Se juntaron bajo una misma declaración: "Somos Tango". Un intento de "hermanar nuestra tradición y la lucha de seguir escribiendo nuestras canciones", confió el bandoneonista bonaerense Julio Coviello, telonero de lujo en la gran convención tanguera.
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El tango sigue vivo
Pareciera que todavía hay que seguir explicando que el tango no murió, ni que quedó atrapado en una tarjeta postal para exportar. Cien años de historia no sólo hablan del peso del pasado, sino de un presente en ebullición que tiene a muchos músicos generando desde hace tiempo material nuevo, resinificando el movimiento con las huellas de su propio tiempo.
El cantante Andrés Leoni, que reside en España, fue uno de los artistas más celebrados durante el concierto. Foto: Axel Lloret.
La consigna del "somos" posibilitó que el sábado en el Teatro Independencia compartieran escenario importantes artistas que le hacen honor a la música ciudadana, más allá del Obelisco y la Avenida 9 de Julio. Altertango, Araca, Aires Urbanos, fueron las formaciones anfitrionas que recibieron la llegada del cantante mendocino radicado en Tenerife (España), Andrés Leoni ,e importantes invitados de la talla de Pocho Sosa, Varón Álvarez, el guitarrista Pablo Budini, y muchos más que aportaron lo propio.
La pianista Elbi Olalla en acción. Una de las grandes artífices de que el tango en Mendoza ntega presencia y crezca. Foto: Axel Lloret.
El gran esfuerzo de producir de forma independiente dio como resultado un espectáculo maravilloso. Un concierto de primer nivel, dinámico y potente, en el que los organizadores supieron conjugar los momentos para demostrar justamente que el tango es un movimiento vivo. Un género musical que se puede disfrutar en su versión más compadrita, en el llanto melancólico de una letra arrabalera y del mismo modo, estremecerse con el vuelo instrumental de un piano y un bandoneón que revientan al compás de una batería y unos sintetizadores. La pasión es la misma.
Vamos por parte. Más de dos horas de 2x4 merecen "sus altos" en el camino.
El arranque estuvo signado por una 'intro' a cargo del maestro Coviello que telón rojo de fondo y silla mediante, interpretó con su bandoneón unos tangos para el recuerdo. Luego, ya en formato banda y junto a la pianista Elbi Olalla (gran artífice de todo lo que ocurrió esa noche y de todo lo que ocurre con el tango en Mendoza), tocó algunas composiciones prestadas y propias como el tema "Caída libre" en la que el ex integrante de la orquesta Fernández Fierro, también le puso voz al asunto.
Mención aparte merece la actuación de Andrés Leoni. El cantante no sólo cautivó al público poniéndole el cuerpo y el alma a cada canción, como "La última curda" y "Cafetín de Buenos Aires", sino que amenizó la noche con carisma y varios pasos de comedia. El regreso a su Mendoza natal permitió a muchos que no lo conocen, descubrir a un gran tanguero con un caudal de voz que conmueve. Él también fue el encargado de presentar a Pocho Sosa cuya participación provocó calurosos aplausos en la sala y el momento de Varón Álvarez quien rememoró "Pucherito de gallina", un tango inspirado en un cabaret del sur provincial.
Pocho Sosa. Foto: Axel Lloret.
Para los que disfrutan de sonidos actuales, el concierto tuvo uno de sus puntos más altos con la presentación de "Araca, Aires Urbanos". Los "poetas del sonido", como les gusta definirse a los integrantes de la formación instrumental comandada por Ezequiel y Carlos Acosta, tocaron parte de su última y flamante novedad: el disco "Ciudad Tensión".
Escuchar el tema "La marcha de los pibes" que juntó a Ezequiel Acosta y a Julián Coviello en bandoneones fue sublime. Dos potencias musicales para admirar y ovacionar. También "Insomnio" movilizó a los espectadores hasta la última fibra. Sin dudas, escuchar a la agrupación mendocina en vivo es asistir a la confirmación de que se está en presencia de un acontecimiento importante.
Ezequiel Acosta. Integrante de Altertango y músico al frente de Araca, Aires Urbanos. Un enorme y joven talento mendocino. Foto: Axel Lloret.
El músico y compositor, Julián Coviello. Foto: Axel Lloret.
Finalmente, el plato fuerte fue con Altertango. A esa altura y con toda la energía de estar concretando un extraordinario encuentro, el cuarteto de Acosta, Conalbi , Lucero y Olalla, salió con todo su arsenal para cerrar la noche. La banda está presentando "Radiotango", el EP con el que sigue imprimiendo una marca diferencial en la forma de concebir el género arrabalero: una explosión de sonidos con épica cinematográfica.
"Hay mucha energía, mucha resistencia. Esto es una producción independiente a fuerza de querer dar lo que uno tiene en el corazón". Comentó el pianista Carlos Acosta durante el concierto.
La palabra resistencia fue empleada con frecuencia entre los artistas. No sólo porque hacer tango -y hacerlo por fuera de Buenos Aires-, dentro de una industria que se alimenta de otras musicalidades es toda una declaración de convicciones, sino porque la autogestión se hace cuesta arriba, cuando por ejemplo, mezquinas voluntades no posibilitan utilizar el piano del Teatro Independencia (al parecer de uso exclusivo de la Orquesta Filarmónica). "El teatro tiene un piano pero no lo pudimos usar por razones poco felices", comentó Elbi Olalla, que se las tuvo que ingeniar para transportar hasta la sala su propio instrumento. Una verdadera vergüenza.
Elbi Olalla, Altertango. Foto: Axel Lloret.
Sin embargo, y a pesar de estos inconvenientes, el Independencia estuvo lleno. La gran convocatoria de público reafirmó lo propuesto por el evento: el tango goza de buena salud y está más despierto que nunca. Hay mucho talento, hay creatividad y hay ganas.
Siempre habrá un Gardel, un Julio Sosa, un Roberto Goyeneche o un Piazzolla. El legado es inmenso. Lo gratificante es que de un tiempo a esta parte, el movimiento tanguero nos demuestra que también tiene otros nombres, otros referentes, y otros puntos de encuentro más allá del Río de La Plata. Salud por eso. Fue una gran noche para la música popular argentina.