Especialistas de la Nación y de Uruguay, llegaron este miércoles al Centro de Congresos y Exposiciones para brindar una capacitación a directivos y supervisores de todos los niveles con el objetivo de mejorar los métodos de evaluación en las aulas mendocinas. La idea es brindar herramientas para que los/as alumnos/as vivan otros procesos de prueba que, a su vez, les permita reflexionar y trabajar a partir de situaciones cotidianas.
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"Las notas en segundo plano y que los estudiantes reflexionen", el objetivo de la DGE para evaluar
"Más de 350 asistentes llegaron a la presentación de Elena Duro, secretaría de Evaluación Educativa de la Nación y de Pedro Ravela, especialista uruguayo en el mismo ámbito. Es un orgullo y honor tenerlos en Mendoza para poder avanzar y seguir mejorando con nuevas herramientas. Por ejemplo, Ravela ha trabajado, investigado y escrito libros con una serie de cosas sobre la forma de evaluar a los estudiantes que sería interesante que todos conozcamos", explicó Jaime Correas, director general de escuelas,
En este sentido, el especialista uruguayo expuso que hay cuatro ejes fundamentales sobre los que hace foco:
"El primero es cómo hacer propuestas de evaluación. Esto quiere decir: elaborar preguntas y tareas que requieran que el estudiante reflexione con una elaboración de propuestas para que no sólo repita de memoria lo que se dijo en clase o lo que dice un libro de texto. Entonces, el foco es cómo elaboramos evaluaciones o tareas que no requieran sólo una definición sino también la explicación de cómo ocurre determinado fenómeno", comenzó a explicar Ravela.
Y continuó: "El segundo punto es cómo poner el conocimiento en contexto. Muchas veces les hacemos preguntas a los estudiantes fuera de contexto. Por ejemplo, tienen que responder qué es el colesterol, el bueno o el malo. Si trabajamos con los profes, lo pueden transformar en una tarea en la que el alumno/a tenga que elaborar un folleto para una campaña de difusión sobre salud cardiovascular en la que tiene que explicar a los ciudadanos las diferencias entre colesterol bueno, malo, hábitos de alimentación. Los contenidos son los mismos pero la situación es diferente".
El especialista agregó que el tercer punto hace referencia a la importancia de la evaluación formativa. Esto dejar en segundo plano las notas que tergiversan el sistema porque la primera preocupación del estudiante es la calificación y no lo que está aprendiendo. "Por eso es importante dejar un poco de lado las calificaciones y trabajar más con procesos en los que el estudiante pueda aprender a partir de lo que hace. Incluso, que una evaluación no sea definitiva, que no sea vista como una pistola con una sola bala sino que sea formativa", dijo.
Y explicó que, en ese sentido, se refiere a que el estudiante pueda rehacer una evaluación. "Cuando uno trabaja con una evaluación formativa, el alumno/a hace un primer borrador, recibe aportes de sus compañeros y/o del docente y tiene la oportunidad de ir mejorando su trabajo y recién al final de ese proceso se califica porque en algún momento tiene que estar la decisión de si aprueba o no".
Finalmente, el cuarto punto se enfoca en las calificaciones que, según comentó Ravela, a veces son "muy oscuras" para los alumnos/as. "Como docentes, a veces no somos muy explícitos sobre lo que esperamos de los alumnos, y no entienden por qué les pusimos una nota y no otra. Entonces, tenemos que trabajar en cómo expresar las calificaciones para que los estudiantes puedan comprenderlo. Todo esto se hace con los supervisores para que acompañen a los docentes porque no tienen que dejar de lado lo que hacen actualmente sino incorporar estas herramientas y transformar y mejorar. Dar un contexto, que el estudiante se dé cuenta de ello que reflexione y responsa la pregunta. Estas sugerencias pueden servir para que los docentes las incorporen a sus propios métodos de enseñanza", concluyó el especialista.