Un adolescente es centro de burlas entre sus compañeros de aula. Fuera del colegio le gusta tocar la guitarra, y le sale bien. Un día -para sorpresas de todos- se cansa y muestra su talento oculto frente al curso. Sin mediar otra prueba, comienza a ganar confianza entre sus pares que ahora lo incluyen dentro de la tropa de amigos. Con música y estética de videoclip el corto habla del bullying y de la importancia de animarnos a mostramos tal cual somos.
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"Luz, cámara e inclusión": un proyecto educativo que no para de crecer
En otra sala ubicada en alguna institución de educación secundaria del sur mendocino, chicos y chicas no pueden despegar la mirada de sus teléfonos celulares. A esa distancia la cámara propone solo una lectura: pierden el tiempo. Son ellos mismos quienes buscarán la forma de romper el prejuicio de los adultos para contar que son nativos digitales y que usan la tecnología y la virtualidad no sólo para escuchar música y subir historias a las redes, sino también para buscar material para una clase, averiguar información que pidió un profesor o mandar un mensaje para confirmar que se llegó bien a un lugar. Le mensaje llega: la interconectividad es el lenguaje del tiempo que les toca vivir y necesitan que los entiendan. "No todo es lo que parece".
El plano en este caso es cerrado. Arrinconado. La luz no es buena pero el concepto es claro y contundente. Una joven contra una pared se debate entre dos opciones: amor u odio. De la sociedad le llegan mensajes de uno y otro lado. Se perturba, su cuerpo se contrae y siente miedo cuando le hablan de odio. Le pasa lo contrario cuando le hablan de amor. Elige quedarse con ese lado. La vida es una opción.
Con condiciones de producción diferentes al resto, chicos y chicas en situación de encierro se paran frente a la cámara con máscaras. Por ley no pueden mostrarse. Las caretas simulan al grito de Munch. Están dibujadas en blanco y negro. También hay música y es de rap. Han escrito de su propia imaginería una letra que habla de la libertad y de las segundas oportunidades. Levantan con sus manos carteles con distintas frases. Hay luz, un aula y las máscaras ahora están sonrientes: piensan en un futuro insertados en la sociedad.
El hilo que une a todas estas historias tiene un punto en común: son cortometrajes que cuentan qué es ser adolescente hoy. Quien propuso esta aventura fílmica con esta temática es el concurso "Luz, cámara e inclusión" que desde hace siete años lleva adelante la escuela secundaria José Vicente Zapata, de Ciudad. La iniciativa que se abre a nivel nacional y que ha tenido repercusión más allá de las fronteras de nuestro país, celebró hace unos días atrás la instancia de selección para premiar a los proyectos ganadores.
Este año se recibieron 150 cortometrajes, participaron 68 instituciones educativas, 1100 estudiantes y 140 docentes asesores. El primer premio, finalmente, fue para el corto "Prejuicios" de la escuela 4-130 Jorge de La Reta, de San Rafael. El mismo trabajo que menciona a las nuevas tecnologías de la comunicación y la necesidad de un entendimiento que hacen de su uso los adolescentes.
El segundo premio fue también se quedó en Mendoza. Los alumnos del CENS 3-485 traspasaron las máscaras y movilizaron al numeroso jurado con el corto "Aprendiendo día a día". El tercer lugar fue para "Ser", del Colegio IMC de la provincia de Córdoba. Y Obtuvieron menciones especiales las escuelas: San Luis Gonzaga, de Mendoza; Brick Tower College, de Buenos Aires; e Instituto Madre Cabrini de Córdoba.
Además de lo audiovisual el concurso también prevé una instancia fotográfica. En este caso "de 300 fotografías presentadas por 68 escuelas secundarias del país, se seleccionaron todas aquellas que cumplían con las condiciones expresas en las bases del concurso. Posteriormente, un jurado multidisciplinar se encargó de destacar las que, a su juicio, reflejaran con mayor énfasis los objetivos del certamen", reseña el portal de la DGE sobre el certamen.
