9 de abril de 2026
{}

Mendoza, banco de prueba para Macri del nuevo plan tras las elecciones

Macri vino a Mendoza para poner como ejemplo nacional a Cornejo. Sanz dijo que no hay hipocresía en el gesto del presidente: "Macri admira a Cornejo", dijo el radical mas influyente a nivel nacional. Se intuye que después de octubre el gobierno nacional batallará contra el déficit fiscal y el gasto público cualquiera sea el resultado electoral. Los intendentes del PJ de gira en Buenos Aires. Reunión con Frigerio.

La reciente visita de Mauricio Macri a Mendoza, en donde colmó de halagos la gestión provincial y al propio gobernador Alfredo Cornejo, no sólo afianza la estrecha relación entre la nación y la provincia en términos institucionales, sino que desde lo puramente político, se interpreta como una señal clara de Macri hacia la consolidación de la alianza de gobierno a nivel nacional de cara al proceso electoral de octubre. Cornejo es el gobernador más importante del radicalismo dentro de Cambiemos y su influencia no sólo puede crecer en el armado de la estrategia electoral que está pensando y evaluando Macri, sino también en el efecto de muchas de las medidas de ajuste o de restructuración, si se quiere, del Estado que se implementaron en Mendoza y que han sido tenidas en cuenta por el propio Macri como un banco de prueba frente a la posible nacionalización de alguna de ellas con vistas a la segunda parte del gobierno.

Luego de octubre, es decir después de las elecciones, Macri debe concentrarse en la reducción del gasto público y, por ende en el abultado déficit fiscal. Está obligado a hacerlo como una de las herramientas inevitables para contener la inflación cuando los datos del último mes no han sido los que esperaba el gabinete económico de su gobierno. "El halago de Macri a Cornejo es real, no es hipócrita; Macri admira lo hecho por Cornejo en la provincia", ha dicho Ernesto Sanz interpretando el sólido respaldo del presidente al gobernador mendocino.

En el gobierno han comenzado a meterse en el clima de las elecciones. Ambas administraciones, la provincial de Cornejo como la nacional de Macri, comparten escenarios más o menos similares. La principal amenaza que tienen en enfrente que los puede golpear con un revés electoral es el malestar ciudadano por la falta de resultados promisorios en materia económica, más que por lo que puede estar articulando la oposición peronista, incluso en Buenos Aires, la provincia en donde el peronismo es más fuerte. La fragmentación de la oposición le impide, en este caso al PJ, estructurar una alternativa que podría servirle a la ciudadanía para castigar al oficialismo por el desencanto o la frustración en la que se encuentra.

No hay en el PJ, con la excepción de la figura controvertida de Cristina Fernández, un dirigente que hoy lo lidere con chances de iniciarle al movimiento el camino de recuperación del poder. Y sin poder, el peronismo hoy luce desconcertado con dirigentes, como ocurre en Mendoza, pensando más en sostener la cuota de poder que mantienen internamente que en caminos que lo lleven a disputarle la hegemonía de Cornejo en Mendoza.

Las encuestas coinciden en un electorado partido casi por mitades. Y eso también sigue jugando a favor de Cornejo y de Macri. En Mendoza, de acuerdo con un sondeo que realizó la consultora de Hugo Haime en abril pasado y que circula entre los dirigentes del peronismo, daba cuenta que la aceptación de Cornejo y de su gestión era de un 54 por ciento, mientras que la de Macri, en Mendoza, orillaba el 47 por ciento, con un 75 por ciento de opiniones negativas sobre la situación económica.

Un sondeo más reciente, de los últimos días en manos de Cornejo, le indica que para un 60 por ciento de la ciudadanía, la situación económica, general y personal, oscila entre "pasable" y "difícil", mientras que para un 40 por ciento o un poco menos "se está peor" que un año atrás. La de Haime, en tanto, cosechó que el malestar social por la economía iba, en abril, de un 74 por ciento a un 80 por ciento de los consultados.

Las dos encuestas coinciden en algo medular: hay fastidio y malestar, pero la política no le está dando a los ciudadanos que se encuentran en esa situación una válvula de escape posible y potable para castigar las gestiones oficialistas.

Cornejo, al evaluar el escenario electoral que tiene por delante, busca las maneras y las formas que debe contener su estrategia para mantener la adhesión de su gobierno en las urnas. Ratifica el proyecto de ajuste y de orden y sobre explota la demanda de la ciudadanía por contar con un gobierno que sancione los abusos, las avivadas y lo que se entiende como supuestos privilegios. Como dice uno de sus más cercanos asesores, "Cornejo es un tipo que va a buscar los problemas antes de tenerlos encima". Su política sobre el empleo público ratifica esa mirada. Y en seguridad, por caso, armando y equipando hasta los dientes a una policía que en las bases está molesta por los magros aumentos salariales. Pero el discurso público se estructura desde la reivindicación del trabajo del agente policial, pasando por críticas a la Justicia por no estar a tono con el esfuerzo que realiza el Ejecutivo y, desde ya, con las conocidas amenazas al mundo del hampa de ir a buscar a sus integrantes en sus propias madrigueras. En ese contexto se entiende el reciente proyecto convertido en ley para que los presos de los penales mendocinos trabajen obligatoriamente si es que pretenden alcanzar los beneficios previos al cumplimiento de sus condenas.

