La crisis económica argentina golpea de diferentes maneras y, en Mendoza, los datos oficiales dan cuenta de las estrategias que las y los ciudadanos han tenido que utilizar para subsistir. En 2018, más de la mitad de los hogares provinciales tuvieron que gastar sus ahorros para pagar deudas.
- Sitio Andino >
- Sociedad >
- ▼ >
Los mendocinos, cada vez más ajustados: en 2018 creció el uso de ahorros para pagar deudas
La Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) publicó su Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del año pasado. La misma se hace para conocer "los niveles de bienestar que ha alcanzado una determinada población y refleja el grado de desarrollo económico y social" de cada lugar. Según el organismo, el concepto "presenta múltiples dimensiones que se relacionan con las diversas necesidades del ser humano, cuya satisfacción asegura un nivel de vida adecuado como integrante de una sociedad con determinadas características socio-culturales".
En el apartado "Indicadores de Pobreza" se explicitan diferentes aspectos que muestran las dificultades que han tenido las y los mendocinos en su vida cotidiana.
Así, se detallan "las estrategias de vida que denotan una situación de debilidad o carencia; se presume que los ingresos corrientes y de fuente genuina no son suficientes y los miembros del hogar deben recurrir a ayudas externas, endeudamiento, etc."
Del informe se desglosa que el 50,4% de los hogares urbanos han tenido que gastar el dinero que tenían ahorrado para poder hacer frente a sus necesidades diarias. En 2017, ese número era del 48,3%. En las zonas rurales, en tanto, el porcentaje sube al 57,8%, un 0,1% menos que el año anterior.
Por otra parte, el 12,8% de los hogares urbanos que se encuentran en condiciones de pobreza tuvieron que vender algunas de sus pertenencias para subsistir; una cifra que ronda el 5,6% en las familias "no pobres".
Asimismo, un 8,1% de la población mendocina tiene al menos una necesidad básica insastisfecha (NBI). En el relevamiento, se incluyen las condiciones sanitarias, asistencia escolar, vivienda y capacidad de subsistencia y hacinamiento, siendo este último el componente que tiene más peso en la medición (4,3%).