Las jóvenes nigerianas son obligadas a trabajar en las calles de Castelvolturno para pagar una deuda que puede alcanzar los 50.000 euros
Las jóvenes nigerianas son obligadas a trabajar en las calles de Castelvolturno para pagar una deuda que puede alcanzar los 50.000 euros


Reducidas a la esclavitud, a veces tienen que pasar hasta 20 horas diarias en los cruces de las autopistas haga el tiempo que haga. ALESSIO PADUANO

A. y G. descansan en la conocida como "casa de contactos", en la que viven en Castelvolturno. Son apartamentos privados -normalmente dirigidos por una 'madame'- que funcionan como restaurantes, lugares de reunión, y también prostíbulos. Los hombres acuden a ellos a tomar una copa, fumar o contratar servicios sexuales. ALESSIO PADUANO

A., una joven de 21 años de Lagos (Nigeria), sentada junto a una amiga y compatriota en una peluquería de la localidad italiana. Las dos viven en una de las muchas "casas de contactos" de la zona. ALESSIO PADUANO

Un momento de una ceremonia religiosa en una iglesia pentecostal de Castelvolturno. Con frecuencia, los pastores influyen psicológicamente en las prostitutas que frecuentan estos lugares y se promueve con ello el mercado de la trata. ALESSIO PADUANO

A., una joven nigeriana de 19 años, descansa en la habitación donde suele recibir a sus clientes en Castelvolturno. ALESSIO PADUANO

El eslogan "Las prostitutas son tu ruina" en una señal de tráfico de una carretera cercana a Castelvolturno. ALESSIO PADUANO

Una prostituta nigeriana espera que lleguen clientes en una carretera cercana a Castelvolturno. ALESSIO PADUANO

Una joven nigeriana en el consultorio de urgencias de Castelvolturno. Entre otras muchas actividades, la clínica presta apoyo a las mujeres y les facilita el acceso a los servicios sanitarios de la zona y mejorando su información sobre las enfermedades de transmisión sexual. ALESSIO PADUANO

Habitación en la que Q., una nigeriana de 21 años, recibe a los clientes en Castelvolturno. ALESSIO PADUANO

Q., se prepara para ducharse antes de empezar su jornada de trabajo, en Castelvolturno. ALESSIO PADUANO

Una silla y una sombrilla en la carretera en la que las nigerianas esperan a los clientes en Castelvolturno. Las chicas trabajan en condiciones muy duras, están obligadas a esperar junto a carreteras pequeñas, donde están expuestas a enormes riesgos, como agresiones y robos. ALESSIO PADUANO
