Ingresar en el Centro de Desarrollo Tecnológico de IMPSA en Mendoza es entrar en otro mundo. Aspas gigantescas de lo que será un molino de viento para generar energía eólica, turbinas del tamaño de edificios que transformarán el agua en energía eléctrica nacen en ese predio, de 28 hectáreas, ubicado en el corazón de la zona industrial del Gran Mendoza. Ingenieros, doctores en energía nuclear, técnicos, obreros, trabajan de manera sincronizada en el desarrollo de elementos que harán que la vida de millones de personas -en cualquier lugar del mundo- sea mejor.
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CEO de IMPSA: "Mendoza tiene la gente y la tecnología para construir Portezuelo"
Esa es la visión y el proyecto detrás de IMPSA. Y ese es el pensamiento detrás del proyecto de construir Portezuelo del Viento, la megaobra más importante que tiene hoy la provincia de Mendoza y que requerirá de cientos de empresas que trabajen en conjunto además de dar trabajo durante años a unas 5 mil personas.
Juan Carlos Fernández, CEO de IMPSA, en diálogo con Sitio Andino sostuvo que Portezuelo es un hito importantísimo para Mendoza y el país. "En cualquier circunstancia una obra del desarrollo de Portezuelo del Viento es fundamental. En las circunstancias actuales, de recesión mundial y ante una Argentina a la que esta crisis le va a pegar muy duro, tener esta posibilidad de generar trabajo a miles de mendocinos es más que vital", indicó.
IMPSA está conformando un consorcio de empresas mendocinas para presentarse en la licitación y construir la mega represa que estará ubicada en el río Grande, en Malargüe, y que apuesta a lograr una potencia instalada de 210 MW, capaz de abastecer de energía a 130.000 usuarios, cuatro veces más de lo que genera el dique Potrerillos.
"IMPSA constituirá un consorcio que se haga cargo del 100% de la obra y, para nosotros, es fundamental que sean empresas mendocinas. Es dinero de Mendoza tiene que quedar en pymes y trabajadores mendocinos", dijo además Fernández.
En este sentido, explicó que este es un proyecto con una parte de obra civil muy grande, además de lo tecnológico que insumirá. "Portezuelo además de la represa hidroeléctrica tiene obras adicionales como modificaciones de rutas, relocalización del pueblo de Las Loicas, entre otras, lo cual dará trabajo a miles de personas", añadió.
Visita de empresas al río Grande, donde se emplazará Portezuelo del Viento en Malargüe.
Para dar cumplimiento al proyecto, este gigante tecnológico que es IMPSA con proyectos en todo el mundo (grúas de tamaño inimaginable, presas hidroeléctricas, campos de energía eólica que van desde Estados Unidos hasta China, y desde Alemania hasta Mozambique además de toda América) está avanzando en ese consorcio con empresas mendocinas.
Y, además, para la parte que le toca de hidrotecnología -Portezuelo demandará la construcción de tres turbinas de 70MW cada una, que tendrán un diámetro de unos 4 metros- ya ha firmado acuerdos de trabajo con numerosas metalúrgicas mendocinas (algunas ubicadas en el sur mendocino) que a su vez trabajarán con micropymes locales.
"Si ganamos el contrato, esas turbinas y generadores serían 100% mendocinas con gran derrame de trabajo y dinámica económica", añade.
Un punto aparte merece el conocer que el hecho de que empresas mendocinas sean las que construyan Portezuelo, además de eficiencia asegurada (las turbinas de IMPSA han ganado licitaciones en el mundo por su calidad y porque con la misma cantidad de agua generan mayor cantidad de energía), la ganancia impositiva para el Estado nacional y provincial sería mayor.
"Cuando IMPSA hace un proyecto en Argentina contribuye al fisco un 20% más que una empresa alemana o china, por ejemplo", indica.
Juan Carlos Fernández lo explica simple: "Una turbina que viene de Alemania la fabrican ingenieros, técnicos, soldadores alemanes por lo que, a nivel de trabajadores, el impuesto a ganancias de ese ingeniero va al fisco alemán. En cambio lo que estamos proponiendo es hacer el trabajo con 100% de mano de obra mendocina, y de ese modo ese 20% de impuesto que se pagará como ganancias o ingresos brutos, irá en su totalidad al fisco argentino".
Actualmente IMPSA está reponiendo las 20 turbinas de Yaciretá, que eran originalmente alemanas y ya no sirven. "Generamos más energía con la misma cantidad de agua que cualquier otro constructor de turbinas del mundo. Somos muy competitivos tecnológicamente y estamos haciendo el esfuerzo para serlo en Portezuelo también", dice finalmente Fernández.
Y uno mira, desde afuera, a ese gigante de las turbinas que actualmente ha puesto su propio diseño de respiradores artificiales a disposición del país en esta pandemia por Coronavirus, -además de disponer de su nave nuclear por si necesita usarse como hospital de campaña- y piensa... qué bueno sería que toda esa tecnología y el trabajo de años que demandará Portezuelo fuese realizado por mendocinos.