"Cultiva el silencio y sola aparecerá la música". La frase sobresale en un cartel azul que cuelga en el portal de una casona vieja de Godoy Cruz anunciando que allí se dan clases. A simple vista puede percibirse como un enigma o una contradicción, pero no, forma parte del mundo poético en el que habita Marcos Babar. Uno en el que las agujas del reloj se detienen para marcar un tic tac diferente al del resto de los mortales. Pausado, lúdico, creativo. Singular. La inscripción es, en todo caso, una invitación a pensar. A pensar las cosas por fuera de lo conocido.
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Marcos Babar: nuevo disco, una nueva declaración de fe
En ese lugar en el que vive, donde da talleres y que comparte con otros artistas locales, es el que abre para recibir a SITIO ANDINO. La ocasión lo amerita: este domingo el cantautor y también integrante de la banda "Bigote", subirá a la plataforma Bandcamp su segundo disco solista "Las Manzanas son azules" (el primero fue "Flora y Fauna"). Un material grabado en estudio y que contó con la producción de Juampi Mauro. Una declaración de fe -contará-, un intento de darle una vuelta de rosca a la realidad. Si él lo cree entonces existe: las manzanas son azules y punto.
Conversamos con el músico y compositor en su casa, estudio, taller. Foto: Axel Lloret.
Una larga escalera empedrada nos lleva a su refugio. Tiene como antesala una terraza amplia en la que hay juguetes del pequeño Pedro -su hijo- por el suelo, plantas y una mesa que invita a conversar a la luz del inicio del atardecer. Su espacio habla de él. Dice sin decir. Hay libros, instrumentos (un teclado contra una ventana, una guitarra, un ukelele, una kalimba, y varios etc.), lienzos con su pinturas y muchos afiches, dibujos y postales colgadas en las paredes. Es hogar y también estudio de grabación. Lo bohemio se respira en el ambiente.
Foto: Axel Lloret.
Marcos Babar va a repetir frecuentemente la palabra antiguo', raro' y volátil' durante la charla. Va a contar que su oficio es entretener y que tiene muchos proyectos en paralelo porque le sobra material (además de ser parte de Bigote, también integra el dúo "Habrá Sol" y es gestor de la obra "Postales de cuando fuimos humanos" y de encuentros como Matertulia). Que las letras de las canciones le salen en cinco minutos o no le salen y que prefiere las cosas hechas artesanalmente. Con sabiduría y argumentos también va a describir al ser humano como un bicho complicado' y va a poner en el podio de sus referentes a Silvio Rodríguez en la música, en las letras a Walt Whitman, en la pintura al francés Marc Chagal y en el teatro, al mendocino Arístides Vargas. Todo esto, entre otras muchas cosas.
Foto: Axel Lloret.
Polifacético. Así se muestra este poeta de apariencia frágil. Escuchar sus canciones significan toda una aventura que quizás pueda resumirse en el impacto que le produjo ese dibujo con monigotes que le regaló su abuelo cuando era niño: dibujar (crear) como si fuera siempre la primera vez...
-El domingo vas a lanzar al universo virtual tu segundo disco solista, ¿cómo lo has concebido?
-Todavía no lo he terminado de reconocer digamos. De hecho esto de lanzarlo virtualmente es algo que no hice con el primero, lo estoy haciendo con el segundo por una cuestión de liberarme ya de que existe antes de darle un formato físico. Soy como muy chapado a la antigua en eso, me gusta darle un formato físico y después ahí lanzarlo, pero me estoy adaptando a los tiempos.
Y ha sido muy diferente la manera de concebirlo. El primero fue un experimento de cuatro años, en el que aprendí yo a grabar. Lo grabé enteramente yo ese disco; con este me metí a un estudio, con Juampi Mauro a estudio El Fuego, un estudio que hace dos años está funcionando. Dejé que él me produjera y me dijera qué hacer. Le mostré las canciones y él metió muchísimo la cuchara en este disco.
-Delegaste...
