Eventos

La rebelión del vinilo

Crece en Mendoza un club que recupera la mística de intercambiar música. La cuarta edición este domingo.

Por Sección Cultura

Mientras en el mundo y en la Argentina crece el fenómeno de la recuperación del disco en formato vinilo como resistencia a la acumulación fragmentada y volátil de la música digital, en Mendoza la tendencia ya tiene su propio grupo de aficionados. Se trata de "El Club del Vinilo", que este domingo 3 de julio se descose con una nueva edición en Casa Colmena para escuchar música, comprar e intercambiar joyas discográficas.

El álbum vinilo, vuelve a la escena como objeto de culto. Foto: gentileza Agustina Agost.. 

La anécdota narra que todo comenzó algunas décadas atrás cuando un chico de 15 años seleccionaba en las bateas los vinilos de sus bandas y artistas preferidos. Spinetta, Charly García o Soda Stereo estaban en la fascinación de un rock argentino que pisaba cada vez más fuerte. Los 90 instalaron en el mercado los discos compactos, luego el MP3 y aquellos álbumes analógicos se fueron almacenando en algún rincón de esos que se destinan a lo que ya no sirve más. Algunos ejemplares se perdieron, otros se prestaron y otros nunca se devolvieron. “Los descuidé, porque pensé que los iba a escuchar más”, confiesa el protagonista de esta historia. Ringo Obregón: melómano, generador del club y desde hace muchos años, uno de los periodistas que más conoce de música en la provincia. (Las buenas -y no tan buenas- lenguas comentan que un su ordenador guarda un tesoro capaz de hacer bailar hasta el cuerpo más apático).

Él es quien un buen día recordó que en esa pila de 50 vinilos olvidados había un plus. Que en los tiempos de agite virtual, canciones digitales, descargas y escuchas en streaming se había perdido la mística y el cariño de detenerse a recorrer un álbum de principio a fin. Divisó su vieja colección y se compró una bandeja barata en una compraventa. Así comenzó un nuevo descubrimiento. La forma de escuchar música, de mirar la tapa, de leer las letras impresas…

“Era un formato que no tenía en cuenta y después me di cuenta que tiene otro plus. Entre otras cosas la forma de conseguirlos, de comprarlos. No es lo mismo salir en Buenos Aires en alguna disquería y encontrar una joyita que bajarte una carpeta, un archivo de MP3. Tiene una especie de aventura la búsqueda del vinilo. También tiene su mérito en la cuestión de calidad de audio, pero tampoco soy "audiófilo", lo hago más porque me interesa el álbum como obra. Con su tapa, con su estética, con la forma manual de empuñar la púa. O sea, tiene una mística que no tiene ninguno de los otros formatos y menos el digital”, dice.

Los "organizadores" del club: Ringo Obregón e Inti Pujol. Foto: gentileza Agustina Agost. 

-¿Cúando te empezaste a dar cuenta que no estabas solo y que esto se podía convertir en un club?

-Arreglé la bandeja e invité a algunos amigos a comer un asado y a escuchar vinilos, entonces pensé que esto se podía hacer más grande, porque se generó un clima especial. Después pensé en buscar un lugar donde la gente pudiera escuchar música, compartir sus cosas y demás, y ahí la busqué a Inti Pujol de Casa Colmena y justo su novio, José de Diego, que está a cargo de las bandejas cuando hacemos el Club del Vinilo, es un gran coleccionista y sabe mucho de música.

Ya de entrada la primera convocatoria del Club del Vinilo fue un éxito. Son los domingos a la tarde y se juntan más de 100 personas a compartir su música, a charlar, a tomar una cerveza. Algunos van sólo a escuchar, otros van a vender sus cosas, otros a intercambiar. La verdad que volví a recrear ese clima de la década del 80 de juntarnos a escuchar música. Ahora la escucha es más individual, más fragmentada, escuchás música mientras hacés otras cosas, en cambio en el Club del Vinilo, rescata esa forma de escucha que había quedada sepultada bajo la forma digital.

-¿Cómo periodista especializado qué lectura hacés del fenómeno del rescate del vinilo a nivel mundial?

-Yo creo que la forma de consumir música es bastante cíclica y lo que en un momento molestaba en otro momento resulta positivo. Así como antes decía que me ocupan un montón de espacio los vinilos y acá en este iPod tengo no sé qué cantidad de música, después te das cuenta que todo eso te aburre, te cansa y volvés a lo otro. Como una cosa medio cíclica de consumo.

Y tiene que ver también, con una especie de rebelión frente a la escucha fragmentada, la escucha sin interés. Es como una especie de revalorización de la obra musical desde el disco como obra de arte, como una obra de arte como un todo. Tapa, letras, sonido. Me parece que hay como una especie de revalorización en ese sentido.


ACTIVIDADES: Vinilos para intercambiar/ vender o simplemente escuchar / Música en vinilo elegida por la gente bajo la atenta mirada de José de Diego/ cerveza artesanal y cositas ricas para comer/ Minirecital: Agustina Bécares. En Casa Colemna. San Lorenzo 251, Ciudad. 

El ritual de la música: crece el club

SE VIENE GRAN EDICIÓN DEL CLUB DEL VINILO A FIN DE AÑO. Los gestores del Club del Vinilo ya se encuentran trabajando en la producción de una gran edición de cierre a fin de año. “Va a ser en otro lugar y con varias bandas y vamos a incluir otras atracciones, que son sorpresa y en su momento las anunciaremos”, informa Obregón.  

Desde la primer edición la gente comenzó a responder de forma inmediata y sorprende a los organizadores el entusiasmo y la dimensión que va tomando el evento.

Cada vez más son los aficionados que traen sus vinilos y casetes para vender o intercambiar. “Lo hacemos una vez por mes, mes y pico, y si la gente ve que todavía no hay fecha empiezan a presionar para el próximo”, cuenta Ringo. A su gestor además no deja de llamarle la atención que concurre un público que no frecuenta el ambiente del rock o los recitales, como podría esperarse. “Lo que le gusta es el vinilo y el evento de juntarse en la tarde a compartir cosas y eso está buenísimo”.

En esta oportunidad, será Agustina Bécares la encargada de aportar la cuota musical en vivo a la jornada y otro dato importante es que también habrá venta de bandejas. “Es muy gracioso, se compran los vinilos y no tienen dónde escucharlos. Algunos vendedores van a llevar bandejas para vender más allá de los vinilos”, adelanta el conductor del programa radial “Tomémonos un tiempo” y el proyecto “Ringoteca” que se emite por canal Acequia.


Te Puede Interesar