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Clases a distancia en Mendoza

Educar en la virtualidad: los testimonios de docentes a 8 meses del cierre de escuelas

Por Florencia Rodriguez

Han pasado exactamente 8 meses desde que las escuelas de todo el país cerraron sus puertas por la pandemia de coronavirus. Ocho meses desde aquel 16 de marzo en donde la incertidumbre y el temor aterrizaban en una sociedad que repentinamente debió enfrentar una etapa de estricto confinamiento y luego de aislamiento que, en principio, sería por unos días y que por el avance de los contagios y la necesidad de preparar el sistema de salud obligó a la ciudadanía a vivir en una "nueva normalidad" donde la virtualidad tomó todo el protagonismo.

La DGE oficializó el protocolo para la vuelta de docentes y alumnos a las escuelas

Así comenzaron las reuniones vía Zoom, las videollamadas y el teletrabajo. El parate en varias actividades causó la pérdida de cientos de puestos de trabajo y un importante golpe a la economía familiar. En el medio, otro desafío, uno complejo: ¿cómo seguir educando a los chicos/as fuera de las aulas? La pandemia mostró- entre varias- una de las realidades más crudas: la brecha socioeducativa, en este caso, de Mendoza.

Lejos de "dormirse en los laureles", docentes, directivos y supervisores se pusieron en marcha y con lineamientos y herramientas de la Dirección General de Escuelas (DGE) se organizaron en tiempo récord y hoy, 16 de noviembre, los y las estudiantes están concluyendo su ciclo lectivo 2020 pero ¿de qué manera? ¿a qué precio?

Docentes y directivos de diferentes escuelas y niveles contaron a Sitio Andino sus experiencias en cuarentena enumerando los aspectos positivos y negativos y resaltando la labor que una buena porción de la sociedad reconoció casi al instante y que otra aún no termina de dimensionar. Estas son sus historias.

Testimonios docentes en primera persona: educar en la virtualidad

Carmen tiene 47 años y es docente de primaria en una escuela rural de la provincia. Esta primera línea ya permite comenzar a imaginar el arduo trabajo que debió emprender esta comunidad educativa: no es lo mismo cuando en un colegio todos tienen las herramientas y accesos a otra en donde las familias apenas si tienen un celular en casa.

"Tengo alumnos/as de primero a séptimo grado. Esta pandemia nos ha complicado bastante las tareas con los niños/as, no sólo por la virtualidad en sí, si no también por el difícil acceso a internet que tenían muchos chicos/as. La mayoría de las familias contaban con un solo celular y escasos recursos para conectarse. Entonces, optamos por darles las tareas de forma virtual y también en formato papel", comenzó a relatar la docente.

"Tenemos que estar permanentemente insistiendo para que nos lleguen las devoluciones y acompañándolos porque muchas veces las mamás o papás no tienen la capacidad o el tiempo para enseñar a sus hijos/as en una etapa en la que es muy importante que aprendan los contenidos. Por eso, hemos estado con todo el personal de la escuela tratando de contener a los alumnos/as no sólo en la parte que tiene que ver con el aprendizaje sino también en lo emocional porque muchos no tenían contención en su familia entonces nosotros que siempre cumplimos ese rol en las escuelas lo seguimos haciendo en la virtualidad; y aunque para los docentes haya sido difícil acostumbrarnos a mandar las tareas de forma digital, hemos aprendido y nos hemos capacitado para darle lo mejor a nuestros chicos", sumó.

Una frase se repite una y otra vez entre los docentes y hace referencia a la carga horaria. Es que, claro, dentro de la escuela el reloj indica cuánto tiempo van a compartir con sus alumnos/as pero en un contexto donde no todos/as pueden conectarse en horario de clases o hacer las tareas a tiempo, llegó una "obligación" implícita de estar disponible en cualquier momento.

"Generalmente, trabajamos cuatro horas y media en la escuelas y algunas horas más de planificación en casa pero en esta situación, no tenemos horarios porque recibimos las devoluciones a cualquier hora, estamos permanentemente resolviendo consultas de los chicos/as sin importar la hora. Puede ser domingo, a las 12 de la noche o 1 de la madrugada. Estamos ocupados la mayor parte del día pendientes de la escuela. Aparte de la planificación, tenemos los zoom de la escuela, reuniones con los chicos, videoconferencias, estamos permanentemente para nuestros estudiantes, o al menos 12 horas", expuso Carmen.

Imágenes ilustrativas.

Oscar, otro docente que contó a Sitio Andino su vivir relató que ejerce la docencia hace más de 20 años, actualmente es profesor en una escuela de Bermejo y en su experiencia, lo que más resalta es la creatividad propia y de sus colegas y la predisposición a estar todo el tiempo aprendiendo y capacitándose sobre temáticas que antes no resultaban tan esenciales para impartir clases.

"Hemos tenido que ver de qué manera llegar a los chicos, tratar de reinventarnos y ver qué cosas les podíamos enviar por internet y adecuar las actividades para que pudieran comprenderlas y realizarlas. Eso ha sido lindo porque, por ejemplo, te apoyas en los videos, en la música, hay otras herramientas que sí, siempre estuvieron pero en la escuela uno tiende a volcarse a otros modos quizás más tradicionales. En ese aspecto, me parece positivo, que podes usar todos los elementos tecnológicos para poder encarar el aprendizaje de otra manera", dijo.

