Aventura en el Ártico

Por Sección Fotografía

 Viajamos a bordo de un buque rompehielos por el Ártico ruso, una inmensa región de renovado peso económico, militar y geopolítico para el Kremlin. Un mundo donde conviven lo hermoso y lo turbio: paisajes oníricos, basura industrial, osos polares que luchan por sobrevivir y oligarcas que compiten por hacerse más ricos.

Vista nocturna de la ciudad septentrional de Múrmansk, cuyo puerto permanece abierto todo el año y es el principal del Ártico ruso.

Distintas formas y texturas de hielo encontradas durante el viaje.

A bordo del buque 'Nadezhda' (esperanza), un carguero rompehielos de 169 metros de eslora propulsado por diésel.

Distintas formas y texturas de hielo encontradas durante el viaje.

Distintas formas y texturas de hielo encontradas durante el viaje.

Al fondo, el rompehielos 'Arctic Express'.

Edificios en la ciudad de Dudinka. Desde 2001, el Gobierno ruso exige a los extranjeros un permiso específico para visitarla.

Edificios abandonados de estilo soviético.

La avenida central de la ciudad.

Nave de fundición y vertido de sulfuro de níquel en las dependencias de la fábrica metalúrgica de Nadezhda, perteneciente al conglomerado minero industrial Norilsk Nickel.

Natalia Fediánina, directora del Museo de Norilsk.

Miembros de una comunidad nativa en la fiesta de pastores de renos en Dudinka.

La activista Valeria Bólgova.

El público de la fiesta de los pastores de renos de Dudinka, caminando a lo largo de un río cubierto de nieve.

Un club nocturno que aspira a ser el punto de encuentro del "público exigente" local.

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