Tiene en vilo al mundo entero y es tema en algún momento del día para cualquier habitante de este planeta. Mendoza por supuesto atraviesa el Covid-19 como en cada rincón del globo terráqueo donde el virus se esconde y contagia, casi 900 nacidos bajo el sol menduco sufrieron ese término un tanto despectivo y científico si se quiere: infectados.
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El transitar de la enfermedad desde adentro: la historia del contagio de una familia mendocina
Uno de estos tantos pacientes, que hoy ya logró recuperarse y está de vuelta en casa y a quién llamaremos Paciente "Z" contó a Sitio Andino los detalles más relevantes que hacen a esta enfermedad, el día a día internado en un nosocomio, la atención del personal de salud, la disposición del área a nivel provincial y sus sentimientos encontrados con este inesperado visitante que llegó para cambiarnos la vida por completo.
- ¿Cuáles fueron tus primeras reacciones al tener conocimiento del contagio producido por el virus?
(Paciente "Z") - "Nosotros en mi familia estábamos un poco aislados respecto a lo que pensábamos del Covid, tomamos las precauciones del caso, pero nunca nos imaginamos que a nosotros nos podía tocar. Empezó como un simple dolor de cabeza, tomar un análgesico, despúes vino la fiebre (nos automedicamos para eso, como todo el mundo hace), algún que otro té para descongestionar todo eso y luego llegó el dolor corporal. En este punto ya empezamos a ponernos nerviosos, pero jamás sospechamos que podía ser Covid. Hablamos con un médico de nuestra obra social, mediante una videollamada, y nos mandó directo al hospital con una orden de hisopado. Y desde ese momento empezó nuestra verdadera historia con esta enfermedad. Le dio positivo a mi mujer primero, quien quedó internada un sábado por la noche, junto al resto de mi familia (3 hijos) nos enteramos del contagio nuestro unos días después".
- ¿Una vez que tomaron conocimiento de que serían internados y aislados, como fue el desarrollo de la enfermedad y su convivencia en un cuarto de hospital?
(Paciente "Z") - La atención del personal de salud y en general del hospital Español fue impecable desde el primer día que pisamos el lugar. Por lo primero que pasamos fue por una tomografía, ya que la enfermedad donde primero apunta es a las vías respiratorias. De ahí fuimos a las habitaciones muy chicas, donde la higiene era integra, cada uno tenía los materiales a disposición y una cartilla que explicaba detalladamente los pasos a seguir. Cada cuarto era para dos personas, y en ellas habitaba un estetoscopio, tensiómetro, termómetro y un aparato para tomar el nivel de oxigenación de la sangre. Una vez que empieza el día a día se cruzan muchas cosas por la cabeza, de pensar en la familia que queda afuera, de cómo y dónde me contagie.
- ¿Desde el Ministerio de Salud de la provincia estuvieron atentos a todos sus requerimientos y necesidades?
(Paciente "Z") - En todo momento eso ocurría, hablé personalmente con gente del Ministerio de Salud, médicos, enfermeros, todos consultando sobre nuestra salud, atentos a tomarnos la presión y consultarnos sobre algún malestar diferente y además intentando saber algún tipo de contacto estrecho con una persona que hubiera tenido la enfermedad y por ello habernos contagiado. Y sinceramente sobre esto último, no pudimos saber por más recuerdos cercanos que tuviera como surge el contagio. Por mi trabajo estoy en permanente comunicación con personas, pero era imposible saber como se dio todo. El aislamiento te produce una sensación extraña, te hace mal por el hecho de estar sin comunicarte con tus seres queridos diariamente, pero también te lleva a reflexionar sobre la primera recomendación que se brinda con esta enfermedad: quedarse en casa, mantener distancia, estar aislados. Quiero destacar la contención de cada uno de los integrantes del personal de salud, que siempre nos repetían de estar tranquilos, relajados, que es una gripe muy fuerte que lo primero que ataca es los pulmones. Su ayuda fue importantísima.
- Tras la internación y con el alta en mano, ¿como fue el retorno a casa y que recomendaciones recibieron para tal fin?
(Paciente "Z") - Ahora e casa debemos seguir aislados por 15 o 20 días más y con mucho más cuidados, debemos desinfectar todo, cada uno de nosotros tiene sus utensilios de higiene y diarios, algo que vamos a mantener por un buen tiempo. Nada de reuniones con nadie por el momento, usar barbijos y lo que todos conocemos. Es tan silencioso, tan invisible este virus que no sabes cuando te puede tocar. Dos datos para tener en cuenta, primero que el virus si bien se aloja en la casa y debemos desinfectarla ahora en nuestra nueva estadía, tras nuestra internación el bicho terminó muriendo en un par de horas al no tener ser humanos para contagiar y queda sin efecto su proceso de infectar. Y en segundo lugar entre el quinto y octavo día de tener el virus en el cuerpo se puede producir el contagio, es donde experimenta su mayor poder, luego se debilita en su concepción.
- ¿Cómo fueron tratados por los vecinos una vez instalados nuevamente en su hogar?
(Paciente "Z") - Hay de toda clase de gente, un vecino nos trató muy mal en el antes y después, gritando a cuatro voces sobre "los infectados", pero esos no valen la pena, en cambio me quedo con una muy buena parte de los que son lindantes a mi casa y cercana, nos aplaudía, lloraban, nos felicitaban, con ellos nos quedamos con la buena gente. En redes sociales si sufrieron comentarios muy hirientes mis viejos y hermanas, de gente que no conoce a la familia y se aprovecha del anonimato para difamar. Nos hicieron daño pero somos de buena cepa y absorbemos siempre lo bueno.
- ¿Todos juntos ya en casa o quedan todavía familiares a la espera del alta médica?
(Paciente "Z") - Todavía tengo a mis suegros y mis viejos en el Hospital Del Carmen, a mi hermana con su hija y su marido en el Hospital Lencinas y a otra hermana en la Clínica Santa María. La estamos remando día a día para que vuelvan pronto a sus domicilios, con mucha fe y fortaleza para que superen el aislamiento como debe ser en un hospital.
Así el "Paciente Z" concluyó un relato duro en toda su expresión y que quizás sirva de experiencia para cualquier de nosotros que podamos sufrir de este contagio por un virus que no parece dar tregua en Mendoza y al cual solamente podemos vencer con responsabilidad social.