Llega al hotel como pidiéndole permiso a los pies para caminar. El jueves de Kevin Johansen comenzó a las 5 de la mañana para tomar bien temprano el vuelo con destino a Mendoza. No ha parado ni un segundo con notas en diversos medios locales, pero desde el momento en que atraviesa la puerta, su actitud cambia. Saluda con afecto, se deja caer sobre el sillón que está en el hall y pide al mozo un café con leche. La tarde le propone una entrevista más con SITIO ANDINO y se dispone con gusto a conversar de su último disco "Mis Américas" que presentará este viernes en el Teatro Plaza junto a su banda: los The Nada.
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Kevin Johansen: "Me siento popular y querido"
Se trata de un medio volumen (1/2) con 13 canciones. Una producción discográfica que de aburrida no tiene ni la tapa, con el baterista Zurdo Roiznar retratado con una banda al estilo rey de la belleza, pero con actitud de cacique. El chistonto", dirá Johansen, la ingeniosa idea a la que se prendió la fotógrafa de rock Nora Lezano para tomar las imágenes que ilustran el arte del disco.
Un álbum que cuenta además con muchos invitados, que van desde Palito Ortega y Marcos Mundstock de Les Luthiers, hasta Miss Bolivia, Pity Álvarez, Ricardo Mollo, Macha Asenjo de Chico Trujillo y sus hijas, Miranda y Kim. Todo un combo bien al estilo de un cancionista que, hijo de padre norteamericano y madre argentina, ha hecho del juego y la mezcla de géneros su motor creativo. Su forma de comunicarse con el mundo.
-En este disco te colgaste la banda y te nombraste "Mis", ¿cómo vas llevando eso?
-Jajaja, vos te das cuenta... ¿no? La verdad que estoy contento con el disco en sí, disfrutando ahora el rebote que está teniendo. La verdad que uno se va dando cuenta con el devenir de los discos si hay un run run grande o mediano o hasta un cri cri. Y la verdad que con este la reacción ha sido muy buena, esa sensación de que entró con el pie derecho. Es un disco que los temas, la temática y sí, el título también... Todos los amigos me decían que el título estaba buenísimo, que le diera para adelante. Siempre tengo como tres o cuatro boyando y desemboqué en el Mis Américas. Y tuvo que ver también con la realización del disco, de verdad, porque fue grabado entre Buenos Aires, Nueva York, Río de Janeiro, con músicos de todo el continente. Tenía la sensación de que estaba bueno hacer un disco americano, que los viajes no habían sido casuales, que los últimos diez años hemos viajado mucho. Si bien vamos a España seguido, pero realmente es Las Américas' las que nos llaman.
Foto Axel Lloret.
-Y en esta cuestión de definirte como un artista desgenerado', este disco sigue esa línea, ¿no?
-Sí, hay más conciencia de las raíces en un punto. En este caso creo que está muy atravesado por el folk y el folclore, tanto del norte como del sur. Yo tenía una vieja que rasgaba la guitarra y cantaba temas de Joan Báez y de Violeta Parra, entonces de algún modo ella también imprimió en la familia Las Américas', era muy latinoamericanista sobre todo. Y después por supuesto que uno va viajando y conociendo que es un son cubano o caribeño. Hay un homenaje a Barranquilla, Colombia, en Oh What A Waist (¡Pero qué cintura!). Hay temas que tienen mucho arraigo del folk, pero que también tienen un guiño al rock nacional nuestro. Hay temas que tienen bachata, que es La Bach-chata (Habladurías) que está Marcos Mundstock de Les Luthiers y Palito Ortega. O un bolero como El jardín del desdén, más folclóricamente Zambaguala del Viajero, el último tema donde está Mollo. Así que hay mucho folclore se podría decir, de norte a sur.
-¿Y artísticamente cómo te encuentra?
-Creo que me encuentra en un momento muy pleno, lindo. En un momento de ganas, creo que las ganas de sorprenderse uno son permanentes o de encontrar algo creativo que te genere entusiasmo. De decir, acá hay una idea y que de pronto se dispare para un videoclip.
