Y otro momento que siempre me emociona es la escena que le decimos "la escena de las manzanas", que es una escena que está escrita completamente por textos que tienen que ver con nuestra biografía, con elementos muy propios y siempre que las chicas mencionan esos textos y le dan paletazos a la bolsa de manzanas, que chorrea y larga olor a manzana, me emociona porque hay muchas cosas de Verónica ahí y que el público no tienen idea pero yo sí. Cuando aparecen a las frases que son de mi vida personal siento que ahí arriba las actrices están haciendo una catarsis muy grande por mí. Siento que ahí van mis dolores, mis angustias y siento que es realmente una manera colectiva muy increíble de poner al fuego los dolores propios.
-¿Por qué ponerle un punto final ahora?, ¿a qué se debió la decisión?
Agustina Tornello. La obra ya ha tenido su tiempo de representación, con mucho público. Aunque quisiéramos que todo el mundo la viera. La vida es compleja, somos muchas y es difícil sostener tantas individualidades con tanta dificultad económica. Si fuera solo por deseo creo que seguiríamos varios años más, ya que la obra lamentablemente no deja de tener vigencia.
Verónica Manzone. Yo creo que esta obra es tan íntima y tan personal que siempre disfrutamos hacerla. Creo que si pudiésemos hacerla eternamente probablemente la haríamos, pero también siento que por esto de que es tan personal, requiere de una actualización constante y siento que la obra ya cumplió su ciclo en ese sentido. A nivel personal no a nivel de temática de género porque los números hablan por sí solos y la cantidad de femicidios, travesticidios va en aumento y eso hace que la obra siga siendo necesaria. Pero a nivel personal creo que hemos sentido como grupalidad que ya cumplió un ciclo, que ya disfrutamos, que nos dio tanto, que está buenísimo poder darle un cierre con este nivel y con este amor.
También tiene que ver el contexto pandémico que todavía no se termina. Hay una situación de cansancio y de frustración en el campo teatral. No debemos ser las únicas que lo sentimos. Sentimos que se hace muy difícil remarla porque los espacios han reducido el aforo y eso hace que realmente sea muy difícil hacer función porque el rédito económico es casi nulo. Hay algo del profesionalismo en el arte, que siempre fue un problema y que ahora con la pandemia es un problema cuatro veces más grande. Es un buen momento para darle un cierre, para repensar otros modos de habitar el teatro con la consciencia de que hay una pandemia que nos ha atravesado y que han cambiado las lógicas y las convenciones teatrales. También la despedida creo que tiene que ver con eso.
La obra fue elaborada en una experiencia colectiva de mujeres artistas. Foto: Facebook Inventario de un jardín que arde. Diseño: Pao Alonso.
-¿Como grupo humano volverían a trabajar todas juntas en una nueva creación colectiva?
Agustina Tornello. Sí, claro. Hay ganas. Quizás más adelante nos reencontremos en un nuevo proyecto.
Verónica Manzone. Si bien no nos conformamos como elenco, yo creo que Inventario nos ha dado un sentido de pertenencia muy grande. No nos pusimos nombre pero la gente nos dice Las Inventarias, entonces claramente la obra ha dado un lugar para tener una identidad. También considero que las grupalidades también son cambiantes, son móviles, y si creo en eso considero que cualquier proyecto que afrontemos probablemente surja modificaciones en el armado del colectivo. No es condición sine qua non seguir haciendo una obra de teatro todas juntas como colectivo para sentirnos igual hermanadas, porque la obra nos ha atravesado de un modo donde hay algo ahí que ya no se va a borrar. Esa es mi sensación. Creo también que la pandemia ha hecho que muchas se replanteen la idea de seguir haciendo teatro. Y de seguir haciéndolo, bueno, desde qué lugares lo vamos a hacer. Creo entonces que este no es el momento de afrontar ya un nuevo desafío grupalmente sino preguntarnos más bien por dónde, hacia donde y desde qué lugares.
...