-Sí, más que delegar me dejé guiar. Le mostré las canciones y él las concibió de una manera totalmente distinta a lo que yo hubiera hecho. Quizás yo las hubiera grabado acá con un micrófono cualquiera y seguramente después me hubiera enamorado de ese audio, pero con él hicimos un proceso mucho más limpio, paciente, sobre todo. Nos llevó un año casi grabar ese disco.
-¿Este disco te encuentra como artista en otro lugar?
-Sí, porque justo, justo, lo comencé después de que terminamos el primer disco de Bigote, que fue también un proceso largo. Preproducción, grabación, postproducción y hasta que hicimos la presentación, fue como un proceso muy chapado a la antigua también. Todo fue grabado impecablemente, en el mejor estudio que conseguimos, lo presentamos en un teatro grande... Como que todo muy ordenadito. Es muy loco porque tengo dos personalidades diferentes en este sentido, porque por un lado con mis cosas solistas funciono mucho más intuitivamente y con Bigote vamos muy al hueso. Más insertados dentro del mercado'.
Foto: Axel Lloret.
-¿De qué hablan estas nuevas canciones?
Es muy loco porque hay canciones de cuando tenía 16 años, que nunca hice nada con ellas. Son las primeras cosas que escribí con piano, y canciones muy recientes. Entonces como que encontrás cosas muy autobiográficas. Por ejemplo, a los 16 yo me sentía muy flaco, siempre he sido muy flaco, lo soy y no he cambiado; y también era muy volátil. Trabajo con la música desde los 14, tuve esa posibilidad de poder hacerlo, pero era muy volátil, muy poco responsable, fueron cosas que fui aprendiendo recién más ahora en el tiempo con mi hijo. De hecho muchas de las canciones hablan de esta cuestión maravillosa de relacionarme con una persona que salió de mí. Entonces hay canciones muy púberes y canciones muy paternales. Es raro el disco. Y por eso se llama "Las Manzanas son Azules". El tema que le da nombre al disco es como una especie de declaración de fe.
-A ver...
-A mí me cuesta mucho el tema de la fe porque me siento una persona muy religiosa, pero no podría decir respecto a qué. Siento que detrás de cada manifestación de la materia, de la naturaleza hay como un dios subyacente, que se llama dios porque es el único vocablo que pudimos concebir y tiene una especie de forma humana porque es la única que se nos ocurrió, pero en realidad no es así para mí. Entonces siempre he necesitado meter alguna especie de declaración de fe en los discos. Y Las Manzanas son Azules...
-Y, las Manzanas son azules.
-Sí, son azules. Punto ¿Por qué?, porque siento eso. Siento que si yo digo eso estoy dándole esa vuelta de rosca a la realidad que todos le intentamos dar. Como cuando alguien dice: "yo creo en Buda". Bueno, le estás dando una vuelta de rosca a la realidad. Yo digo que las manzanas son azules. Es una declaración de fe un poco más rebuscada, pero es una declaración de fe al fin y al cabo. Y es para darle cohesión a esto de que hay canciones tan púberes y canciones tan adultas, por ponerlas en otro plano.
-Sos una artista con mundo propio.
-Sí, en ese sentido es un disco muy autoreferencial. Hay canciones totalmente autobiográficas. La de la flacura me parece interesante, que es una canción que hice con piano y la escribí porque una chica que me gustaba mucho, me veía que yo era un tipo muy volátil, muy incapaz de tener un gesto normal en la vida diaria y me dijo: "loco, sos tan flaco como tu historia". Y fue una de las cosas más fuertes que me han dicho en la vida y a raíz de eso salió la canción que se llama "Un hombre tan flaco como su historia" que es totalmente autobiográfica, pero igual escuchás la canción y no habla de nada de lo que te acabo de decir, son todas imágenes muy abstractas.
Eso me gusta de este disco, que tiene poéticas muy diferentes. Como que antes, a los 16, 18, 20, escribía muy abstracto, porque por ahí el mundo del que me nutría era más abstracto. Estudiaba Artes Plásticas y me gustaban mucho las pinturas de El Bosco o Leonora Carrington que te dicen cosas muy fuertes, pero con símbolos que no lo están diciendo literalmente. Después cuando irrumpió la historieta en mi vida empecé como a bajar a tierra la poética. Y lo mismo que antes decía con chanchos rosados ahora lo digo con pan con queso.
