Una banda de amigos. Así define Marcelo Sisso a Tuelf, la banda de rock de la que es parte hace más de 15 años ejecutando la batería. Muchas cosas pasaron desde aquella escena de los 90 que los aglutinó bajo el nombre Los Cazanalgas y cuando tocar en cualquier bar de la provincia era simplemente un éxito de convocatoria; como bien recuerda.
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Por el gusto de tocar: Tuelf sigue construyendo historia en el rock local
Para los integrantes de este grupo el idioma inglés fue la marca distintiva a la hora de mostrar canciones propias influenciadas por el rock británico y estadounidense. Y con el devenir de los años, entraron y salieron algunos músicos, grabaron el disco "Loner's Club", cambiaron el nombre, ganaron un premio (Premio Zero a Mejor Banda de rock-funk en el 2003) y el reconocimiento del público. El plan fue siempre seguir tocando para afianzar un estilo musical propio. También empezaron a interpretar temas en castellano, y el año pasado, les tocó despedir a uno de los suyos más queridos: el guitarrista y fundador del mítico Soul Café, Daniel Agapito. "Después de la muerte del Dani también hubo como una especie de charla, de decir: ¿qué hacemos?, ¿hacia dónde vamos? O no vamos ¿Seguimos o no seguimos? Y no hubo prácticamente ninguna respuesta, siguió surgiendo la idea y el gusto de juntarnos y de tocar", cuenta el músico y también periodista.
Para Tuelf pasó el tiempo, pasaron los años, pero el gusto por tocar sigue intacto como al principio. Este domingo con sus integrantes actuales (Iván Garbuio en guitarra y voz, Federico Támola en bajo, Pablo Agapito en teclados, Gustavo Bruno en guitarra y Marcelo Sisso en batería) la banda concretará una fecha en El Club de la Bohemia.
Antes del show, Sitio Andino conversó con Sisso sobre la actualidad del grupo, las ganas de grabar un nuevo álbum y la escena del rock provincial:
-¿Como viven los shows en vivo?
-Siembre bien y con el entusiasmo de las primeras veces, siempre con ese entusiasmo y ganas de mostrar lo que uno está haciendo, lo que uno ha hecho y con la esperanza también de que se sume gente nueva a escuchar a la banda, más allá de los que ya la conocen y los amigos que siempre están. Esa expectativa de decir: "bueno, ¿vendrá gente nueva a conocer la banda?". Eso esta bueno.
-¿Cuáles han sido los desafíos a la hora de mantenerse juntos tanto tiempo?
-Básicamente porque es una banda de amigos. Lo fuimos en todas las formaciones prácticamente. Quizás cuando éramos mucho más jóvenes, ya desde los 90 -ponele-, que la banda ya existía, ahí había una mezcla de grupo de amigos que forma una banda con la expectativa de llegar a algo, que ni siquiera estaba como muy bien definido, pero con la idea de trascender un poco más allá de lo que siempre fue la juntada de amigos. De cualquier manera esa siempre ha sido la clave de la unión de los que no están y de los que vinieron después a integrar la banda, casi como consigna fue "el día que nos aburrimos esto se termina".
-¿Cómo era la escena del rock en la provincia cuándo comenzaron allá por los 90 y cómo la ves ahora?
-Es totalmente distinta, es completamente diferente, por varias cosas, varios aspectos. Yo te hablo de la experiencia de nosotros y de lo que veíamos en las bandas con las que compartíamos fecha. Por empezar, en los 90 había más lugares en donde tocar, era más sencillo tocar con una banda en algún bar. Por otro lado, la gente tenía como costumbre ir a ver bandas, las conociera o no las conociera. Salir a escuchar rock o música era bastante más común y el plan de un fin de semana a la noche. Y por otro lado, bueno, me parece por lo que recuerdo de otras bandas que también eran contemporáneas a nosotros, les iba muy bien en términos de llenar bares, cosa que hoy es casi un desafío para cualquiera saliendo de las bandas que lograron dar el salto a escenarios más grandes y festivaleros como los chicos de Usted Señalemelo o Los Perra (Perras on the Beach). Yo recuerdo en los 90 en bares en el centro de Mendoza, llenar. No poder caminar del escenario al baño al terminar el show. Recuerdo eso. Recuerdo veranos en donde el Soul estaba en la calle Rivadavia, de la época que te estoy hablando y recuerdo al Dani (Daniel Agapito) cerrando el bar para que no entrara más gente porque no había lugar para un alma más, cosa que hoy casi no ves con esa espontaneidad. Yo no digo que eso era así porque nosotros éramos súper famosos, no lo fuimos nunca, nunca fuimos una banda de tocar todo el tiempo y de poner temas en las radios. No lo fuimos nunca, pero aún así llenaba. Ibas a escuchar a Camaron de Luna y llenaba, ibas a escuchar a Salta Blanca y llenaba. Bandas muy distintas, muy disimiles en género y algunas muy conocidas y otras menos conocidas, pero todas tenían la oportunidad de que mucha gente conociera esa música.
