De repente pasa. Algo excepcional emerge del discurrir ordinario de la vida y convierte un momento en algo trascendente. Muchas veces la música tiene el poder de que suceda y este sábado ocurrió gracias a Bigote y a ese maravilloso disco que sus integrantes han titulado Diccionario de lo olvidado.
La presentación primera, oficial e indómita del álbum fue en el Teatro Plaza, mientras a unas cuadras el bullicio de una banda consagrada (Ciro y Los Persas) traía los ecos de lo conocido. En el marco de esa paradoja en la que se disputa siempre la realidad, seis soñadores de ilusiones fueron los protagonistas de una bocanada de oxígeno. Un paréntesis delicado, juguetón y sensible que demuestra que en el arte siempre hay mucho más por explorar.
(Marcos Babar, es la voz de Bigote. Foto: Yemel Fil).
La convocatoria fue gratuita para que la celebración de tocar en vivo la placa que tardó 8 años en materializarse fuera compartida por todos. Marcos Babar y Bru Né, como el corazón inspirador del grupo, tejieron la trama de una noche especial que se escurrió entre 16 canciones mágicas, invitados de lujo como la cantora Sandra Amaya, la participación de una habilidosa malabarista de aro y una performance teatral que planteó el show en tres actos siguiendo el concepto del álbum.
El relato se tejió a partir de Existencia S.A, una empresa que va a pérdida y que no sabe cómo instalar en los seres humanos la necesidad de sus productos: amor, esperanza, fe. El olvido está en alza y mientras la mercadería se pudre y corre el riesgo de extinguirse urge crear nuevas estrategias para que lo esencial vuelva a ocupar un lugar central en el mercado de la vida. Es así que un diccionario musical que permita recordar el sentido de lo que se ha perdido resulta ser para esta compañía la opción más atractiva.
De este modo, en la ficción propuesta, Bigote termina siendo el artífice de un compendio de historias tan mínimas como fantásticas donde confluyen diversas expresiones artísticas para creer que no todo en este mundo está perdido.
En clave de un popklore manierista, al que sólo ellos pueden dar forma, los músicos soltaron al universo todas las preciosuras del disco: Pomelo, Para así fotosintetizar, Pan duro, Mateluna, Como dos más dos, El cascabel y el caracol, Polen, Faldas con vientos y Pescado o caramelos con todo el drama y la belleza contenida en ese tema, que fue sin dudarlo, uno de los instantes más inquietantes del concierto. También Memoria estival, Verduras nuevas, Del mismo lado de la suela, Mu mu mu mu, Penta memerina, Tu nombre y chocolate y para el cierre la canción que le da nombre el álbum Diccionario de lo olvidado.
Marcos Babar en la voz cantante de esta hermosa locura, destelló luz con esa sensibilidad profunda que pone al interpretar y fue magnífico apreciar cómo no le pierde el rastro a esa prosa traviesa que se enrosca y desenrosca en cada canción. Si se cierran los ojos, probablemente se puede percibir un espíritu setentista que vuela a su alrededor. Y está bien, porque es necesario y hace falta en estos tiempos superfluos y convulsionados.
(La banda estrenó su primer disco en el Teatro Plaza. Foto: Yemel Fil).
Durante las casi dos horas que duró el concierto hubo amor fluyendo por la sala y esa sensación de estar llenando el alma con algo especial. Por todo esto, no es exagerado decir que el sábado 5 de diciembre todos los que concurrieron a la sala de Godoy Cruz fueron testigos de un hecho único.
Si la banda hace años venía generando curiosidad en el ambiente cultural de la provincia con su propuesta fuera de lo común, con el estreno oficial de su primer disco hay un antes y un después. Es el inicio de un camino que cosechará muchos adeptos, porque es una agrupación con misterio, con una estética particular y un código a descifrar que no empieza ni termina en la letra o los acordes de una canción. Con Bigote hay un mundo por descubrir y es fascinantemente lúdico.
Después de tanto tiempo madurando los temas y sumando integrantes al proyecto (fue la última presentación con el violinista Manik), la formación mendocina han sabido darle forma a un disco capaz de hacer feliz a cualquiera. La misma emoción con la que salieron todos del teatro después de escucharlo en vivo. La alegría fue inmensa y esto, sin lugar a dudas, recién comienza.
El disco Diccionario de lo olvidado, puede comprarse a través de la página oficial de Bigote en: www.tegobi.com