Foto: Axel Lloret.
-¿Cómo es este trabajo de construir las canciones?
-Totalmente instintivo. En el tema de la composición soy muy vago.
-No se nota eso cuando uno las escucha. Todo lo contrario.
-No porque la canción en realidad surge en cinco minutos o no sale. La tengo que escribir en cinco minutos o no la escribo. O todo lo contrario, ocho, diez años para terminar una canción, como las canciones viejas que incluí en este disco. Diez años enteros para darle una vueltita y grabarla, pero usualmente me siento y tiene que salir en cinco minutos todo, letra y todo incluido. Si no sale en cinco minutos no vale la pena, soy muy vago en ese sentido. Sí después hago todo un trabajo de descubrir la canción, como me gusta tocarla, como me gusta actuarla. Como que la condimento después.
-¿Musicalmente a este disco se le puede poner alguna etiqueta de género? Comparémoslo con Flora y Fauna.
-"Flora y Fauna" es un disco muy raro (risas), tiene seis piezas instrumentales que no van para ningún lado y a mí me encanta eso. Y como nunca me he preocupado mucho por el género quizás estoy poco informado, pero debo entrar en algún género. Viste cuando subís el disco a las plataformas de internet y te piden un género yo siempre pongo acústico', pero es género canción al fin y al cabo. Siempre hay piezas instrumentales, en este disco metí una sola, pero sí, es género canción que eso engloba muchas cosas que no están por ahí literalmente puestas. No es lo mismo con Bigote que reconocés un swing, un rock puro o un casi punk, acá no los veo a los géneros pero deben estar. No me la quiero tirar que no tengo género porque debo tenerlo pero no lo sé.
-¿Por qué tenés varios proyectos en paralelo?
-Primeramente porque me sobra material, tengo mucho. Primero estaba con Bigote y después apareció este proyecto solista porque tenía canciones... Cuando un proyecto conforma su estilo hay un montón de canciones que quedan aparte entonces ya no las podía usar y dije: "bueno empiezo a tocar solo". Pero de repente tenía estos dos proyectos pero tenía otro montón de canciones que no cabían en ninguno de los dos, porque los dos ya tenían su línea estética definida, entonces ahí nació "Habrá Sol", con Hernán Gutiérrez; y de repente había un disco conceptual que terminó siendo una obra de teatro porque yo necesitaba que el discurso de ese disco conceptual fuera muy evidente. El disco se llamaba "Postales de cuando fuimos humanos" y hablaba del encuentro a través de correspondencia de dos extraterrestres que estaban vacacionando en el planeta tierra, pero yo necesitaba que ese discurso fuera muy evidente. Al principio fue un disco de historietas, ahora que estoy recordando. No es fácil. No es fácil serle fiel a tantas cosas, ese es el problema.
Foto: Axel Lloret.
-No sos un artista con una carrera lineal, hay que seguirte, despistás.
-Sí, anoche me desvelé pensando en eso. Me di cuenta de que por más de que produzco estas cosas no consigo acompañarlas a todas en su crecimiento y como que solitas van creciendo por su lado y hacen lo que pueden. Por ahí me gustaría todos los meses hacer una función de la obra, todos los meses tocar por lo menos una vez con el proyecto solista, todos los meses tocar con "Habrá Sol", todos los meses tocar con "Bigote", pero es complicado sobre todo también porque no quiero cansar al público. Se entiende, ¿no?
-Ya que estamos hablando del público, yo siento que desde ese lugar, tu música es una música para prestarle atención. No es música que pasa rápido, sino que propone sentarse a ver qué hay para descubrir ¿Sos conciente de esto?