-¿Puede ser que existía en ese tiempo una cultura del rock muy fuerte y que con la irrupción de otros géneros musicales se haya ido perdiendo?
-Puede ser, la verdad que no lo sé, a mí me parece que hay como muchos factores. Nosotros nos pusimos más viejos y posiblemente las costumbres también se avejentaron y cambiaron, y pocos quedaron con esa costumbre. Eso sumado a la cuestión de las posibilidades estatales de no ruido, no tal calle, no tal bar, no tal hora, más la crisis, son como muchas cosas al mismo tiempo.
-¿Y cómo ves la escena actual con estas bandas que han pegado el salto?
-A mí me encanta que eso suceda, es como un poco de justicia. No se trata de si son o no son tan buenos o tan populares, eso ya es una cuestión de gustos de cada uno, que uno pueda definir que masivamente una banda guste cuando hoy la cantidad de discos vendidos no significa nada, no? Pero a mí me encanta que eso suceda. De cualquier manera yo no escucho tanta sorpresa, yo charlo con los chicos de las bandas, a veces voy a ver algunas cosas y lo que escucho no me sorprende tanto. Hay cosas que me gustan, otras cosas que no me gustan, como todo, pero algo que quizás en los 90 y quizás es mi manera de enfrentarme a un espectáculo artístico, pero a mí en los 90 y en los 2000 había cosas que me volaban la cabeza que hoy en términos de sorpresa musical o placer del espectador no.
-Como que no hay nadie rompiendo alguna estructura dentro del rock, ¿no?
-No me parece que hoy el rock sea un género de rupturas sino más bien todo lo contrario. Es un género más de seguridades y en algunos casos, atravesado por la industria, hasta de fórmulas.
-La historia del rock nacional se afianzó en el idioma castellano y ustedes son una banda que apostó al inglés. ¿Por qué tomaron esta decisión?, ¿alguna vez pensaron en cambiar esto?
-Mirá, la gente que va a ir el domingo va a escuchar pocas canciones en inglés porque hace un tiempo que hemos empezado a traducir algunas letras, a pasarlas al castellano o a crearlas en castellano. Al principio fue una elección grupal de sonoridad del idioma, de musicalidad del idioma por encima del mensaje, porque quizás tampoco teníamos muy claro qué mensaje iba a ir en nuestras canciones. En realidad te diría que las letras cuentan historias, no hay letras sentenciosas, no le queremos enseñar a vivir a nadie. También tuvo que ver con que los primeros cantantes de la banda tenían un muy buen manejo del inglés y nos parecía y teníamos ganas de sonar de alguna manera parecido a la música que se hace en Estados Unidos o en Londres o en Inglaterra, a lo que sonaba por los 90 acá y entonces esa fue la elección en ese momento, pero ahora la mayoría de las canciones están en castellano. Hay un cover en la lista del domingo, una versión nuestra de un clásico de los Beatles y hay una versión de una canción de Spinetta.
-¿Están en algún proyecto para grabar un material discográfico nuevo?
La idea de grabar siempre está, por ahí hay que consolidar un grupo de canciones para aprovechar la entrada al estudio, pero sí. Teníamos la idea de cerrar este año con algo a nivel de tomas o demos grabados y no lo pudimos hacer y supongo que será el proyecto de arranque del año que viene. Ya también con el Gustavo Bruno más consolidado en la viola y con una decisión ya más tomada de él, de decir, bueno... No sé si decirte si él se siente parte de la banda, pero seguro se siente guitarrista de la banda, ¿no? Después de la muerte del Dani también hubo como una especie de charla de decir: ¿qué hacemos?, ¿hacia dónde vamos? O no vamos, ¿seguimos o no seguimos? Y no hubo prácticamente ninguna respuesta, siguió surgiendo la idea y el gusto de juntarnos y de tocar.
Tuelf se presenta este domingo 9 de diciembre en El Club de la Bohemia. La cita es a las 20.30 en Juglar, Yrigoyen 27 de Ciudad. El costo de la entrada es de $100.
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