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Reseña

"Viejas pánico": la maestría de dos actrices para interpretar el ocaso de la vida

Por Eugenia Cano

Una de las propuestas que actualmente tiene en cartel la sala Cajamarca es "Viejas pánico", del actor, dramaturgo y pedagogo Luis Sampedro. 

El realizador nacido en San Juan, que se formó artísticamente en la provincia y que desde hace tiempo está radicado en España, este año cruzó los 10.500 kilómetros de distancia y con el lazo afectivo que sigue uniendo las dos puntas de un mismo lazo (como versa la canción de Fito Páez), tomó aquí la dirección de la puesta -que ya ha llevado a escena con éxito en Madrid-, con las interpretaciones de Alicia Casares y Laura Bagnato.

Las dos actrices (una de ellas será la directora de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2019. Sí, nos referimos a Casares quien asume por primera vez el timón general de un Acto Central), son las que le ponen el cuerpo a un texto intenso, lleno de laberintos narrativos y desdoblamientos de sentido. Un desafío para nada sencillo que asume con oficio y maestría la dupla protagónica.

Foto: Cristian Lozano.

Ellas son las que se cargan interpretativamente la mochila de recuerdos de dos ancianas, que transitando el último tramo de sus vidas, sólo se tienen la una a la otra en esos "no espacios" que suelen ser los geriátricos. Pero la puesta es onírica, puntillosa, blanca, etérea. Una ambientación fuera del tiempo. Un lugar entre la vida y la muerte. Una sala de espera. Justo el momento que parecen transitar estas mujeres longevas. Por un lado, con un pie en la esperanza de un nuevo proyecto, y por el otro, sorteando el devenir de una consciencia que divaga entre lo que es, lo que fue, lo que podría haber sido y lo que ya no será.

Foto: Cristian Lozano.

"Un homenaje a esa última amistad. La que hacemos con desconocidos cuando estamos en el último tramo de la vida", dice la sinopsis de la obra. Sin embargo, el juego dramático de "Viejas pánico" propone mucho más que eso. Es la construcción de varios universos argumentales que dialogan entre sí y por separado llevando al espectador a una situación de extrema atención para poder seguir lo que se narra. Hay un planteo del absurdo que las actrices llevan adelante para entablar diálogos, monólogos, ensoñaciones y postulados éticos y morales de un mundo mejor. 

El texto de Sampedro pinta un retrato de la vejez, pero es al mismo tiempo es la plataforma para que Casares y Bagnato den cátedra de actuación. La obra exige todo de ellas y de ese Teatro de la Vida que profesa Sampedro (el de concebir al actor y al personaje integralmente y no como entidades separadas), y no hay dudas que lo dejan todo en escena. Este es el gran disfrute para el púbico: verlas a ellas desentrañar la complejidad emocional de las protagonistas.

Luego del estreno el último agosto y con la concreción de varias funciones, "Viejas pánico", vuelve a presentarse en la Sala Cajamarca el próximo 12 de octubre. La cita es a las 22.

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