Hace poco nos enteramos que había muerto Chuck Berry, el gran maestro del rock and roll. Berry fue uno de esos que inventó todo: el sonido, la forma de tocar, los riffs, las cadencias, todo. Y el mundo musical lo supo admirar durante años. Por eso, el dolor que causó su muerte fue grande para muchos.
Chuck Berry giró por todo el mundo con su guitarra a cuestas y pasó solo una vez por Argentina. Fue en marzo de 2013 y los que lo vieron no se quedaron con su mejor imagen: apenas 10 canciones en una hora. Eso fue todo lo que Chuck Berry (86 años) dedicó a las casi 15 mil personas que agotaron las entradas en el Luna Park de Buenos Aires. Fue un show que mostró lo peor: un protagonista perdido, apuntalado (y mal) por su entorno, hija cantante e hijo guitarrista. Ambos Berry tratando de llevar adelante un show que no paraba de derrumbarse. Y el pobre Chuck solo, en medio del olvido de las letras y su guitarra con escalas pentatónicas en tonalidades que jamás coincidieron con las que tocaba el resto de la banda en un simple rock cuadrado.
Berry escribió una colección de canciones que se convirtieron en partes esenciales de la historia del rock: "Roll Over, Beethoven", "Rock & Roll Music" y especialmente "Johnny B. Goode" y dentro de toda su extensa carrera hubo una particularidad: en su banda, una vez tocó un mendocino. Y ese fue Tito Dávila.
Tito Dávila es uno de los grandes músicos que surgió de Mendoza. Fue parte integrante de Los Enanitos Verdes y formó parte de la banda de Andrés Calamaro durante varios años.
Pero la carrera de Dávila va mucho más allá: está en los créditos de bandas y artistas destacadísimos como Estopa, Miguel Ríos, Jorge Drexler, Ariel Rot, Joaquín Sabina, Claudia Puyó y un sinnúmero de músicos que requieren sus servicios.
El martes pasado, Dávila habló en el programa El Buen Salvaje, que se emite de lunes a viernes de 20 a 22 por 90.1 Radio Andina y allí rememoró esa experiencia: "Fue en diciembre de 1994, en Madrid. Se estaba inaugurando el Hard Rock Café y la gran figura invitada era Chuck Berry. En esa época yo era parte de un grupo español llamado Los Ronaldos y abrirían el show de esa noche. Pero Berry no trajo banda, entonces el grupo de él fuimos nosotros" contó Dávila con entusiasmo.
Por aquella época, la reputación del viejo Chuck era tal, que medio mundo se sabía sus canciones y el cantante estadounidense en lugar de viajar con ellos, recopilaba a los músicos de sus conciertos en cada una de las ciudades por donde recalaba. Así, más económico y fácil para viajar, pensaría.
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