Recuerdos del pasado, fotos repetidas, crónicas y panegíricos ya leídos y escuchados. Una frase sintetiza el espíritu de la reunión que llevó al éxtasis a los aduladores profesionales: "Si Macri me ayuda con Corea, yo lo ayudo con los limones".
Recuerdos del pasado, fotos repetidas, crónicas y panegíricos ya leídos y escuchados. Una frase sintetiza el espíritu de la reunión que llevó al éxtasis a los aduladores profesionales: "Si Macri me ayuda con Corea, yo lo ayudo con los limones".
Guerra por comercio, el viejo reflejo de la relación Norte-Sur en América está más vivo que nunca. La industria armamentista y petrolera ha vuelto a tener acceso directo a la Casa Blanca y al sur del Río Bravo los tiempos políticos de los gobernantes coinciden en el mismo encandilamiento por el país del Norte.
Nadie recuerda algún momento de la historia en que la relación entre Norte y Sur haya sido beneficiosa para estos últimos. Más bien siempre el poder central terminó llevándose las riquezas, para su manufactura y provecho, dejando solo deuda y desolación.
La historia parece repetirse sin demasiados cambios. El reclamo de involucramiento de la Argentina y la región en los conflictos internacionales al interés de Estados Unidos fue claro, el alejamiento de la Argentina y todo Latinoamérica de esos escenarios fue uno de los avances que permitió cierta tranquilad en un mundo convulsionado por acontecimientos violentos. Parecen ser tiempos que irán quedando atrás.
El otro símbolo fue la presencia del Presidente argentino en la nueva planta de Tenaris que dará trabajo a 1.500 estadounidenses. La historia de esta nueva planta del grupo Techint es interesante, ya que los tubos sin costura que Tenaris colocaba en el mercado yanqui provenían de México y de la planta argentina de Campana. Techint se tomó en serio las amenazas de Donald Trump y decidió mermar producción y personal en las plantas argentinas y mexicanas para construir en Estados Unidos. Si bien los costos son más altos es tan importante y rentable que es mejor sumarse a la ola Trump, que perder el negocio. En síntesis Paolo Rocca -con el silencio cómplice del Gobierno Nacional- prefiere despedir trabajadores argentinos y tomar norteamericanos.
No sería tan potente el ejemplo, sino se atravesara la fenomenal crisis de caída de la actividad industrial y consumo que no tiene por ahora signos de recuperación y consolida la transferencia de recursos hacia los sectores concentrados.

Un trabajo del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) marca que la participación de los asalariados en el PBI cayó del 37,4% al 34,3%. La pérdida de estos tres puntos de participación "equivale a una apropiación por parte del capital de 16 mil millones de dólares" que antes iban a los bolsillos de los trabajadores y al consumo.
Esta caída aparece como reversión significativa de una tendencia que arrancó en 2003 y que solo tuvo un impasse en el 2014, pero no de esta magnitud. En 2003 la participación de los asalariados en el PBI apenas llegaba al 25,4 % y de allí comenzó a crecer hasta llegar al 37,6% en 2013, para caer a poquito menos de 36% en 2014 y recuperarse en 2015 al 37,4%.
La aceleración del proceso de transferencia en el primer año del nuevo gobierno tiene dos factores fundamentales: la caída del salario real vía acuerdos salariales a la baja y estallido inflacionario y, en una medida menor, la pérdida de empleos.
La trasferencia tiene ganadores que aparecen claramente en el estudio, para ello CIFRA recurrió al índice de precios implícitos del PBI, que resulta de relacionar el PBI a precios corrientes con los precios constantes, que resultó con un incremento del 41,6%.

Sin embargo, hay sectores que impusieron aumentos de precios por encima de ese índice y lograron mayores márgenes de rentabilidad. Los ganadores no son sorpresa y se ajustan claramente a la línea económica que plantea el gobierno. El agro lidera la lista con una variación del 83,9%, seguida por intermediación financiera (60,9%), servicios públicos -producto de los tarifazos- (57,4%) y la minería (49,9%). En tanto que los incrementaron sus precios por debajo del promedio fueron la producción industrial (39,7%), comercio (39,6%), transporte (34,7%) y construcción (30,5%).
Del mismo e interesante informe se desprende con claridad otra vieja máxima del capitalismo moderno, "el que gana no reparte". Al analizar las caídas del salario real muchos de los sectores que ganaron, no lograron mantener el valor de sus ingresos mensuales.
La mayor pérdida se dio en los trabajadores mineros -justamente una de las actividades con mayor rentabilidad- y el petróleo -12,9% en ambos casos. Lo sigue la construcción -7,9%, el comercio -6,0% y la industria -6,0%. El caso del agro es quizás el mejor ejemplo que el aumento de la rentabilidad del sector no garantiza mejoras en el ingreso de los trabajadores. Aquí la caída del salario fue del 4,3%.
Como contracara seguramente esta semana que se inicia, el oficialismo declamará mucho con el alza de la construcción en poco más de 10 puntos en marzo. Es claro que ese incremento se da contra un marzo de 2016 que entró en los peores de la historia, pero además tiene un condimento claro, la obvia incidencia de obra pública "municipal", o sea, asfalto y reparaciones menores que generan un aumento estadístico, pero no mejoras de calidad en todo el sector.
Según el dato brindado por el propio INDEC más del 45 % de las empresas relevadas para el indicador basan su trabajo en la obra pública y a la hora de analizar los materiales, solo se dispara el consumo de cemento y asfalto.
Si se analizan la multiplicidad de datos e indicadores que se conocen cada semana y se cruzan con declaraciones políticas y medidas tomadas, no hay demasiado espacio para ser optimista. Las propuestas de reforma fiscal integral que el Gobierno maneja y deja filtrar a los medios como globos de ensayo, profundizan impuestos distorsivos que consolidan las transferencia de ingresos de abajo hacia arriba como la suba del IVA. Se deja filtrar un modelo colombiano con bajas en los gravámenes a las empresas y factores de poder, para canjearlos por aumentos en el gravamen al valor agregado.
El año electoral seguramente deparará muchos debates pero la vista debería estar puesta en el día posterior a la condena electoral, porque como ya advirtió el Ministro de Economía, se viene el ajuste que todavía no pudieron realizar.

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