Ahora estoy con "Es como el día", estamos sacando el videoclip que hicimos con mi hija Miranda que canta el primer tema que abre el disco y yo tenía la idea, que lo hice con un amigo Santi Braga, que había hecho el video de Guacamole y le digo: "Me imagino algo rutero como escapándonos de la ciudad". Mi madre tenía un escarabajo naranja y le dije que si encontraba un escarabajo sería genial, naranja tenía mi vieja. Me dijo: "mirá encontré uno celeste", y le digo: "Perfecto vamos con ese, más argentino". La verdad que encontramos ideas muy sencillas y uno va entusiasmándose con esas cosas. El disco está lleno por cosas por descubrir también visualmente y también de venir de presentaciones lindas en Brasil o Costa Rica o Perú. Por el país también ya estuvimos, Rosario, Santa Fé, Córdoba. Esto de desembocar aquí en Mendoza es una consecuencia linda para nosotros porque cuando nos llaman de Mendoza, no sé, hay algo bueno sucediendo.
Foto: Axel Lloret.
-Suena muy bien "The Nada"...
"HAY TRES PATAS PARA MÍ SIEMPRE EN LA MÚSICA, YA SEA EN VIVO O EN ESTUDIO, QUE SON: LA EMOCIÓN, LLEVAR ALGÚN TIPO DE REFLEXIÓN CON ALGUNA FRASE, Y EL BAILE".
- Sí suena muy bien, nos conocemos las mañas. Hace 15 años que nos conocemos. También resultó eso no casual de tener afianzado el entendimiento con una banda. Hay tres patas para mí siempre en la música, ya sea en vivo o en estudio, que son: la emoción, llevar algún tipo de reflexión con alguna frase y el baile. El baile yo lo pondero mucho porque me parece que..., bueno tengo hijos y todos bailamos cuando somos bebés, todos nos movemos. El cuerpo es nuestro primer instrumento, de ahí mi respeto para con los bailarines. Antes de calzar una guitarra o tocar un piano, bailamos.
- Con respecto a tu hija Miranda y su voz, por lo menos yo me sorprendí al escucharla, ¿cómo es esta cocina artística e íntima entre los Johansen?
-Es muy natural y muy orgánico. Tanto con Miranda que tiene 19 o con Kim que tiene 12 o Tom que tiene 8, me ven el living de casa componiendo y de pronto tararean una canción o me dicen que algo está bueno. Ya que tu hija adolescente te pondere algo es todo un logro. Ahora está muy embalada con la música así que estamos ahí monitoreándola con cariño.
-¿Qué te pasa como papá al verla por el mismo camino que el tuyo?
-Es algo tan natural que resulta fuerte, y es raro lo que te digo. Cuando estaba grabado el tema "Es como el día", músicos que participan en esa canción -muy excelentes músicos como Javier Casalla de Bajofondo que toca los violines o Sebastián Schachtel que toca los teclados de Las Pelotas, me decían, "qué buena voz, ¿de quién es esa voz?". Y nada, la baba de padre era inevitable. La verdad que no caigo del todo, viste, es algo que me resulta tan cercano. Como que uno pierde objetividad. Uno dice, bueno, creo que canta bien jajaja, creo que le resulta natural.
-En una entrevista al productor del disco Matías Cella (en negrowhite.net), le preguntan sobre cómo es trabajar con Lisandro Aristimuño, Jorge Drexler y vos. En tu caso dice que sos un tipo caótico, que te guiás más por la intuición que por la cabeza y que todo se va cerrando en el proceso mismo de grabación ¿Es un poco así?
-Es posible. Yo soy muy amigo del caos, yo creo que el caos es parte del proceso. Hay una frase que usan los yanquis que dice: "There's a method to the madness" (Hay un método para la locura) jajaja, que me gusta mucho. De algún modo sí, uno tiene cosas anotadas por doquier, tenés tu locura, pero tenés tu orden. Yo sé como viene el estribillo, sé cómo se va a decir esto, no lo escribí todavía, pero lo tengo acá (se señala la cabeza), después anotás y te vas acordando. Y musicalmente tal arreglo, me gusta ir encontrando, porque también así le doy lugar a sorprenderme con algo maravilloso que puede tocar un músico, algo que puede aportar alguien. Hasta Matías Cella ha aportado ideas y graba y compone cosas, arreglos, que después han quedado en el disco. Eso también tiene que ver con la libertad, con buscar la libertad. También te diría que tiene que ver con una gran seguridad de que conceptualmente ya tengo la idea, tengo el gen de la canción. Esto de que me gustaría que esté Marcos Mundstock haciendo monólogos, que me voy a animar a llamarlo a Palito Ortega a último momento, tímidamente, pero me voy a animar. Esas cosas que se van dando.
-¿En este disco cuáles son los mensajes para decir? Siempre hay como pinceladas del ser humano en tus canciones.