Cornejo ha logrado que en el escenario nacional se hable de él y de sus iniciativas. El Ítem Aula, el recorte de la planta de personal en casi 5 mil empleados, la obligatoriedad del trabajo para los presos, la regularización del pago en bonos a los proveedores del Estado, han trascendido como la contraparte frente a la situación de otras provincias donde el caso más emblemático es el de Santa Cruz.

La enumeración de estas mínimas descripciones de la realidad abruman a la oposición en Mendoza. En el peronismo comienzan a escucharse algunas quejas de quienes tienen intención de salir a jugar contra Cornejo en este turno electoral. Las críticas apuntan a los cinco intendentes del movimiento y hacia los dos generales que dominan la escena, como Omar Félix y Adolfo Bermejo. "No conducen, no lideran, no dicen todavía cómo nos vamos a parar electoralmente cuando podríamos canalizar algo de ese malestar o esa frustración que hay en la gente por la falta de resultados económicos", dice un dirigente que ha comenzado a caminar la provincia admitiendo muchas dificultades, más internas que ajenas. "Hay miedo a Cornejo", dicen otros, agregando no conocer la razón de semejante prudencia.

Es que Cornejo, ha dejado de atender, por caso, a los caciques. No responde con rapidez a sus llamados, ni a sus demandas. Se cree que todavía el gobernador les está facturando que no le hayan permitido ir por la reforma de la Constitución, uno de los grandes proyectos políticos que el radical tenía en carpeta para desplegar en su gestión.

Quizás debido a eso y por las necesidades políticas y financieras que tienen, los cinco intendentes peronistas anduvieron por Buenos Aires a comienzo de semana. Se encontraron con Rogelio Frigerio, ministro del Interior, y su viceministro Sebastián García de Lucca. Le llevaron, cada uno, sus carpetas con programas de obras varias demoradas. Pavimento, obras hídricas, viviendas conformaban el paquete de expedientes que intentaron destrabar con el funcionario de Macri.

Pero también hicieron una incursión política, de paso. Algunos de ellos se habrían entrevistado con Florencio Randazzo, quien se ha lanzado en Buenos Aires con intenciones de disputarle el poder nada más y nada menos que al cristinismo para las próximas PASO. Los intendentes exploraron la posibilidad de sumarse a quien fuera el ministro de Transporte de Cristina Fernández como alternativa para evitar el kirchnerismo y hallar un norte político dentro de la interna del fragmentado peronismo que les permita mantenerlos con pie.

Los movimientos políticos, entonces, comienzan a dar indicios de por dónde irán las estrategias electorales. Volviendo al oficialismo en Mendoza, Cornejo viene de ofrecerle al intendente Mario Abed un lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales. Abed lo está pensando todavía, ha dicho que con su familia en primer lugar pero también con los dirigentes territoriales del radicalismo, históricamente ligados al senador Julio Cobos.

Son varias las especulaciones de la maniobra sorpresiva del gobernador. Dos, al menos, son las más difundidas y también las más retorcidas. Cuando las escucha, Cornejo se divierte con la seguridad de quien tiene todo bajo control. Algunos piensan que el gobernador quiere cerrarle la puerta, con Abed como candidato, a Luis Petri, el diputado nacional flamante estrella mediática de Cambiemos a nivel nacional. A Petri se le termina el mandato en la Cámara Baja y se afirma que Macri le ha pedido a Cornejo que mantenga a Petri en la lista porque lo necesita en el parlamento. Petri es Cobos. Y a Cobos, Cornejo no lo digiere. Con Abed en la lista, Cornejo tiene el argumento de que no puede tener a dos candidatos de un mismo distrito electoral porque ambos son del Este mendocino y le habría pedido a Macri que si lo necesita a Petri en la nación, que lo designe en un cargo en el Ejecutivo. Si fuera así, y si lograse lo que pretende, Cornejo estaría dejando fuera de carrera para una eventual postulación a la gobernación en el 2019 a un delfín cobista.

Pero hay otra interpretación de la maniobra: es la que se inclina por la versión de que Cornejo confirmaría a Petri en la lista de candidatos y también a Abed. El tercer lugar en la lista se reserva para una mujer y allí está el PRO mendocino y el Partido Demócrata pulseando entre sí por convencer a Cornejo para que les pague la fidelidad con ese cargo. Ahora bien, ¿por qué el gobernador postularía a dos dirigentes del Este mendocino y allegados a Cobos? ¿Con qué intención? Tendría el objetivo de buscar ganar el segundo distrito electoral, aquel en el que Cambia Mendoza se encuentra más débil por la influencia que tienen los departamentos de Maipú y San Martín gobernados por Bermejo y Giménez, intendentes con alta adhesión popular.

Con este esquema, Cornejo se estaría asegurando estrechar los márgenes de una derrota en el segundo distrito electoral y, además, haría concentrar el cobismo, o lo que queda de él en Buenos Aires, lejos de Mendoza, la tierra que piensa gobernar con su influencia por varios años más.


Las Más Leídas

La agresión ocurrió en la manzana 24 del barrio San Martín, en el oeste de la Ciudad de Mendoza. 
Trágico accidente vial en Godoy Cruz. 
Importante despliegue policial en el barrio La Gloria de Godoy Cruz. 
La Cámara Baja sancionó los cambios a la ley que regía desde 2010. video
Murió Michael Patrick, actor de Game of Throne tras una dura enfermedad