-Sí, soy muy tirano en ese sentido. Por ahí a las canciones le cambio una palabra nada más porque me quedo pensando que tal vez esa palabra produce tal reacción en el público y es lo que yo quiero, porque entonces voy a lograr que sientan tal cosa o piensen tal cosa. Como que me vuelvo un manipulador en ese sentido y lo quiero hacer, de hecho. Mi oficio es entretener al fin y al cabo. Todo esto que hago, tocar, actuar, es entretener. Y ese lugar es re poderoso, es como una especie de sacerdocio el tipo que te entretiene. Yo me pongo en tirano con eso y digo bueno, ya que ustedes vienen a que yo les diga algo, voy a aprovechar y decir qué pensar, qué sentir, después ustedes eligen, pero en este caso, ya que vienen a preguntarme, yo les cuento.
También puede ser porque los artistas de los que me nutro son gente que no pasa de largo, te tenés que sentar a escucharlos. Por ahí un poco por imitación o por inspiración termino entrando en ese modus operandi. No sé, Silvio Rodríguez, Aduardo Gatti, cantautores que te escriben toda una letra no porque sí, que no te repiten los estribillos nunca, si no que siempre cambia de letra el estribillo y cuya labor literaria es muy rica. Por eso también siempre incluyo las letras, que eso también veo que ha pasado con el disco. Tengo la suerte de tener varios amigos metidos en la industria de la grabación y la grabación de material y me dicen: pero por qué ponés las letras. El disco con el que se hizo famosos Mika, son 10 hitazos, yo me lo compré, muy feliz me lo compré y no estaban las letras. Y es un disco editado internacionalmente por BMG y decís: ¿pero qué onda esto de no poner las letras si es género canción?, o sea, la mitad es letra, la mitad es música. Es muy fuerte. También con el uso de las redes se desprecia cada vez más el disco físico, pero a mí me parece... Es lo mismo que dicen de los libros, que el libro ya va a morir y sí, bueno dale, seguilo diciendo. El disco va a morir. Bueno dale, seguilo diciendo. Van a seguir existiendo esas cosas porque los humanos somos fetichistas en ese sentido, necesitamos abrazar lo físico. Creo que por eso siempre insisto en poner las letras y meter adentro de ese pequeño empaque todo lo posible, para que el mensaje se entienda bien o que el mensaje se vea enriquecido.
Foto: Axel Lloret.
-¿Sos consiente también que esto va en contra del consumo de la cultura hoy por hoy?
-¿Vos decís?
-No lo sé, te pregunto...
-Soy consciente de que no estoy alineado en la corriente mayoritaria. Por ejemplo yo soy un consumidor de cultura y consumo este tipo de cosas. Yo tengo mi colección de disco. Yo sé que sale un disco que quiero y lo tengo y no te hablo de discos internacionales, soy muy aldeano en ese sentido, yo compro los discos de acá, de los artistas que me gustan de acá. Esos compro. Y me los guardo en mi cajita, así inmaculados, sin abrirlos. Es algo que me enseño Mario Matar. Cuando yo tenía 18 tuve la fortuna de conocerlo, tratando de hacer un homenaje a un músico mendocino. Él lo había conocido a este músico entonces me dijo: "venite a casa". Yo ni sabía quién era él en ese momento, después fui conociendo quién era este tipo que abrió tanto sus brazos y me invitó y me dio un montón de material. Me empezó a pasar cosas originales, de los años de cuando él era joven y entendí que es muy importante que alguien guarde esas cosas y que le dé el valor que tienen como objeto físico. Como cuando guardamos las cosas de nuestros hijos: el ombliguito, el primer par de medias, la primera foto, los dientes. Es igual de importante para mí. Pero sí, soy consciente que soy parte de una corriente minoritaria.
-¿Cuánto lugar le das a la música, cuánto a la dibujar y cuánto a escribir?
-Realmente lo que más me lleva tiempo hoy, porque va cambiando mucho mi rutina, hoy la mitad del día la paso con mi hijo porque lo tengo que cuidar y la segunda mitad del día doy clases. Después a la noche si me queda tiempo me siento. Igual las composiciones salen solas no es que me tengo que sentar a empujarlas. Aparecen, las grabo con el celular y después las completo. Pero en realidad la mayor parte del tiempo se la lleva la música y mi hijo. La música como enseñanza, en ese sentido. La obra de teatro la escribí y la ensayé cuidando a mi hijo, no tuve otro momento. Lo cual es un salto al vacío hermoso. Esas otras cosas como dibujar y escribir quedan en el micro, tomo mucho micro porque Pedro vive lejos y ahí puedo dibujar y escribir; o cuando me desvelo a la noche.
