El femicidio de Dora Hidalgo (67), descubierto este sábado en un salón de fiesta en Maipú, tiene a un hombre detenido e imputado y las pruebas lo complican en la investigación que está prácticamente esclarecida. La mujer fue hallada adentro de un pozo de agua, a unos 80 metros de profundidad, y el acusado aseguró que no tenía nada que ver con el hecho. Sin embargo, hay pruebas que lo complican y por las cuales lo acusaron: la última vez que vieron a la víctima, unas llaves, prendas con sangre, la pésima relación que tenía con la mujer y una amenaza previa.
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Femicidio de Dora: el acusado negó ser el autor pero ya la había amenazado de muerte
Julio Daniel Moreira tiene 37 años y este domingo fue imputado por el delito de femicidio por el crimen de Dora Hidalgo, la mujer cordobesa que fue ultimada y tirada a un pozo de agua ubicado en el salón de fiesta Luna India de calle Castro Barros y Perito Moreno en Coquimbito, pertenenciente a José Mansur, presidente del Club Godoy Cruz Antonio Tomba.
El cuerpo presentaba varias heridas -compatibles con la caída adentro del agujero- y un corte en el cuello. Esta lesión le ocasionó casi el desprendimiento del cráneo, el cuál terminó de degollarla una vez que cayó al vacío. Esa parte del cuerpo fue buscada nuevamente este lunes pero por las dificultades no pudieron. Es que los bomberos y equipo de rescate no llegaron por falta de oxígeno.
Los uniformados metieron una cámara para ver si localizaban a la parte superior pero los resultados fueron negativos.
Por qué quedó implicado
La mujer trabajaba y vivía en su casa ubicada en el extenso predio. Cuidaba el salón y habían otros trabajadores que colaboraban en las diferentes actividades para el mantenimiento.
Tras la denuncia de paradero, realizada el jueves, al día siguiente buscaron en el lugar si había pistas de Hidalgo. Policía Científica, junto al personal de Investigaciones, encontraron manchas de sangre adentro del pozo de agua.
El agujero estaba cerrado con una reja y candado, del cual solamente tres personas tenían la llave para abrirlo. El hijo de la mujer, un empleado y el detenido. El lunes, la última vez que vieron a la víctima -cuando salió a alimentar unos perros-, los dos primeros se marcharon a las 16 -está comprobado-.
Dora Hidalgo fue asesinada y tirada a un pozo con agua.
En tanto que el tercero debía cumplir horario hasta las 19 porque entró tarde a trabajar. Por esa situación lo ubicaron en la escena y, al tener él las llaves de la reja, es el principal sospechoso de la desaparición de Dora.
El fiscal Gustavo Pirrello, de Homicidios, ordenó algunas medidas y los bomberos trabajaron en el lugar donde estaría el cuerpo. Tras revisar a unos 80 metros de profundidad, encontraron pelos de la víctima y también su cadáver.
Tras el hallazgo, se ordenó un allanamiento y detuvieron a Julio Moreira, el sereno. Este sujeto, además, tenía una mala relación con Hidalgo. Es que la mujer le había advertido por sus constantes faltas en el trabajo y que, si sucedía otro episodio, lo iban a echar. Uno de esos hechos fue que lo encontraron en su habitación junto con una chica que era ajena al lugar.
Además de esa irregularidad, quizás su arribo tarde al trabajo ese lunes, desencadenó que la matara a golpes y posteriormente descartara el cuerpo.
Por último, cuando lo detuvieron, le secuestraron unas prendas de vestir con aparentes manchas de sangre. Por esa razón, ahora esperan los resultados de laboratorio para confirmar si son de sangre, después si son humana y por último si pertenecen a la víctima a través de un cotejo de ADN.
"La voy a matar y le voy a cortar la cabeza"
Mientras los investigadores trabajaban en el esclarecimiento del caso, varias de las personas que acudían al salón y conocían la relación que tenían Hidalgo y Morerira, dieron algunos detalles.
Estas personas dieron cuenta de que el trabajador, en varias ocasiones, repitió ante los presentes e incluso le dijo a la misma víctima que la iba a matar. Si bien no se sabe todavía si hay denuncia formal, los dichos tenían el mismo mensaje y fueron escuchados por varios hombres. "A esta vieja la voy a matar y le voy a cortar la cabeza", habría sido una de las frases del sereno detenido.
Todo esto está bajo la investigación del fiscal del caso y esperan por otros informes, como el de los antecedentes del imputado. Al parecer, no tendría delitos previos.