No son amigos, tampoco novios ni familiares. Solamente los une una relación "empresarial" vinculada al narcotráfico. Se trata de Rimber Arancibia y Fabrina Guzmán, las personas que cayeron luego de una ardua investigación que evitó que trajeran nada más y nada menos que 11.000.000 en pesos en droga, en este caso, cocaína de máxima pureza desde Bolivia.
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"Narcoempresarios", quiénes son, su relación y qué hacían
Tampoco se tienen como amigos en Facebook y el vínculo sólo es de negocios vinculados a la distribución y venta de droga, explicaron.
Fabrina tiene 27 años y es oriunda de Guaymallén. Fue detenida por Gendarmería a comienzo de semana cuando había viajado hasta Salta en una Peugeot Partner donde quiso pasar como "bagayera" y le descubrieron 40 paquetes con cocaína que llevaba en una balsa por el Río Bermejo, en Aguas Blancas, San Ramón de la Nueva Orán (popularmente llamada como Orán).
Rimber tenía un taller mecánico y vive en Lavalle. Es fanático de las carreras de autos, un típico fierrero, del "mundo tuerca". Tuvo la misma suerte que su compañera: lo atraparon cuando quiso evadir un control del puesto Los Naranjos, cerca de Tucumán.
Los 53 kilos de cocaína que querían internar como "narcobagayeros" desde Bolivia.
Iba en una VW Amarok 2011 que quedó secuestrada. En la caja, de manera oculta, transportaba los otros 10 paquetes de la droga blanca que quedó a disposición de la Justicia federal. Luego de su captura y retención, realizaron allanamientos en su casa del norte provincial.
En ese domicilio secuestraron un BMW 323i 2008, un Fiat 128 y dos mótos "gemelas" marca Rouser 0km. Estos cinco vehículos llegan a un monto superior al millón de pesos, monto que no podría justificar porque no tiene ingresos. Por esa razón, también será investigado por lavado de activos, delito que investiga el uso del dinero producto del narcotráfico relacionado a la compra de bienes.
Cada auto para cada entrega
Rimber sabía lo que hacía y en qué mercado estaba metido. Tenía un amplio conocimiento de cómo moverse en el ambiente para poder distribuir la droga en diferentes kiosquitos del Gran Mendoza.
A él le encontraron los vehículos y no fue casualidad porque, justamente, era quien se encargaba de salir de "gira" y realizar las ventas de los estupefacientes.
El Fiat 128 era usaba para ir a barrios "pesados". El BMW para lugares exclusivos y boliches. La Amarok para viajar y traer la cocaína.
Por ese motivo tenía un vehículo para cada venta. A raíz de la extensa investigación que llevó adelante personal de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico, supieron y confirmaron que utilizaba cada vehículo de acuerdo al lugar que debía "visitar".
El Fiat 128, preparado pero muy modesto, Rimber lo utilizaba para dirigirse a los lugar más marginales y que suponen más riesgos. Con ese auto entraba al barrio Lihué de Guaymallén y las demás barriadas de esa zona.
Las transacciones las hacía en esos domicilios y usaba el 128 para no llamar la atención de los policías, explicaron.
Por otro lado, tenía el BMW para apuntar a un negocio más exclusivo. Con ese auto, con un porte más de alto nivel, Arancibia se paseaba por la zona de Ciudad y del Parque General San Martín. También de diferentes boliches y en la noche mendocina. Siempre vendiendo estupefacientes.
Con las motos también pasaba lo mismo. Las manejaba de acuerdo al lugar donde debía ir y si era una transacción más rápida o de menor cantidad, detallaron.
La Amarok era la que usaba para hacer los viajes largos y la que tenía "modificada" para ocultar el contrabando de cocaína.