Consciente de la gran cantidad de botellas de plástico que se encontraba en la playa, el arquitecto Robert Bezeau decidió darles un nuevo uso a todos estos desperdicios. Su plan fue empezar a construir una aldea en Panamá en la que las casas estaban recubiertas con estos objetos. Hoy en día ya hay más de 120 viviendas y el proyecto no deja de crecer.










