sábado 6 ago 2022

No te vayas de estas ciudades sin ir a sus miradores (Primera parte)

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Por Sección Fotografía 28 de enero de 2021 - 00:00

Desde el decimonónico elevador lisboeta de Santa Justa, hasta el trampolín olímpico de Oslo o el parque de Montjuic para tener la mejor panorámica de Barcelona. Contemplar las ciudades a vista de pájaro es una de las obsesiones de los viajeros:

El elevador de Santa Justa, antídoto contra el cansancio (Lisboa, Portugal) La capital portuguesa es una ciudad famosa por sus colinas y sus interminables cuestas. Para hacerlas más llevaderas, coincidiendo con la industrialización de los primeros años del siglo XX, se constuyó un elevador para conectar los barrios de la Baixa Pombalina y el Chiado, este último quizá el más turístico de Lisboa con sus cafes literarios y sus locales de fado. Desde 1902, el elevador de Santa Justa lleva salvando los 30 metros que separan ambos distritos a bordo de sus bonitas cabinas de madera con todo el sabor 'vintage' que tan bien ha sabido preservar esta ciudad. Arriba aguardan un mirador, un café y el acceso a la parte alta de la ciudad. Es una visita, y una foto, imprescindible. WESTEND61 GETTY IMAGES

Viaje en teleférico a la mejor panorámica de Barcelona Para contemplar Barcelona en su totalidad hay varios miradores excepcionales, pero es casi obligado subir a la montaña de Montjuic, de 173 metros, que domina la capital de Cataluña: Barcelona se despliega a los pies mientras se sube al parque de Montjuic en el teleférico, que se toma en el puerto (abierto de lunes a domingo, de 11.00 a 18.00; 13,50 euros, ida y vuelta) . Una vez arriba, podríamos pasar el día entero entre fortalezas, museos como la Fundación Joan Miró o el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el Jardín Botánico y edificios de la Exposición Universal de 1929. La ubicación privilegiada del castillo, en la cima de la montaña, permite gozar de unas vistas inmejorables. La terraza del patio de armas (en la imagen) es un mirador de 360º con vistas sobre la ciudad, el puerto, el Mediterráneo, la costa y el Baix Llobregat. PETER NOYCE ESPS ALAMY

El monte de Dubrovnik, enclave estratégico de la costa dálmata (Croacia) En cualquier visita a la croata Dubrovnik no se puede obviar una excursión al vecino monte Sr. Allí arriba, a 412 metros de altitud, tendremos a los pies esta ciudad amurallada cargada de encanto y bañada por el mar Adriático. Ya se dieron cuenta los franceses que, a comienzos del siglo XIX, construyeron en esta montaña su Fort Imperial. Aunque los deportistas pueden seguir subiendo a pie, desde el año 2010 hay también un teleférico. Las vistas abarcan toda Dubrovnik y el islote de Lokrum, con el archipiélago que forman las islas Elafiti en el horizonte. Su estratégica posición hizo que fuera un objetivo bélico clave durante la guerra de la década de 1990. Una exposición permanente, en los restos del fortín napoleónico, recuerda los estragos de aquel conflicto reciente. ANTONIO BATINI ALAMY

La 'terraza del escalofrío' que se asoma al lago de Garda (Italia) Pieve, en el altiplano de Tremosine, en la provincia de Brescia (Lombardía, Italia), está a 460 metros sobre el lago de Garda. A este abismo se asoma la terraza panorámica del hotel Paradiso. Su nombre significa 'terraza del escalofrío', cuyo sentido, sin duda, entenderá bien quien sufra de vértigo. Los demás quedarán encantados con las vistas que ofrece, sobre pueblos y hasta el monte Baldo. Por lo demás, Pieve ofrece otros miradores igualmente impactantes que en otros tiempos servían para izar mercancías desde el lago. JOANA KRUSE ALAMY

Torre Eiffel o la panorámica más buscada de París (Francia) ¿Quién puede decir que ha visto Europa sin haber subido a esta espectacular torre de hierro de 324 metros? Construida para la Exposición Universal de 1889, hasta 1930 ostentaba el título de edificio más alto del mundo, que aquel año le arrebató el edificio Chrysler, en Nueva York, pero sigue teniendo a sus metálicos pies a la ciudad más hermosa del mundo (al menos, eso piensa mucha gente). Lo mejor es reservar por adelantado las entradas a través de internet, ya que, en tiempos normales, la cola de turistas a menudo es mayor que la altura del propio monumento, uno de los más visitados del mundo y un icono de la civilización europea. DINA ALFASI / EYEEM GETTY IMAGES

