2 de octubre de 2026
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Política monetaria

El Banco Central Europeo saca toda su artillería

"No nos rendiremos ante la baja inflación", aseguró el presidente del BCE, Mario Draghi.

Por Sección Economía

La baja inflación y la lenta recuperación económica de la eurozona llevó hoy al Banco Central Europeo (BCE) a sacar toda su artillería, que incluye una rebaja del precio del dinero, penalización a los depósitos bancarios, ampliación del programa de compra de deuda y una nueva inyección de liquidez.

Los expertos llevaban semanas especulando sobre las posibles nuevas medidas del BCE, pero se quedaron cortos. El guardián del euro decidió después de 18 meses volver a rebajar el precio del dinero desde el 0,05 por ciento al cero por ciento, fijando así un nuevo mínimo histórico.

"No nos rendiremos ante la baja inflación", aseguró el presidente del BCE, Mario Draghi, en la rueda de prensa posterior a la reunión del consejo de gobierno.

"El paquete de medidas es para conseguir el objetivo de estabilidad de precios fijado en un valor cercano pero por debajo del dos por ciento", afirmó al mismo tiempo que adelantó que se podrían volver a reducir las tasas de interés si la inflación no empieza a crecer.

"Es necesario estimular el crédito, mejorar el ritmo de recuperación económica y subir la inflación", agregó.

Junto a esta medida de dinero gratis acordó también rebajar aún más su tasa a la facilidad de depósitos bancarios. A partir del 16 de marzo los bancos deberán pagar un 0,4 por ciento en lugar de 0,3 por ciento fijado en diciembre si desean almacenar su dinero en el BCE.

La tasa negativa a la facilidad de depósito es una penalización del BCE a los bancos por no poner a disposición el dinero a familias y empresas en forma de préstamos.

Asimismo, el consejo de gobierno del organismo europeo decidió ampliar hasta los 80.000 millones de euros a partir de abril el volumen mensual de compra de bonos estatales y otros activos, fijado hasta el momento en los 60.000 millones de euros (63.330 millones de dólares).

Con la llamada flexibilización cuantitativa o "quantitative easing" (QE), puesta en marcha hace apenas un año y que estará vigente hasta al menos marzo de 2017, el BCE busca reactivar la coyuntura económica e impulsar los precios al alza. Sin embargo, hasta el momento no ha tenido el efecto deseado.

Como cuarta medida, el BCE decidió poner en funcionamiento a partir de junio una nueva serie de operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico (targeted longer-term refinancing operations, TLTRO) con una vigencia de cuatro años cada una.

Por último, Draghi anunció que la compra de activos se ampliará ahora también a la compra de deuda corporativa. El BCE podrá adquirir bonos emitidos por empresas no financieras que estén ubicadas en la zona euro.

"Hemos demostrado que no andamos cortos de munición", declaró el economista italiano por si quedaba alguna duda después de explicar todas las medidas acordadas por el consejo de gobierno.

"El BCE sorprendió enormemente con el anuncio de sus medidas y en principio ya ha puesto en marcha todo lo que puede", comentó Jan Holthusen, experto del DZ-Bank. "Mario Draghi quiere cargarse las bajas tasas de inflación y para ello saca la artillería de la política monetaria", apuntó por su parte el VP Bank.

Para el economista jefe del Targobank, Otmar Lang, las medidas de hoy muestran, no obstante, "el gran nerviosismo" que reina en el BCE, "puesto que deben reconocer también que su política monetaria no ha tenido el efecto deseado hasta el momento".

Esto se refleja en datos como la caída de la inflación interanual en la eurozona en febrero a un -0,2 por ciento o a la rebaja de las proyecciones del BCE de inflación y crecimiento para el año en curso y los dos siguientes.

"La inflación en 2016 se situará en el 0,1 por ciento", anunció Draghi, rebajando la previsión de diciembre, cuando fijó una inflación de un uno por ciento.

Asimismo, el banco emisor rebajó sus pronóstico para el 2017. De acuerdo con sus datos, el BCE espera para ese año una inflación de un 1,3 por ciento en lugar del 1,6 por ciento del último pronóstico. Mientras, para 2018 el organismo europeo espera un índice de precios al consumo de un 1,6 por ciento.

En tanto, los expertos del BCE se mostraron también más pesimistas respecto a la coyuntura económica. Para el año en curso esperan un crecimiento de un 1,4 por ciento en lugar del 1,7 por ciento anterior.

En tanto, para 2017 esperan un crecimiento del producto interno bruto (PIB) del 1,7 por ciento, en lugar del 1,9 por ciento fijado en diciembre y para 2018 pronosticaron un crecimiento de un 1,8 por ciento. Fuente: DPA.de

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