-Si nos vamos hacia atrás, muy atrás, ¿cuál es tu primer recuerdo que te conecta con el arte?
"A LOS 13 MI ABUELO ME REGALÓ UN DIBUJO Y FUE LA PRIMERA VEZ QUE VI ALGO QUE ME PARECIÓ HERMOSO. DIJE: "GUAU, QUÉ LINDO DIBUJO", Y ERAN TRES MONIGOTES. PARA MÍ EN ESE MOMENTO SE GESTÓ MI MANERA POÉTICA DE VER EL MUNDO".
Mi abuelo. Mi abuelo no era artista, mi abuelo era jardinero y albañil. Era trabajador, en realidad. En los últimos años que tuve la oportunidad de tenerlo cerca lo ayudaba con trabajos de jardinería o albañilería y me di cuenta que él nunca me había escrito algo, me había regalado algo hecho con sus manos y a los 13 me regaló un dibujo. Yo de chiquito dibujaba porque me madre hacía siempre talleres de pintura y me llevaba, pero no era algo que me llegara fuerte. Hace poco que me empecé a tomar en serio toda esta labor, el arte. Tocaba de chico también porque mi madre me regaló una guitarra entonces también tocaba de chico, pero tampoco era algo que me llegara muy fuerte y a los 13 mi abuelo me regaló un dibujo y fue la primera vez que vi algo que me pareció hermoso. Dije: "guau qué lindo dibujo", y eran tres monigotes. Para mí en ese momento se gestó mi manera poética de ver el mundo. Que no tiene que ver precisamente con disfrutar de lo sublime. Por ejemplo (señala un juguete que está en el patio) eso que está ahí, rojo, medio cualunque, que está viejo, que está en un piso de baldosa cualquiera, es como una imagen hermosa para mí. Y me acuerdo que ese dibujo que me regaló mi abuelo, que era la primera vez en su vida que dibujaba, un hombre de 60 años, con toda la vergüenza que puede tener un hombre de 60 años al dibujar, me acuerdo que me chocó de tal manera que lo guardé y traté de reproducir eso después. Dibujar de esa manera, como si siempre fuera la primera vez. Y con vergüenza, y monigotes... Por eso creo que me gusta tanto hacer historietas porque permite ese lenguaje de una manera muy legal, por así decirlo.
-¿Por qué te atrae tanto lo antiguo?
-Porque va más al hueso, porque no necesita de una justificación. Como hoy en día, donde tal banda, va a sacar un disco en pendrive. Bueno, ¿Por qué? Y..., porque el mercado funciona así, porque ya el disco se está muriendo. Como que todas estas corrientes que necesitan una justificación no me atraen tanto como las cosas que por sí solos se justifican. Como el río, que se justifica por sí solo. Lo ves o no lo ves y se acabó. Igual hace muy poco que el ser humano graba discos. Es muy loco eso. Y también me pasa esto de que la música que más me gusta, corresponde a procesos de grabación mucho más artesanales. El proceso de grabación digital, que es el que manejamos nosotros hoy en día, es muy quirúrgico. En ese sentido también es maravilloso, uno puede lograr cosas inimaginables para otras épocas a través de una grabación digital, pero precisamente la esencia de la grabación, que es capturar un momento a través de vibraciones, creo que ha dado sus mejores frutos en manufacturas más artesanales.
-Algo me contaste, pero, ¿quiénes son estas personas que lees y que escuchás que van hacia una fuente que después genera tu universo propio?
