Durante casi 80 años recibió a miles de pasajeros que querían tomar el tren, pero ahora esta antigua estación de ferrocarril inglesa tiene un nuevo cometido. Desde hace más de una década se ha convertido en una confortable vivienda en la que se mezcla lo tradicional con las comodidades modernas. Ahora está a la venta y cuesta 275.000 libras (unos 304.000 euros).