Primer premio de la categoría fotografía. Colegio 4-087 Manuel Ignacio Molina, San Rafael. Mendoza/ Imagen: gentileza.
En esta categoría el primer premio fue para la fotografía titulada "Nuestro sueño no tienen techo", del colegio 4-087 Manuel Ignacio Molina, San Rafael, Mendoza. El segundo premio fue para el Martín Zapata, UNCuyo, y el tercero quedó para la Escuela San Luis Gonzaga. Las menciones especiales fueron para los colegios: San Luis Gonzaga, de Mendoza; Ricardo Coloccini, de Córdoba y BOP Nº 11, de Misiones.
En diálogo con SITIO ANDINO, Gonzalo Peña, Director del colegio José Vicente Zapata e impulsor del certamen, cuenta sobre este proyecto que anima a colegios de todo el país a incorporar a la enseñanza el uso de las nuevas tecnologías:
-¿Cómo surge el proyecto y cuál es el propósito que persigue?
Grupo organizador del concurso. Foto: portal DGE.
-Surge en el 2012 en la Escuela José Vicente Zapata y surge con tres objetivos principales: el primero, es el uso de las nuevas tecnologías en el aula. Tanto que los docentes como los alumnos se animes a usar las nuevas tecnologías. Por otro lado surge como un objetivo a la interrelación de distintas escuelas, de distintos contextos. Y por otro lado, escuchar un poco a nuestros alumnos qué opinan a través de sus relatos sobre distintas temáticas que a ellos les interesan.
-¿Cómo ha sido la evolución de las distintas ediciones? (La experiencia desde el inicio hasta la última realización).
-A lo largo de las ediciones la evolución ha sido buena y ha ido aumentando la participación de las escuelas. Ha ido aumentando también la participación de nuestro proyecto en distintos eventos, como jornadas provinciales, nacionales y también internacionales. EL proyecto nuestro ha estado en congresos en España, en Francia y en distintos lugares como ponencias, lo cual ha facilitado una muy buena difusión de lo que son nuestras actividades y nuestro proyecto.
-¿Cómo es la dinámica de participación de los estudiantes que acompañan desde la organización?
-La dinámica de participación es a través de docentes orientadores y asesores que van acompañando a los alumnos. Participan, envían sus producciones. Y también nosotros desde la Escuela los acompañamos con talleres para acompañar la participación de ellos.
-¿Cómo se eligen las temáticas del concurso?
Las temáticas las elegimos todos los años por debate, por consenso. Viendo también la opinión de los adolescentes, de los estudiantes sobre qué temática les gustaría trabajar, y así han ido surgiendo diferentes temáticas relacionadas, por ejemplo, con la violencia de género, por qué es importante estudiar, otro año trabajamos el tema de la importancia de la solidaridad, y este año, por qué es importante ser adolescente.
-Este año el tópico fue: "Ser adolescente hoy". ¿Qué reflexión general se puede hacer a partir de los trabajos presentados por los diferentes colegios?
-Este año, el mensaje final que podemos ver es que los chicos relacionan mucho a la adolescencia con el suicidio, con la drogadicción, con algunos aspectos negativos, pero también otro grupo la relacionó con los talentos, con aspectos positivos, con la importancia de estudiar, con la importancia también de ser exitoso el día de mañana. Sobre todo también resaltando mucho los talentos de cada uno de los adolescentes.
-¿Qué objetivos te planteás a futuro como impulsor del proyecto?
Como coordinar del proyecto, ¿qué es lo que propongo? Bueno, seguir aumentando la cantidad de escuelas. El año pasado participaron 50 escuelas, este año participaron 68, participó una escuela de Chile, que ya estamos hablando de otro país. Participaron escuelas de distintas provincias, como Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, y eso también es importante para nosotros porque el alcance ya es nacional y ya estamos articulando con otras instituciones.
Cabe destacar que en noviembre y con fecha a confirmar, estudiantes y docentes de los equipos ganadores y menciones especiales recibirán los premios obtenidos en el concurso. La entrega será en una sala comercial de la provincia donde también se podrá disfrutar de la proyección de los cortos premiados.