Y sumó: "Lo negativo es que no todos los chicos/as pudieron conectarse, no todos tuvieron la misma posibilidad. Algunos recibieron la tarea a través del teléfono y ha sido difícil para ellos trabajar porque había un celular para toda la familia. Hay casos donde el papá se llevaba el teléfono y los chicos/as tenían que hacer las tareas de noche, cuando el padre llegaba de trabajar y si había varios chicos en casa, era más complicado. En mi caso, me pude conectar con la mayoría, después se empezaron a desconectar porque ya no tenían teléfono, o no resistía todas las actividades. Entonces, comenzaron a recibir trabajos y llevarlos a la escuela", sumó.

"Recibía tareas hasta las 23hs, luego intenté limitar el horario hasta las 20hs pero algunos lo enviaban después de esa hora y los recibía igual porque uno entiende la situación, sabe que no todos tienen las mismas posibilidades, cómo te vas a negar", indicó Oscar.

Otro docente, Matías, contó su vivencia en pandemia con 6 cursos a cargo en tres escuelas de Luján de Cuyo y Maipú, resaltó el compañerismo y solidaridad entre los/as docentes y abogó por la presencialidad dado que equipara y garantiza que todos/as tengan acceso a la educación que, como se sabe, es un derecho.

"Lo positivo es que pudimos mantener el contacto pese a la cuarentena. Pudimos enviar las tareas para que puedan seguir trabajando y que ese tiempo en sus casas lo tuvieran activo y no perdieran el contacto con la comunidad educativa. Creo que eso es lo más importante: no perder contacto con sus compañeros y profesores. Luego, todos aprendimos nuevas herramientas virtuales de trabajo como videos, audios, programas, aplicaciones que nos van a servir de ahora en adelante y eso está bueno. Otra cosa muy rescatable sobre los docentes es que se trabaja mucho en equipo, desde cada área, hay una ayuda mutua digna de destacar. En mi caso, no necesitaba mucha ayuda con la tecnología pero sí en la parte de planificaciones entonces se van intercambiando esos saberes entre profes con más antigüedad y los que llevan pocos años ejerciendo. Me parece muy valorable, se nota el compañerismo, nadie se negó a colaborar ni docentes ni directivos y eso permitió resolver dudas en poco tiempo" comentó.

Y en cuanto a lo negativo, el docente de Historia y de Formación Ética y Ciudadana expresó que "creer desde líneas de la DGE que la posibilidad de este doble trabajo que es virtualidad y presencialidad tienen que ser compatibles el año que viene porque ha funcionado hoy. Sí, se podría pero no se debería hacer porque ha sido a costa de los docentes, de nuestro trabajo que no es reconocido porque además de trabajar las horas en el curso, lo hacemos afuera como corregir, planificar y adaptar pero sin horarios, no existe más la carga horaria. En mi caso, trabajo desde las 8 hasta las 19 por lo menos. Creo que los docentes hemos sido comprensivos en este sentido porque entendemos que hay familias con dificultades para la conectividad entonces muchos estudiantes mandan trabajos a la noche cuando sus padres llegan de trabajar y se hace difícil. Más allá de eso, los recursos que pusimos nosotros los pagamos nosotros que no hemos tenido paritarias, y en un contexto en el que se quiso imponer una nueva ley de educación con poca consulta. El cansancio de los docentes que no se sienten escuchados por la DGE, eso quizás es lo que más molesta".

Para este docente otra problemática a tener en cuenta es creer que la tecnología es la salvación. "No es lo mismo una escuela rural que una que cuenta con todos los accesos porque si nos basamos en este concepto, estamos propiciando una educación más elitista porque quien tiene internet puede educarse y el que no la tiene, no. Sabemos que estamos en pandemia pero la virtualidad no es lo mejor para todos porque es la presencialidad la que permite igualar y dar equidad en la educación. Los docentes queremos volver, nuestro trabajo se facilita mucho yendo a la escuela pero ya veníamos con doble trabajo. Entonces, ¿cuál es la lucha del docente? que todo es al mismo precio, la enseñanza virtual y presencial sin horarios", planteó.

Así las cosas, paulatinamente algunos docentes y alumnos/as están regresando a las aulas ya sea para sus prácticas profesionalizantes o para obtener acompañamiento en trayectorias débiles. El ciclo lectivo está llegando a su fin y los/as docentes pusieron de manifiesto su vocación y ayudaron a sus estudiantes desde el primer momento, en medio de dificultades, fuera de horario y en muchos casos, con una familia que también necesitaba de su presencia en un contexto de incertidumbre y agotamiento.

La misión está llegando a su fin: no se ha perdido el año escolar pero surgen nuevos interrogantes que deberán ser revisados y evaluados en un futuro cercano: ¿aprendieron? ¿cómo llegarán los alumnos/as al ciclo lectivo 2021? ¿será modalidad mixta? ¿se podrá conectar a casi la totalidad de estudiantes que quedaron afuera del sistema por falta de herramientas? Eso se verá en unos dos meses porque ahora es tiempo de un merecido descanso. 

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