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El hecho ocurrió en una casa de Malargüe

La historia de la "Banda del Jairo", presa por secuestrar y abusar de un amigo

Por Hernán Adrover

Un caso aberrante se vivió hace poco más de una semana cuando un joven de 23 años fue secuestrado en Malargüe. La historia involucró a cinco amigos -uno está preso- que decidieron retenerlo por varias horas en una casa para abusarlo, amenazarlo de muerte, ahogarlo con agua y hasta golpearlo por un problema que tuvieron. Mientras estuvo privado de su libertad en una vivienda, los autores hacían videollamadas con el reo, mientras extorsionaban a la madre de la víctima con que la iban a matar. Los detalles de la banda que terminó presa y acusada por varios delitos

El grupo tenía varios años de amistad y se conocían mucho. Incluso, entre la víctima, de quien se reserva la identidad para resguardarlo, es primo del hombre que estaba preso cuando ocurrió el hecho, el pasado domingo 27 de enero. La investigación y los detenidos quedaron a disposición de la fiscal de instrucción Andrea Lorente.  

Aquella noche, cerca de las 23, el joven recibió un llamado a su celular de "los de siempre", es decir, sus amigos, quienes lo invitaron a tomar una cerveza a la casa del "Pantufla", identificado como Daniel Enrique Pardo, de 20 años. Sin dudarlo, se fue hasta la casa ubicada en calle Mosconi al 700, que está cerca de la Plaza Independencia del sur provincial. 

Cuando llegó al domicilio se encontró con el "Pantufla" y otros tres viejos conocidos, a quienes consideraba, hasta ese momento, como "buenos amigos": Lucas Martín Ramírez (21), alias "Milanesa", Héctor Hilario Hernández (23) y Diego Adrián Álvarez (25), apodado "Pitoto", se encontraban allí. 

Una vez que entró, lo redujeron de inmediato, lo tiraron al piso y le ataron los pies y las manos con unos cordones de zapatillas que ya tenían preparados para tal fin. Después de sentarlo en una silla, le robaron 300 pesos en efectivo que tenía en su billetera y el celular. 

Sin entender qué pasaba, la víctima no pudo resistirse y quedó indefensa ante los cuatro sospechosos, que inmediatamente comenzaron a amenazarla de muerte y le pegaron varias veces en el rostro. Uno de los autores tenía un revólver calibre 32 y otro de los implicados uno similar pero calibre 38. 

En ese momento, la tortura continuó cuando dos de ellos se bajaron los pantalones, la ropa interior y lo obligaron a que les practicara sexo oral a ambos. Ante la negativa del muchacho, los malvivientes le introdujeron el cañón de una de las armas en la boca. Luego, le gatillaron varias veces pero con un revólver que no tenía proyectiles. 

Bajo esta situación de "humillación" hacia su persona, tal como lo calificó la fiscal Lorente, la víctima estuvo más de tres horas y media. Además, luego de acosarlo, uno de los imputados se le tiró encima y le hizo movimientos sexuales sobre el cuerpo mientras lo seguían amenazando. Luego le tiraron agua en la cara y lo sumergían en el mismo líquido pero sin asfixiarlo, detallaron. 

Durante esta privación ilegítima de la libertad, como quedó calificado el caso, entre otros delitos, los captores realizaron varias videollamadas por Whatsapp a Jairo Veas, un conocido delincuente de aquella zona que está preso y condenado a cinco años de cárcel -por violencia de género y otras causas de robo que fueron acumuladas- en San Rafael. 

Veas es primo del joven de 23 años y, durante las llamadas, le decía que le iba a prender fuego la casa. A su vez, los secuestradores grabaron videos y los mandaron por Whatsapp a la madre de la víctima. "Le decían que lo iban a matar si no cumplía lo que le pedían", explicaron las fuentes. 

¿Por qué razón lo secuestraron? 

Respecto a los motivos por lo que los jóvenes malvivientes actuaron con tanta saña contra la víctima, hay dos hipótesis en la que aún indaga el personal de la Unidad Investigativa de Malargüe y la fiscal Lorente.  

Una de ellas señala que el joven mantuvo una relación amorosa con la pareja de Veas mientras este último se encontraba preso. Esto no fue bien visto en el círculo de "amigos", sumado a la falta de "códigos" con el primo por lo que quisieron vengarse. Creen que por esa razón lo atacaron y le hicieron vivir esa situación en la casa del "Pantufla" Pardo.

La otra línea investigativa señala que el joven secuestrado le robó un teléfono celular a la misma chica, es decir a la novia de Jairo Veas, y esta situación motivo el secuestro para que, justamente, devolviera dicho teléfono. 

Incluso, detallaron que en los llamados que le hicieron a la madre de la víctima, uno de los pedidos era la devolución de ese artefacto. Sin embargo, aún no develaron en un cien por ciento por cuál de las dos razones actuaron así. 

Lo cierto es que, tras ser liberado ya en la madrugada del lunes 28, el individuo se dirigió hasta la Comisaría 24ª donde realizó la denuncia. Tras la presentación, los efectivos de Investigaciones realizaron varios allanamientos y detuvieron a los delincuentes. 

En tanto, este lunes también se realizó un allanamiento en la cárcel donde está alojado Veas para secuestrar elementos de interés para la causa.  

Las imputaciones a los detenidos.

Tanto el "Pantufla" Pardo, el "Milanesa" Ramírez, Hilario Hernández, el "Pitoto" Álvarez y el reo Jairo Veas quedaron imputados, en diferentes grados de participación, por los delitos de privación ilegítima de la libertad, abuso sexual gravemente ultrajante, amenazas agravadas, robo y otros delitos que se le incorporarán con el correr de los días.

Lorente espera el resultado de otras medidas que ordenó por lo que, seguramente, se les atriburán más delitos, por lo que se agravará la situación, confirmaron. El mínimo que podrían recibir sería de 8 años de cárcel por la privación, sumado a los antecedentes de los delincuentes y al resto de los agravantes por esta última causa.

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