-Yo machaco mucho sobre nuestras miserias, nuestras pequeñeces y nuestras maravillas, nuestra capacidad de asombro, nuestra capacidad de sorpresa. En este disco digo muchas cosas respecto a eso. En "La Bach-chata" (Habladurías) hablo sobre las pequeñeces humanas o el desamor en "El Jardín del desdén", o frases sueltas también, no necesariamente hace falta bajar línea de un modo muy concreto. Como en "Es como el día" que es un tema muy diáfano que dice Si sonríes se arregla hasta La China, si se sonríes se arregla hasta Palestina'.
-"Dios de la Marea" dice mucho también...
-Sí, a último momento se me ocurrió llamarla a Miss Bolivia porque me parecía que hablaba de la omnipotencia de un personaje, de un tipo que se cree que la tiene atada. Dije, acá hace falta una voz femenina que me baje un poco el copete, jajaja. Miss Bolivia es para eso, tomate el palo. Le dije: "Mirá ningunéame un poco, bájame un poco la caña, pero a la vez reconocé que un poquito te puedo, si podés". Ahí la letra, con esa premisa, quedó genial.
-Es un disco que tiene muchas sorpresas, ¿no?
-Sí, es un disco que tiene esa dinámica que te mantiene atento. "Huy mirá la que pintó acá, mirá este tiró tal frase, mirá canta Pity". Tiene esas cosas que a mí, como oyente, me gusta también. Que te mantenga un poquito en puntitas de pie.
EL HUMOR EN LAS CANCIONES: UNA COSA SERIA
-Tu trabajo tiene mucho de mezclar el humor y la ironía y hacer al mismo tiempo que la canción funcione musicalmente. Hay ahí un riesgo, porque se puede caer en algo bizarro o en algo que no termina siendo una buena canción ¿Cuánto te costó que el público entendiera que ese era el registro con el que te expresabas?
-Es uno, no sé si es el único, pero hay una esencia. Tiene que ver con mi esencia, el juego de palabras que me gusta mucho. También más profundamente, el de ser un arqueólogo de la palabra o buscar en las etimologías. En las sonoridades, también, porque en la sonoridad hay mucho. Hay mucha etimología también en cómo suena una palabra y el sonar es la tarea del cancionista, ¿no? Congeniar sonoridades con sentido, permanentemente. Lograr que suene musical y a la vez lograr el sentido que querés. En eso hay un juego, entonces muchas veces entra -no siempre- pero entra el humor, la ironía. Pero siempre le doy un lugar hasta serio, creo que el humor bien entendido tiene un trasfondo serio, de crítica o de observación. Por eso mi admiración con Les Luthiers que justamente machacan mucho sobre la pequeñez humana y las miserias de un modo tan inteligente.
-Te hago reír, pero te hago pensar.
-Sí hay algo de eso. El riesgo creo que es el chistonto' o algo que no perdure. Fijate que los Les Luthiers hacen chistes y los querés escuchar devuelta, permanentemente. Está tan bien logrado el juego de' y con' la palabra y eso es a lo que uno apunta. También la ironía que es como un burka bajo el cual uno puede decir las verdades más tremendas también. Lograr por ahí que alguien largue una carcajada con una línea es hermoso y a la vez que a los tres minutos se le piante un lagrimón, eso también es fuerte.
ENTRE LO CULTO Y LO POPULAR
-¿Sentís que te has convertido en un artista de culto y al mismo tiempo popular? Hay como una mezcla ambigua...
-Sí, por ahí de culto porque te podría decir que hay un número de gente que lee o interpreta buena parte de lo que yo quiero decir. Como que me cacha. Y después hay un público popular que me tiene porque me conoce la cara o porque se emocionó con una canción sola y te abraza. Yo me siento la verdad en un momento lindo porque me siento popular y querido, no a un nivel que te tiran de los pelos, ni molesto, pero que te saludan, te agradecen.
Kevin Johansen y Liniers, cuando estuvieron en Mendoza. Foto: archivo Sitio Andino.
-Bueno, Liniers siempre dice: "Háganse amigo de Kevin Johansen porque es buen tipo".
-Bueno sí, uno de él podría decir lo mismo jajaja, pero la verdad que el logro o el halago que me gusta mucho y que me lo dicen bastante, es como tu energía o tu humildad. "Me hacés muy feliz", me dijo una chica el otro día que fui al kiosco de mi barrio a comprar tardíamente unas bebidas jaja. Esas cosas son lindas porque brotan sinceramente y esa sensación de sentirse como querido, ¿no? Creo que cualquier cancionista, realmente, toque para 30, 300 o 3 mil, pero cuando vos sentís que tu canción puede llegar a la señora que está barriendo la vereda o el pibe que está jugando al futbol o a tu hijo, es como que estás entrando a un lugar muy bonito de la cotidianidad. Te conocen a través de lo que hacés.
