Más introspectivos. Más intimistas en los sonidos. Más mesiánicos. Así parece ser el presente de Babasónicos, que con un nuevo disco bajo el brazo -Discutible- lanzado en tono de interpelación, volvió una vez más a la provincia para cerrar la grilla del Movistar Fri Music Mendoza en el parque San Vicente de Godoy Cruz. Una jornada intensa por la que también pasó Massacre, El Kuelgue, Mi Amigo Invencible y Lucy Patane y Nathy Cabrera, que se sumaron a último momento.
- Sitio Andino >
- Cultura >
Babasónicos cerró el Movistar Fri Music con un show implacable
"La verdad que no esperaba volver a verlos este año. Fue una gran sorpresa para mí", dijo un Adrián Dárgelos de pocas palabras, pero de mucha actitud de entrega durante el show. No hizo falta, porque la comunicación se estableció como debe ser en estos casos: a través de la música. Esa que "no tiene moral", esa "que no tiene mensaje para dar y sin embargo te lo da", como puntea seductora la letra de Atrevete, del disco Infame, que sonó durante el recital.
Babasónicos. Foto: Axel Lloret.
Como plato fuerte del festival, Babasónicos tocó más tiempo que el resto de las bandas. Se dio el lujo de extenderse y hasta de salir a regalar un tema extra -el popularmente llamado bis- al calor de las masa que pedía otra y otra. El grupo accedió, el público bailó, saltó y coronó ese momento bajo la luz de una luna llena en Géminis que auguraba desde el cielo un "hoy todo puede pasar".
Babasónicos. Foto: Axel Lloret.
El grupo de rock argentino más rupturista e imprevisible de su propia historia, se paseó con elegancia por éxitos de otros tiempos y por algunos temas del nuevo álbum, como el primer corte de difusión "La pregunta" que advierte en medio de muchos interrogantes que "la vida es un vaso de gaseosa aguada, como una secuencia de bromas pesadas. Disfrutá este trago, porque al terminar, habrá que pagar". De ese mismo trabajo la banda hizo aparecer a Trans-algo y Cretino, pero también se despachó con Risa, La lanza, Examen, en una rebajadísima y actualizada versión también regaló Patinador sagrado, Tormento, Y qué, Pendejo y Putita, entre tantas de las canciones elegidas para la ocasión. Fue una presentación ajustada a las expectativas de un festival y la multitud salió satisfecha, con el corazón palpitando alto.
Massacre no se quedó atrás. Walas y su troupe ofrecieron un recital despampanante, lleno de rock, locuras escénicas y lanzas verbales con clima de época: "Gracias por invitarnos. Sobre todo para salir un poco de Buenos Aires que es un desastre, entre la cumbre del G20 y la cumbre de su madre ya no damos más".
Walas. Voz líder del grupo de rock Massacre. Foto: Axel Lloret.
El público quería flashear con ellos y así fue: Querida Eugenia, La octava maravilla, Tanto amor y La reina de Marte, fueron algunos de los temas que salieron a volar por el predio mientras alguna gente pogeaba cerca del escenario y otra, más alejada del epicentro, relajaba tomando mate sentada en una lona.
La postal festivalera se vivió así desde temprano con Lucy Patane y Nathy Cabrera, Mi Amigo Invencible que jugó de local, y el grupo porteño El Kuegue que hizo bailar hasta las piedras con su estilo desprejuiciado que timonea el multifacético Julián Kartún. Con entrada gratuita y una buena organización, el evento se llevó todos los créditos: hubo música de todos los colores para rockear hasta el final.
El Kuelgue. Foto: Axel Lloret.