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Microfranquicias, hijas de la crisis: unos 2 mil mendocinos buscan abrir su heladería en casa

Sólo en setiembre 1.300 mendocinos se postularon para contar con su propio local adaptado en casa para la venta de helados. En total, la lista acumula 1.800 hasta el momento, lo que, si se pone en contexto, no es un dato menor: equivale a un 7% de quienes se quedaron sin empleo en Mendoza este año, según el último índice oficial que dio a conocer la Dirección de Estadísticas provincial.

Uno de cada 10 ya tiene todo listo para abrir, y la cifra total representa más de la mitad de los que registra a nivel país Vía Banna, la marca que impulsa ese formato de microfranquicias también en Buenos Aires, Chaco, Córdoba y Salta, entre otras provincias. Así, Mendoza ya es un boom dentro de las llamadas "heladerías sociales", una apuesta reforzada mediante un convenio con la Cámara de Franquicias de Mendoza y los municipios de Rivadavia, Godoy Cruz y Luján.

"Más allá de las 170 propuestas calificadas hasta ahora, con el correr de las semanas se seguirán sumando muchos más. Luego de la entrevista personal avanzamos con la apertura en el domicilio, como está previsto, lo que implica que una vez pintado y acondicionado el lugar ya podamos equiparlo", explicó Federico Mateo, líder del proyecto Heladerías Sociales de grupo Grido, a Sitio Andino.

Condiciones y objetivos

La inversión necesaria por parte del franquiciado (la condición es ser monotributista activo) ronda los $54.000, que puede financiarse en 12 cuotas. Eso incluye el equipamiento (freezer), la dotación de mercadería e insumos, mientras que la cartelería corre por cuenta de la firma, como parte de un vínculo contractual sin fecha de vencimiento y tiene predeterminados los márgenes de ganancia.

Si bien Vía Banna, que ya tiene 270 puntos de venta, es la "pata social" de Grido, la cadena hizo de las franquicias el motor de su expansión nacional. Aunque en este caso implica un capital superior (más de $1 millón) y otras exigencias en cuanto a ventas, ya tiene 1.900 locales en todo el país. .

Según Mateo, "como parte del proyecto se busca cumplir los ODS (Objetivos de Desarrollo Sustentable" de la ONU para 2030 respecto a la pobreza. En ese sentido la meta es que nuestros franquiciados, a partir de la formalización laboral que les permita acceder a una jubilación, puedan superar con sus ingresos por ventas la Canasta Básica con su negocio". 

Y si de objetivos se trata, el ejecutivo adelanta que quieren llegar a  las 5.000 "heladerías sociales" abiertas en el país. Y aventura que "no sería loco alcanzar esa cifra para 2023".

Abrir el juego: más rubros "microfranquiciados"

Por su parte, en diálogo con Sitio Andino el presidente de la Cámara de Franquicias de Mendoza, Javier Gantuz, resaltó que un propósito es regionalizar a las microfranquicias o franquicias sociales, y para eso la entidad avanza en la firma de convenios con distintos municipios. Y si bien el rubro heladerías actúa como punta de lanza, no es el único que se busca replicar como alternativa económica para las familias.

"Buscamos  expandir el modelo a través de marcas que estén identificadas con cada comuna. La idea es aggionarlo, porque en esta coyuntura es lo que viene", aseveró Gantuz. En esa línea, la Cámara trabaja con otros tipos de negocios, como mercerías, panaderías y congelados de pollo, "además de otros productos básicos de la Canasta familiar".

Por eso, la entidad ya se trazó un plan de trabajo. Luego de los acuerdos iniciales con Luján, Godoy Cruz y Rivadavia, la agenda seguirá con San Carlos, Las Heras y Junín.

Inversión 0: el caso de Maipú

Lo cierto es que el fenómeno crece rápido, y de hecho en Maipú avanza otra alternativa similar. La comuna acaba de acordar con la firma maipucina Cuyo Cream S.A. darle impulso a las que llaman "heladerías de garage". El objetivo es llegar a vecinos desempleados que quieran comenzar a vender helados desde sus casas para "potenciar el emprendedurismo y la generación de trabajo", según los términos del acuerdo. 

El municipio, a través del área de Desarrollo Económico, se comprometió a colaborar en la difusión de la propuesta que impulsa la sociedad liderada por Rubén Godoy, dueño de la marca Lomoro. El modelo, es, en parte, similar al que lleva adelante Vía Banna: la firma provee los helados y el equipamiento a medida que se consolide el emprendimiento, su responsable cancela los insumos recibidos y asume el mantenimiento de un stock permanente, en este caso, de 100 kilos semanales.

Para Maximiliano Gabrielli, responsable de área "lo importante es que se les enseña cómo encarar la atención y la única condición es disponer de un espacio en casa, sin poner un peso. Es parte de lo que implican las microfinanzas. Y el criterio es que preferentemente el emprendedor tenga grupo familiar a cargo y sean propietario del lugar que habita". 

La inscripción, dicen, arrancó bien. "Hemos recibido muchas consultas, a partir de un criterio de distribución geográfica que abarca a los distintos distritos del departamento", acotó el funcionario.


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