-Y hay una empatía...
-Sí, hay una empatía y te conocen de verdad porque lo que vos le estás tirando también es tu verdad. No hay una cosa especulada. Es muy lindo.
EL MUNDO: LA HUMANIDAD EN UN MOMENTO COMPLICADO
Foto: archivo Sitio Andino.
-En este "mis américas" del que habla el disco, quería preguntarte ¿cómo ves a América hoy con tantos cambios políticos y revueltas sociales?
-Y parece "The Neverending Story", "La historia sin fin".
-De arriba hacia abajo está como todo muy convulsionado...
-Sí, de arriba hacia abajo. El otro día hablaba con un amigo argentino que vive en Nueva York, un poco más conservador y uno en Los Ángeles un poco más progre. Y el conservador cuando ganó Macri igualmente dijo: "Ehhh qué país te elegiste", por quilombos varios que hubo después de las elecciones; por la coyuntura. Y acto seguido, él mismo se atajó y dijo: "Bueno en realidad acá con Trump no sé...". Entonces le dije: "Bueno vez, el problema no es el país, es la humanidad".
Si uno lo ve más macro estamos en un momento en dónde todos los países..., yo he vivido en dos primordialmente, Estados Unidos y acá en la Argentina, y en todos los países, vayas a Brasil o España, pareciera que hay como una especie de guerra civil solapada donde el 50% piensa una cosa y el otro 50% piensa absolutamente todo lo contrario. Es muy fuerte, es increíble. Creo que es como algo de la especie, que la especie se está peleando entre sí, que nos estamos matando entre nosotros.
-¿La cultura y el arte es lo que nos puede salvar?
-La verdad que esperemos, yo a veces no soy ni siquiera optimista con eso, viste, pero es un momento duro, muy duro. Y la cuestión de las religiones, del fanatismo que viene de Oriente Medio es muy jodido y permea todo también. La locura también lo permea todo, entonces de repente un loquito sale a pegar tiros porque sí. Se apropia de una idea que no es ni una idea, viste, porque tuvo una vida difícil y sale a matar. En Estados Unidos se está dando mucho eso, siento que es un país que está muy enfermo, pero bueno, no es sólo un país tampoco. Ese es un lugar fácil porque es el gran poder del norte y también así como son están de avanzada en cosas buenas, también están de avanzada en cosas malas.
Es un momento bravo y a la vez es un momento de ebullición cultural enorme, donde hay mucha gente que quiere traspasar las barreras, hay mucha gente que quiere romper murallas, donde hay mucha gente que quiere ver mucho más allá de las nacionalidades, que quiere fortalecer los lazos más allá de las fronteras. Y esa sí es un poco la tarea de los músicos, de la gente de la cultura, de no pensar tan en el micro, en el chiquitito, sino en unificar más allá de las nacionalidades, sin perder la esencia, ¿no?
-¿Esta doble nacionalidad te ha ayudado a constituirte como un ser humano sin barreras?
-Sí, seguro. Sí, sí. El otro día leía un artículo que decía que la gente bilingüe tiene un cerebro más ágil jaja, bueno, bienvenido si es así. No sé cuán bien anda mi cerebro, pero creo que una sensación de dos culturas te platea un nacionalismo diferente. Uno quiere a su país, quiere la cultura de su país, la comida, la música, las tradiciones y a la vez hay un montón de cosas que te molestan. Bueno, a mí me pasa con dos jaja, aunque obviamente me siento mucho más argentino, mucho más identificado por mi crianza, por mi madre argentina que nos crió como madre soltera y demás, siendo docente, con mucha dificultad, entonces nos dio mucha argentinidad.
El concierto en el Teatro Plaza: un final de fiesta con baile
Kevin Johansen presenta "Mis Américas vol. 1/2". Día y hora: viernes 26 de agosto. Hora 22. Lugar: Teatro Plaza. Colón 27, Godoy Cruz. Entradas: 250, 350 y 450 pesos.
-La última, ¿qué nos podés adelantar del show de este viernes?
-Muy simple, es un show atravesado por Mis Américas. Afortunadamente una producción acotada de 13 temas a diferencia de otros discos dobles o con 20 tracks. Es fácil de escuchar en el auto, fácil de digerir y también fácil de presentar porque para nosotros es lindo poder presentar la mayor parte del disco e ir mechando con temas que la gente conoce. Nos permite un show dinámico también en ese sentido.
-Quizás terminan todos bailando como la última vez en el Independencia...
Siempre, por favor.