¿Hay razas de perros buenas y otras malas, o depende de cómo se los cría? La polémica surgió con la reciente aprobación de una ley en la Legislatura porteña que propone crear un registro de 15 razas consideradas más peligrosas y regular la tenencia de los canes. Para algunos es una norma estigmatizadora.
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Los porteños critican la creación de un registro de perros "peligrosos"
Recibimos estadística que sólo en el Instituto Pasteur se atienden al año 9000 personas producto de mordeduras de perros. El 70% de las víctimas tiene entre cinco y nueve años, y en general esas lesiones ocurren en el espacio público, explicó el autor de la norma, Gonzalo Ruanova, con mandato vencido en diciembre último. Para armar la lista de las 15 razas, el proyecto especifica características como un peso superior a los 20 kilos, un perímetro de tórax superior a los 40 centímetros, cabeza voluminosa y cuello corto, fuerte musculatura, mandíbula grande y boca profunda, resistencia y carácter marcado, y si fue entrenado para atacar.
La Asociación Canina Argentina sugirió que se identifiquen no sólo a los llamados potencialmente peligrosos sino a todas las razas, porque es la única manera de fomentar la tenencia responsable, consideró la presidenta de la organización, Carla Toledo. Y agregó: No nacen malos, el medio y un dueño que no sabe tratarlo puede convertirlo en peligroso.
El dueño deberá anotarse en el Registro de Propietarios de Perros Potencialmente Peligrosos, que dependerá del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, encargado de entregar cada habilitación. Para los que adquieran un perro nuevo, el trámite deberán hacerlo antes de los tres meses de vida, y los que tengan perros adultos contarán con 180 días a partir de la reglamentación de la ley, aunque ya hubo diputados que pidieron revisar el texto este año.
No existen perros potencialmente peligrosos. Ese concepto basado en las características raciales es verdaderamente lombrosiano. El 30% de la conducta de cualquier especie está dada por su bagaje genético, y el 70% lo determina el ambiente. Los perros no son responsables sino como fueron educados., expresó el médico veterinario Juan Enrique Romero.
El especialista sostuvo que directamente se le echa la culpa a la raza, pero resulta bastante ridículo, porque la ley no incluye un labrador, un ovejero alemán o un golden. Resulta que esos son buenos naturalmente y absolutamente incapaces de generar un daño, aunque tienen un porte y potencia de mordida que si son maleducados van a tener posibilidades de transformarse en potencialmente peligrosos. Entonces la raza no define, sino sus características.
El animal portará una chapa identificatoria con sus datos y antecedentes, y la persona tendrá que sacar una póliza de seguro por los daños que puede llegar a causar su mascota. Hasta el momento se conoce sólo una empresa aseguradora (Mapfre) que cobra entre 20 y 30 pesos mensuales.
Pero no terminan aquí las obligaciones del dueño: si el perro es peligroso tendrá el deber de llevarlo en la vía pública con correa corta (máximo dos metros) y bozal. Un punto que habían estudiado agregar era que los dueños hagan un curso de capacitación en el Instituto Pasteur, pero desde la entidad afirmaron que no se sienten capacitados ni con el presupuesto suficiente como para realizar esos talleres.
Para Romero, lo que debería hacerse es tomar un examen al perro al año y medio de vida para comprobar si está adecuadamente socializado.
La ley también obliga a los propietarios a informar cualquier incidente protagonizado por sus perros dentro de las 48 horas. Las multas por incumplimiento (que incluye el abandono del perro) pueden llegar a los 2000 pesos, e incluso al secuestro del animal, hasta que el propietario se allane a la norma. Otro punto cuestionado fue quién se encargaría de controlar en el espacio público. Ruanova apuntó a que sean los propios encargados de las plazas los policías, quienes entonces deberían capacitarse. Romero concluyó que es muy difícil crear una estructura de control. La Ciudad no puede controlar a los paseadores ni la caca en las veredas, difícilmente pueda controlar esto.
Fuente: Tiempo Argentino