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Conciertos

Con "La América" a sus pies

Kevin Johansen conquistó al público de Mendoza con las canciones de su nuevo álbum. Un disco con el espíritu del Continente.
Por Eugenia Cano

Más de dos horas de show y el público zarandeándose en los pasillos del Teatro Plaza al ritmo de "Guacamole" y "Fin de fiesta". Selfies arriba del escenario con los "The Nada" y un Kevin Johansen despreocupado del descontrol. Su sonrisa lo dice todo, una vez más logró en Mendoza lo que se proponen en sus conciertos: que la gente termine con la sonrisa de oreja a oreja, el alma en estado de felicidad y con ganas de seguir el baile donde el cuerpo mande.

El concierto tuvo lugar este viernes en el Teatro Plaza de Godoy Cruz. Foto: E.C para Sitio Andino. 

En esta oportunidad la excusa para semejante desmadre musical fue "Mis Américas Vol. ½", el último álbum de estudio que ostenta el músico alasqueño. Las nuevas canciones, pero también los éxitos de su carrera, trazaron el recorrido de una noche que se vivió como un filme western.

Camisa a cuadros, chaleco marrón con flecos y guitarra al hombro. El look country del señor nacido en Estados Unidos, de padre yanqui y madre argentina, no fue al azar. Responde al espíritu que atraviesa el disco que es sentir el Continente Americano como un gran barrio. Mezcla de folk y de folclore regional, todo en uno y bajo un mismo cielo.

El trovador de la canción multicultural tocó una vez más en Mendoza. Foto: E.C para Sitio Andino. 

"Es como el día", tema que abre la nueva producción discográfica y en el que canta su hija Miranda, fue el encargado de romper el hielo en el inicio del concierto. En total son 13 los temas que componen la placa y se fueron presentando de forma salteada, mientras el grupo caldeaba el ambiente con "Daisy", "Cumbiera intelectual", "Sur o no Sur" o "No voy a ser yo" (letra con Jorge Drexler).

PODÉS LEER TAMBIÉN LA ENTREVISTA DE KEVIN JOHANSEN CON SITIO ANDINO: 

Las novedades hablan a las claras de un disco disfrutable de principio a fin y con la marca inconfundible de Kevin Johansen. La que se traduce en canciones amigables, ocurrencias lingüísticas y ritmos juguetones. "Dios de la marea" con el ft. de Miss Bolivia, "Tiene algo" (Interesting Little Thing) que habla de la belleza que trasmiten las personas libres, "El jardín del desdén" o "Folky" que grabó con Pity Álvarez, son algunas de las sorpresas en este sentido.

En "Torcer a favor", que es una especie de anti himno futbolero del "Brasil decime que se siente", el cantante aprovechó para enviar al público un mensaje reconciliador. "Hay que jugar a favor, reconocernos como una misma especie, sino estamos en el horno", y mientras entonaba las estrofas del tema hizo un guiño localista avivando por igual a los simpatizantes del Tomba e Independiente Rivadavia.

Foto: E.C para Sitio Andino. 

Otro momento simpático lo generó el track salsero "Oh, what a waist, (¡Pero qué cintura!)" inspirado en la gente de Barranquilla, Colombia. Fue el puntapié para que Kevin bajara por primera vez del escenario -después lo haría en reiteradas ocasiones- para buscar una dama que lo acompañe a mover las caderas. Obviamente, despertó el revuelo entre el público femenino. Mientras que a la hora de los aplausos hacia la formación de músicos, el más ovacionado fue el baterista Zurdo Roizner, Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y flamante modelo de la tapa del disco.

Foto: E.C para Sitio Andino. 

Lo del viernes fue un concierto bilingüe, transcultural, de geografía amplia y sin fronteras. Así como es Kevin Johansen. Un trovador libre, un ‘desgenerado' de la música, que disfruta de la vida y que no tiene inconvenientes de reírse de sí mismo. Esta es la esencia que transmite su mundo y con la banda que lo acompaña hace 15 años volvieron a demostrar que está intacta. Los músicos sonaron afilados. "La aplanadora del Folk", como alguna vez la llamó el artista.

Foto: E.C

En una reciente entrevista a este medio, Kevin contó que se siente "popular y querido" por la gente. Que está en un momento de su carrera donde lo paran en la calle para decirle que sus canciones los "hacen felices", que transmite buena energía. Llegar a lo cotidiano de las personas, cambiarles el día, tal vez. 

Bueno, todo esto se hizo sentir en el concierto bajo su aura de buena onda musical ¿Cómo no quererlo entonces? ¿Cómo no regresar a casa con el corazón contento? Imposible, si ya tiene a "las américas" tarareando sus melodías.






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