El PJ se despierta tras un golpe inesperado de Bermejo en Maipú
El intendente anunció que no irá por la reelección el año que viene. Promueve al joven que lo enfrentó en el 2015. ¿Nace el rival de La Cámpora?
Cuando todo en el peronismo parecía mantenerse inalterable, en esa situación de letargo exasperante a la que ingresó cuando perdió las elecciones provinciales en el 2015 en manos de Alfredo Cornejo, lo que para mucho amenazaba con convertirse en una caída libre sin solución, un golpe de timón en Maipú despertó a todos.
Arrancando la semana, el cacique de Maipú, Alejandro El Pulga Bermejo, anunció que no competirá por la intendencia en el 2019 y junto con ese sorprendente paso dio uno más, ligado a su renuncia a la candidatura: Matías Stevanato, el ex senador provincial y secretario privado de Celso Jaque mientras gobernó la provincia entre 2007 y 2011, se convertirá la semana que viene en el jefe de gabinete de la Comuna.
Para la política partidaria mendocina fue un hecho relevante y sobresaliente. Pero para el peronismo resultó ser lo más importante que le haya ocurrido en mucho tiempo por el ruido que provocó hacia adentro del movimiento y por las consecuencias que pueda generar de aquí en más.
Bermejo ya había dado algunas señales de no seguir en la intendencia hacia el fin de su mandato cuando fue reelecto en el 2015. Pero pocos creían que, en la situación en la que se encuentra el principal partido de la oposición, daría en verdad un paso al costado. Mucho menos de la forma en la que está dando ese paso, habilitando a Stevanato a jugar una carta brava a su favor, luego de que el ex senador lo enfrentara en la interna por la intendencia en el 2015 incluso buscando aliados por afuera del peronismo buscando destronar la dinastía de los Bermejo, en una comuna que viene siendo gobernada por el peronismo desde 1983 de forma continua.
Los primeros sorprendidos con la decisión resultaron ser los cuatro intendentes restantes que tiene el peronismo: Emir Félix de San Rafael, Jorge Omar Giménez de San Martín, Roberto Righi de Lavalle y Martín Aveiro de Tunuyán. Por debajo de las declaraciones de forma que cualquiera de los cuatro pudiera hacer respecto de la movida de Bermejo, hacia el interior del grupo provocó molestia y mucho malestar al perder un alfil de relevancia con el que creían contar para resistir la advertencia del gobernador Alfredo Cornejo por promulgar la reforma del artículo 198 de la Constitución la que limita las reelecciones de los intendentes a solo una. Si Cornejo decide, finalmente dar ese paso, para lo que espera ir aumentando la base de apoyo político a esa reforma del 2009, los afectados directos serían los intendentes del peronismo los que quedarían impedidos de buscar una nueva reelección en el 2019. Al anunciar su renuncia a buscar otro mandato el año que viene, el frente de los intendentes del peronismo queda notablemente debilitado.
Bermejo no tomó la decisión en soledad. La consensuó con su hermano Adolfo, el último candidato a gobernador del peronismo y el dirigente que mejor mide de todos en el movimiento con vistas al 2019. También fueron informados los dirigentes y referentes maipucinos cercanos al Pulga, Elián Japaz, actual concejal y ex titular del EPRE, y los hermanos Olga y Carlos Bianchinelli.
El panorama y escenario que se abre es algo incierto, alentador y atractivo. No sólo en Maipú, desde ya, sino hacia el resto del peronismo en donde tendrá un lógico impacto. Primero porque Bermejo no se va de la política, ni mucho menos. No competirá por la intendencia, según ha dejado trascender, por falta de motivaciones fuertes, cansancio dicen sus más cercanos. Pero porque además aspira a pelear en otros campos, como el de la diputación nacional. Al promover a Stevanato lo hace convencido de aportar a la renovación que tanto se le está reclamando al peronismo. Y lo hace con un dirigente joven, que lo había enfrentado, pero que había surgido de la usina de dirigentes que aparecieron a su lado y al de su hermano Adolfo. En el 2007 Stevanato se acercó a la aventura, con buen final, que promovía Jaque, mientras el resto del peronismo se inclinaba por la transversalidad y la concertación entre Julio Cobos y Néstor Kirchner. Bermejo entendió que nadie puede objetarle a Stevanato su pertenencia al peronismo y a su decisión en particular un dejo de generosidad hacia sectores internos supuestamente opuestos. Evita, por otro lado, alguna posible dispersión peronista que podría amenazar la hegemonía en el departamento frente al candidato que, con el aval de Cornejo, podría impulsar el radicalismo para el año próximo: un rol para el que se ha comprado todos los boletos el radical y cornejista maipucino y Néstor Majul.
El ascenso de Stevanato esconde una apuesta de los Bermejo hacia delante y frente a un hipotético encontronazo interno con La Cámpora de Anabel Fernández Sagasti y Lucas Ilardo. Los "pibes", soldados de Cristina, aspiran a liderar la renovación peronista contra los intendentes de cara a los desafíos inmediatos que tiene el peronismo en el 2019, pero mucho más para el 2023. Para ese período se preparan, calculando que, salvo una catástrofe para el radicalismo, nadie puede arrebatarle la gobernación al oficialista Cambia Mendoza el año próximo.
Tan es así que los primeros inquietos por la aparición de Stevanato en Maipú, resultaron ser los integrantes de La Cámpora. Ahora, avizoran, si la jugada de los Bermejo es exitosa, les aparece un rival de fuste que puede que les dispute el protagonismo futuro que pretenden para el peronismo.
Los Bermejo sueñan con el impacto de la maniobra, ahora y para lo que viene y por supuesto, a su favor. Porque quiebran esa visible tendencia del peronismo no kirchnerista de la imposibilidad de llevar adelante un proceso de renovación en sus filas, bloqueado en apariencia por los propios intendentes. Y, desde ya, imaginan, los propios hermanos, haber dado un paso importante en la interna del peronismo frente a un kirchnerismo, representado por La Cámpora, que en alguna medida les fue ganando la disputa por los golpes de efecto que, en política, muchas veces dicen y simbolizan más de lo que son en verdad.