Lo que paga el consumidor final es, en promedio, 8,5 veces más caro de lo que recibe el productor en el campo de Mendoza. Tomando productos de la economía provincial, relevados por la Fundación Ideal, en el caso de la ciruela desecada el precio minorista es 21,4 veces mayor que el precio pagado al productor. Le siguen ajo (12,8 veces), manzana para consumo en fresco (8,9 veces), vino genérico (7,3 veces), durazno enlatado (6,8 veces), vino malbec (6,4 veces, promedio), pera en fresco (5,8 veces), durazno en fresco (3,7 veces) y ciruela en fresco (3,3 veces).
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Brecha de precios: por esto el campo está fundido
En los productos agroindustriales y en algunos productos para consumo en fresco, la brecha calculada es un mínimo; es decir, ésta puede aumentar durante el año porque la cosecha de la materia prima ya se realizó (o está por finalizar), pero los productos finales estarán disponibles durante todo el año y sufrirán incrementos de precios debido al proceso inflacionario que atraviesan la economía nacional y provincial, explica el informe.
En el caso de la ciruela en fresco, hubo un incremento en lo apropiado por el eslabón minorista respecto al precio final en los últimos 20 años, desplazando tanto a mayoristas como a productores rurales. Algo similar ocurrió con la ciruela desecada, sobre todo en las últimas dos temporadas.
Con respecto al durazno para consumo en fresco, los productores rurales también han perdido participación en el precio final, y el eslabón minorista ha resultado beneficiado.
En la manzana en fresco es donde mayor apropiación de valor hubo en manos del eslabón minorista de la cadena, retrayendo la participación tanto de mayoristas como de productores rurales. En la pera en fresco, existió una fuerte disminución de la participación de los productores en el precio total hace aproximadamente 10 años (en manos del eslabón minorista), la misma se ha recuperado paulatinamente, pero la participación del eslabón primario sigue siendo menor que hace dos décadas.
En el ajo también el porcentaje que va a los productores rurales ha tendido a reducirse en el tiempo, en favor de los eslabones intermedio y final.
En el caso del vino, tanto en varietales como genéricos subió la participación del productor en el total, pero aun queda relegado a una muy pequeña parte. En el caso del vino genérico, el productor se lleva en promedio sólo el 14% del valor final de venta al consumidor, mientras que en el caso del Malbec, como varietal, el productor de uva para vinificar se lleva el 16% de precio final que paga el consumidor.
En esta temporada, el precio que paga el consumidor final por los productos agrícolas de Mendoza es 8,5 veces superior (en promedio) al precio que percibe el productor. Sin embargo, en algunos productos, los precios pagados por el consumidor pueden llegar a ser hasta 21 veces superior a los precios recibidos por los productores. Otra particularidad es que con el paso del tiempo, el eslabón productor ha ido perdiendo participación en el precio final que paga el consumidor en favor del eslabón minorista. En la mayoría de los productos analizados, actualmente el porcentaje del precio final que reciben los productores rurales es menor que hace 20 años.
-¿Se consume menos por los altos precios de los alimentos y bebidas?