Un Londres en miniatura desde The Shard (Reino Unido) Un apartamento de lujo en este palacio futurista de cristal del barrio londinense de Southwark cuesta entre 20 y 50 millones de libras. Un sueño inalcanzable para el común de los mortales, que en cambio sí podrán contemplar el espectacular panorama que se vislumbra desde el edificio más alto de Reino Unido y el quinto de Europa (309 metros distribuidos en 95 plantas), diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano. Quizá el momento más especial para llegar a la cima de Londres, inaugurada en 2012, es poco antes del atardecer. Desde uno de los techos más sofisticados de la metrópoli, el río Támesis o la gran noria London Eye, abierta al público en el año 2000, parecen verdaderas miniaturas. HOWARD KINGSNORTH GETTY IMAGES

La torre mirador de British Airways I369: sobrevolando Brighton y más allá (Inglaterra) ¿Listos para despegar? La compañía aérea Britsh Airways patrocina esta novedosa perspectivade la ciudad costera inglesa de Brighton. A 173 metros de altura la sensación es como sobrevolar este enclave turístico del sur de Inglaterra, símbolo de diversidad y tolerancia y plácido hogar para la comunidad LGTBI. Esta torre-mirador no solo es la más fina del mundo, sino también la más alta, con una plataforma que sube y baja. El anillo acristalado es al mismo tiempo el ascensor que asciende hasta una altura de 138 metros. Desde allí, se divisa toda la ciudad e incluso la isla de Wight, a 79 kilómetros de la costa. Algunos británicos dicen que la vista alcanza hasta "Europa", haciendo alarde de su característica flema. Está abierta todos los días de la semana y subir cuesta 17 euros. CLOUDVISUAL GETTY IMAGES

Una perspectiva clásica desde las colinas de Edimburgo (Escocia) A pocos minutos del bullicio de la capital escocesa se levanta Calton Hill, un curioso monumento sobre una verde colina: es como si de repente el antiguo foro de Roma se hubiera ido de viaje hasta Escocia... La columnata es, en efecto, una imitación de la de algunos templos clásicos, y se concibió, en estilo corintio, como monumento a los caídos en las guerras napoleónicas, en 1822. Esta colina alberga otros tres edificios sin mucha conexión aparente: por un lado, están la Old Observatory House, diseñada a principios del siglo XVIII y el City Observatory, de 1818, desde donde se puede observar el cielo nocturno. Aquí se alza también el Monumento a Nelson, con su esfera de señales horarias con la que, al verla bajar, los marineros sincronizaban sus cronómetros. La visita a Calton Hill merece la pena por la hermosa perspectiva de Princess Street y del castillo de Edimburgo. A la colina se sube por unas escaleras desde Regent Road. La mejor hora para visitarla es al atardecer. Antes de regresar a la ciudad se puede pasear por el cementerio de Old Calton Burial Ground, donde se encuentra la tumba de uno de los hijos más preclaros de Escocia, el filósofo ilustrado David Hume. JOHN BRACEGIRDLE ALAMY

Pintas con vistas en el Gravity Bar de Dublín (Irlanda) Los irlandeses llevan 250 años haciendo su icónica cerveza negra Guinness, a la que ellos llaman 'black stuff' y a cuyos ingredientes, historia y fermentación hay dedicada una imponente exposición en el centro de Dublín, en el museo Guinness Storehouse, en la histórica fábrica de St. James's Gate, de 1759. Hay que ir serpenteando por sus siete plantas hasta llegar al Gravity Bar y a su cristalera de estupendas vistas. Degustar una cerveza negra y cremosa y, de fondo, el cielo grisáceo de Dublín abrazando los tejados de sus casas, es una invitación a la relajación. VICTOR LUCAS ALAMY

La Torre del Puente de la Ciudad Vieja, testigo de la historia de Praga (República Checa) Desde el siglo XIV, este edificio del gótico secular da entrada a Malá Strana (barrio pequeño), el casco antiguo de la capital checa, al otro lado del puente de Carlos IV. El inolvidable conjunto ha sido testigo mudo de los altibajos de la historia: reyes, guerras, cabezas decapitadas de rebeldes colgadas diez años de la torre... Hoy sigue en pie, quizás también por efecto del conjuro que se encontró grabado bajo su techumbre. En todo caso, la galería ofrece unas vistas de Praga de una belleza atemporal. ANDREW MERRY GETTY IMAGES

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