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Cada vez más complicado

Crimen de Marina: el GPS del celular del novio lo ubica en la escena durante dos horas

Luis Alberto Araujo está imputado por ser considerado el autor del crimen de su pareja, Marina Bedia Durán (40), ocurrido en Corralitos.
Por Hernán Adrover

 Las pruebas complican aún más a Luis Alberto Araujo, el hombre de 35 años que trabajaba para un lavadero de zanahorias y que ahora está detenido e imputado por femicidio por el brutal asesinato de su pareja, Marina Bedia Araujo (40). Luego de algunas pericias, los sabuesos confirmaron que el GPS del celular del sospechoso lo ubica en la escena donde fueron encontrados los restos de la mujer durante un par de horas. La víctima estaba embarazada de tres meses cuando desapareció el martes 11 de abril y fue hallada sin vida este viernes en una finca de Corralitos, Guaymallén luego de diez días de búsqueda. 

La investigación, que está a cargo del fiscal Gustavo Pirrello, avanza a paso firme a pocos días de la detención de Araujo. El principal y único sospechoso por el femicidio fue detenido el viernes cuando le secuestraron su auto. 

En ese Fiat 128, que fue inspeccionado por Policía Científica, los canes adiestrados para encontrar cadáveres olfatearon material humano en descomposición en el baúl del rodado y el fiscal ordenó la inmediata detención de Araujo. Le secuestraron un teléfono celular y otras pertenencias.  

Mientras eso ocurría, personal de la División de Búsqueda de Personas continuaba con las tareas para dar con el paradero de Marina. Momentos después, un hombre halló restos humanos al costado de un zanjón de Callejón Grosso, a metros de la intersección con Starace en Corralitos.  

Se trataba de dos piernas, un cráneo y parte de la columna vertebral. Los familiares de la mujer reconocieron las prendas de vestir que estaban junto a los restos -una campera, una calza y una zapatilla Topper- y Araujo fue imputado por femicidio ya que todo indicaba que fue la última persona que estuvo con ella y había mentido en algunas declaraciones. Sostuvo que no la había visto por ocho meses pero el día de la desaparición estuvo con ella.

Estuvo en la escena

Al imputado le confiscaron su celular y los pesquisas lo inspeccionaron para determinar si existían mensajes que comprobaran la relación que mantenía con la víctima a pesar de que Araujo lo negaba. Este análisis dio positivo.    

Pero también descubrieron algo fundamental que lo complica mucho más. Su teléfono tenía el GPS activado, situación que Araujo desconocía. Cuando Marina desapareció, la principal hipótesis señalaba que se había juntado con su pareja. 

Luego de revisar el aparato, el GPS arrojó que el miércoles 12 de abril, entre las 0.30 y las 3, aproximadamente, el sospechoso estuvo en el callejón Grosso, lugar donde encontraron los restos de Marina, quien había desaparecido apenas unas horas antes. En ese periodo de tiempo, sospechan, fue cuando la asesinó por una discusión que tuvieron por el embarazo que estaba en curso. 

 Ese mismo día que dejaron de ver a Marina, la mujer fue por la mañana hasta un control de rutina que tenía que hacerse. Su pareja la habría acompañado porque una de las obstetras habría visto el 128 en la puerta del consultorio. 

Por esa razón, los pesquisas pidieron las grabaciones de las cámaras de seguridad de ese lugar para confirmar si el hombre fue hasta el sanatorio. También la había acompañado el 5 de abril a otro control del embarazo

En cuanto a los celulares, los sabuesos explicaron que aún falta encontrar uno de la víctima y otro del imputado. Ambos se solían manejar con dos teléfonos cada uno. Mientras la investigación continúa con la recolección de pruebas, Araujo continúa en el penal de Boulogne Sur Mer. 

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