-¿Lo puedo resumir por artes? Una sola persona por arte, que es como re lindo. Escucho mucha música, leo mucho, pero siempre hay uno al que siempre vuelvo inevitablemente. En cuanto a lo musical Silvio Rodríguez, me..., me algo, no sé. Hay algo atrás de él que es mucho más grande que toda su obra, que es esto que llamo mundo poético. Su manera de ver la realidad es lo verdaderamente valioso en su obra, más allá de las canciones, de su contenido ideológico, de su virtuosismo. Todo eso son herramientas para que podamos entrever algo que no podemos explicar en palabras. Él en lo musical. En las palabras Walt Whitman, también es un poeta al que siempre vuelvo y vuelvo inevitablemente porque siempre me vuelve a dejar algo. Es como lo que se dice del El Principito, que siempre te deja algo. Y en cuento a las artes plásticas ahí soy un poco más variado, pero las imágenes de Marc Chagal, siempre me pudieron mucho, desde que descubrí la pintura al día de hoy. Cuando necesito sentir paz, miro cuadros de Chagal. No sé si se me escapó algo..., ah el teatro, pero me acabo de iniciar en el teatro así que..., Arístides Vargas, que es algo en lo que he podido ahondar más. Arístides Vargas es como que sus textos son un acto de amor con el público. No importa lo que hable, él lo hace de una manera amorosa, que es algo que de lo poco que he podido ver en el teatro hoy en día, está faltando. En el teatro puede que se haya recurrido mucho a esta herramienta de violentar al público para intentar decirle algo. El envase también es el mensaje. No vas a provocar consciencia en alguien violentándolo. La consciencia viene a través del amor, no a través de la violencia. Pero bueno, son maneras de buscar y está bien ¿No se me escapa ningún arte? No, bueno, listo.
-La última. Marcos, ¿cuánto te cuestionás esta experiencia de ser humano?
-¿Por qué me estás haciendo esta pregunta? Jajaja.
-En realidad te lo pregunto porque algo de esto se puede percibir en tus canciones. Te digo cuestionar, pero puede ser cuánto lo pensás o cuánto reflexionas sobre esto de vivir'.
-Reflexionar, intento reflexionar poco y explico por qué: No es que no me guste, pero lo que pasa es que mi posición emocional frente a esta cuestión de ser persona, desde hace un par de años está teñida de una cosa en particular, que es que no me banco a la gente. No me gusta la gente. Es un poco feo decirlo, pero no me caen bien los humanos. El 80% de la gente que conozco no me resulta grata, el 90% de la gente que conozco siento que tienen una emocionalidad pedorra, que no va para ningún lado y es muy feo tener que decir esto, pero también lo digo con la esperanza de que vaya revirtiéndose. Y me pasa lo mismo cuando me miro a mí. Me miro y digo: "qué bicho espantoso". Todo lo que hacen los humanos que catalogamos como malos, en realidad están poniendo a la luz, cosas que cualquiera de nosotros podría hacer. Y digo podría, no por circunstancias de la vida, no, no, tenemos el poder de hacerlo ya, ahora. Ahora yo me puedo violentar y hacerte cosas horrendas, entonces... somos un bicho complicado. Por eso trato de no reflexionarlo mucho. Sé lo que siento y es que no me banco a la gente, que me cuesta bancarme a mí, pero al mismo tiempo -y posta que al mismo tiempo de verdad-, no podría estar más que agradecido por todo lo que me ha tocado vivir. Es hermoso. Somos el bicho que es capaz de ponerle conceptos a cosas tan abstractas como el amor, la libertad, el juego. Somos el bicho que puede crear símbolos, que puede crear dioses y que puede creer en esos dioses. Y somos el testigo de la naturaleza. A veces pienso que la naturaleza nos creó para poder mirarse a sí misma. Pero también somos... Y ambas cosas al mismo tiempo y conviven literalmente, no estoy hablando del yin y el yang, no. Es una sola cosa.
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"Somos el bicho que es capaz de ponerle conceptos a cosas tan abstractas como el amor, la libertad, el juego. Somos el bicho que puede crear símbolos, que puede crear dioses y que puede creer en esos dioses. Y somos el testigo de la naturaleza. A veces pienso que la naturaleza nos creó para poder mirarse a sí misma".
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-Volvamos al nuevo disco. Presentación, formato físico, ¿qué se viene después del domingo?
-Sí, en diciembre. No sé dónde, no sé cómo. Lo mismo que hice con mi primer disco. Sé que lo voy a presentar en diciembre en algún lado en formato físico, pero primero necesitaba hacer esto.