El papa Francisco rompió hoy la tradición y en una homilía espontánea durante la misa de Domingo de Resurrección, celebrada en una concurrida plaza de San Pedro, pidió a los fieles no perder la esperanza, a pesar del sufrimiento en el mundo.
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El Papa instó a los cristianos a no perder la fe en tiempos de adversidad
El pontífice impartió la tradicional bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo) y condenó el "despreciable" atentado registrado el sábado en Siria.
El Domingo de Pascua tiene especial importancia para los cristianos porque revive la resurrección de Jesucristo tras su crucifixión. Este año lo celebran el mismo día católicos y ortodoxos, una ocasión extraordinaria que se celebró con himnos bizantinos.
"Que en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas".
Decenas de cardenales y obispos, así como prelados de alto rango acudieron al oficio religioso en la Plaza de san Pedro junto con decenas de miles de fieles, que habían pasado antes controles de seguridad debido que se han intensificado las medidas por temor a atentados terroristas.
El lugar estaba decorado con unas 35.000 flores y plantas procedentes de Holanda.
En unas declaraciones espontáneas, Francisco contó que el sábado mantuvo una conversación telefónica con un hombre enfermo al que le dijo que no encontraba explicación a su enfermedad, pero le recordó que hasta Jesús tuvo que sufrir la crucifixión. El papa señaló que nadie pregunta sobre si estamos satisfechos con lo que ocurre en el mundo si se está preparado para soportar la cruz.
Pascua, dijo al terminar su homilía improvisada, es "mucho más que una fiesta con muchas flores". "Cuando se vayan a casa repítanse que Cristo ha resucitado". Y al concluir estas palabras comenzó a llover.
No obstante, al finalizar la misa, el pontífice argentino recorrió la plaza con el papamóvil y saludó a los fieles. Seguidamente se desplazó al balcón central de la basílica de San Pedro para impartir la tradicional bendición con la que se ponen fin a las celebraciones de Semana Santa.
El pontífice condenó el "despreciable" atentado en Siria del sábado con más de un centenar de muertos y pidió que "en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas".
Además también tuvo palabras para los fieles latinoamericanos: "Que Jesús Resucitado sostenga los esfuerzos de quienes, especialmente en América Latina, se comprometen en favor del bien común de las sociedades, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales, que en algunos casos son sofocadas con la violencia".
"Que se construyan puentes de diálogo, perseverando en la lucha contra la plaga de la corrupción y en la búsqueda de válidas soluciones pacíficas ante las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del Estado de derecho", agregó.
La celebración de este domingo coincide además con el 90 cumpleaños del papa emérito Benedicto XVI, el único pontífice católico que ha renunciado al cargo en casi 600 años y que vive retirado cerca de Roma.
Fuente: DPA