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Recetas contra la inflación

Una polémica receta que vuelve al ruedo: ¿dolarizar la economía argentina?

Por Federico Manrique

Con la feroz devaluación del peso, que en lo que va del año y hasta ayer alcanza el 106,5%, se abre un mayúsculo interrogante en la Argentina: ¿cómo desactivar la bomba inflacionaria y la consecuente necesidad de volver a actualizar el tipo de cambio para evitar caer nuevamente en el atraso cambiario?

Más allá de que el dólar esté en $38, $39 o $45, ahora o en los próximos meses, el problema sigue siendo cómo desinflar las presiones inflacionarias que desata la inflación y no caer en el problema cíclico de usar el tipo de cambio como ancla de precios a riesgo de frenar la economía como viene ocurriendo en los últimos años. En el medio venimos saliendo de un cepo al dólar y antes de un corralito en la crisis del 2001.

Volvemos así a un viejo debate en la Argentina y en toda América Latina: dolarizar la economía como solución.

El último disparador fue una supuesta recomendación de Larry Kudlow, analista económico, periodista y asesor del gobierno de Donald Trump. Pero de esto ya se habló en el pasado en la Argentina, ya sea durante la Convertibilidad de Cavallo como en lo que vino después durante los últimos años del menemismo y la malograda gestión económica de la Alianza con De la Rúa como presidente. En su momento, tanto Roque Fernández como Pedro Pou fueron los autores intelectuales en la Argentina que defendían y promovían la dolarización como receta.

La dolarización es la receta directa para un problema argentino recurrente tras 70 años de fracasos y crisis económicas cíclicas: la falta de confianza en la moneda nacional. Cada vez que hay miedo o incertidumbre, o cuando un argentino quiere ahorrar en serio, los actores económicos, familias y empresas, van y compran dólares. Este simple acto en contextos de crisis (donde escasean los dólares porque la economía argentina no los genera, exactamente como ahora) desata corridas cambiarias, mega devaluaciones, fuga de depósitos y crisis de inflación.

¿Pero qué es dolarizar la economía? Una dolarización puede ser formal si un Estado decide legislar para que sus residentes utilicen el dólar de las siguientes tres maneras posibles: Únicamente el dólar como moneda de curso legal, o el dólar y la moneda nacional en forma simultánea, o solamente la moneda nacional pero respaldada por la adquisición y tenencia de dólares como reserva en el Banco Central.

Dolarización lisa y llana o Convertibilidad, lo que se busca es eliminar la desconfianza en la moneda nacional, en nuestro caso el peso argentino, y las distorsiones que genera en la economía real las corridas cambiarias que se generan cuando los actores económicos (empresas, familias, inversores) corren al dólar en busca de refugio. Es una forma de atacar la inflación, como ya se vio en Argentina durante la Convertibilidad que llegó luego de la Hiper Inflación de fines de los ´80.

Pero la Dolarización impone rigideces y riesgos. Con Dolarización no se puede emitir libremente para financiar el déficit fiscal. No se puede devaluar y licuar pasivos (deudas, créditos, obligaciones) y salarios en dólares, tanto del sector público como el privado como ha ocurrido en varias épocas en Argentina. Y en contextos de fortaleza del dólar como moneda en el mundo es un problema para un país como Argentina, porque le resta competitividad porque tiene sus costos internos dolarizados.

La polémica está instalada. Dolarizar la economía no está exenta de riesgos. Y mientras se debate qué hacer, hay un gran problema golpeando la puerta: ¿Cómo domar a la inflación?

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