25 de abril de 2026
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Música

Finalizó el San Vicente Tango 2015

Uno de los festivales más reconocidos del calendario local volvió a sorprender desde Godoy Cruz y dejó escritas páginas memorables.

Por Sección Departamentales

Antes de las funciones que pusieron a la música ciudadana en un lugar de privilegio, el prestigioso instrumentista, compositor y docente Armando de la Vega (Rodolfo Mederos Trío) dictó una clínica de guitarra, focalizada en los conceptos y formas rítmicas de acompañamiento en el género tanguero. Fue el pasado viernes, en la Biblioteca+Mediateca. El músico confesó sentir “una responsabilidad tremenda” y a la vez una gran alegría por la posibilidad que brindan estos encuentros federales de “poder compartir aspectos muy profundos de nuestra música”.

Ya por la noche, pasadas las 21.00, en un espacio permeable a las jóvenes formas de entender y cultivar la canción tanguera, la presencia de Emanuel Rivero Famá (San Rafael) trajo la sangre nueva que le inyecta pasión y energía a las obras cumbres del 2x4. Con su estampa señorial y su voz profunda, este joven intérprete confirmó porqué se perfila como una de las grandes voces del tango hecho en Mendoza.

El abrazo es la fiel expresión de una comunión tan íntima entre dos bailarines, que parecen volverse uno cuando se mueven sobre las tablas. Bajo la dirección de Iván Martínez, el Ballet Municipal de la Ciudad de Mendoza aportó la primera cuota de danza, con ochos parejas que, en simultáneo, fueron desentrañando el ondulante lenguaje del género, con su cuadro “Ilusión de arrabal”, que llevó al público por los años dorados, desde el burdel hasta la consagratoria “La cumparsita”.

En su primera presentación oficial en los escenarios, el San Vicente Tango 2015 tuvo el privilegio de contar con la “Compañía Sueño de Tango Argentino”, un ensamble de artistas locales de excelencia, con la inconfundible voz de Patricia Cangemi al frente. Walter Anselmi (bandoneón); Juan Emilio Cucchiarelli (piano); Joaquín Guevara (guitarra); Esteban Pérez (Contrabajo) y dos reconocidas parejas de baile terminaron de completar esta selección, que dejó una muestra de su espectáculo homónimo, con clásicos inolvidables del susurro ciudadano. Esta puesta los embarcará, desde noviembre, en una gira por China, en donde, con Gardel y Piazolla a la cabeza y algunos aires folklóricos, podrán mostrar de qué está hecha la música de este lado del mundo.

Las luces, a medio despertar, dieron lugar a un diálogo instrumental que endulzaba los oídos mendocinos. Ésta era su cita soñada. Con más de 15 años de trayectoria, el Esteban Morgado Cuarteto se ha ido convirtiendo en uno de los grupos más interesantes del panorama musical nacional. Sin perder en ningún momento la esencia tanguera, el guitarrista y compositor fue llevando a Walter Castro (bandoneón), Quique Condomí (violín) y Horacio “Mono” Hurtado (contrabajo) por los terrenos ya conocidos de la milonga, ampliando sus horizontes hacia otros géneros.

Desde “Quejas de bandoneón” y “Llega la mañana”, el múltiple ganador de los premios Gardel se aventuró de lleno en “sus músicas con formas de tanguito”, conectándolas con versiones “milongueadas” de Paul McCartney y su “Blackbird”; adicionando The Police; Astor Piazzolla con “Oblivion” y el soundtrack de Ennio Morricone para el inolvidable film “Cinema Paradiso”. Una muestra irrefutable de talento, buen gusto y respeto por la música, en todos sus formatos. Una propuesta irresistible de inolvidables contrapuntos, que fue firmada por una ovación que agradeció, de pie, tanta pasión sobre el escenario.

El sábado se escribió otro capítulo. Para seguir estrechando los lazos de amistad que los unen, los municipios de Godoy Cruz y Valparaíso siempre son una presencia fundamental en ambos lados de la cordillera, cuando se habla de cultura. En esta oportunidad, el Ballet de la ciudad portuaria abrió la pista. Tras exitosas presentaciones en varios mundiales y espectáculos de Argentina y Chile, cinco parejas en escena fueron escribiendo relatos que cortaban el aire y se contoneaban, en una combinación única de seducción, elegancia y precisión.

Stella Gutiérrez posee una voz sentida, de esas que viven cada nota y parecen desgarrarse, pare renacer en la próxima interpretación. Así de poderosa fue la performance de la cantante sanrafaelina que, escoltada por los músicos Walter Anselmi (bandoneón); Bernardo Ríos (guitarra) y Esteban Pérez (contrabajo), revivió todas aquellas piezas que remitieron, inconfundiblemente, al formato clásico de la milonga y la “nueva ola”, con una vueltita por la obra de Eladia Blázquez. Mención especial merece el segmento que contó con su compañera de escenario, la intérprete Patricia Giner, en el vals “Palomita Blanca”.

Doce personas que se enhebran bajo las órdenes de Esteban Calderón y su infatigable bandoneón. Desde distintas geografías se unen, desde hace tres años, con minuciosa dedicación hacia una forma de entender la música que los mantiene en perfecto ensamble. Cruzando las viñas, la “Orquesta Típica San Juan” representa, tal vez, la corriente más purista de este entramado sonoro, con un primer disco íntegramente dedicado a Aníbal Trolio, con los arreglos originales del propio “Pichuco”, conservando su pátina añeja hasta en los mínimos detalles, añadiendo, para su presentación en Godoy Cruz, las impecables intervenciones vocales de Diego Valentín Flores.

En la esperada conclusión de dos jornadas a puro arrabal y ya promediando la madrugada del domingo, llegó él: el señor del tango.

Dispuesto a acomodarse en la cómplice intimidad de un encuentro entre músicos y oyentes, Rodolfo Mederos agradeció que se hagan estos festivales, que el rebautizo como “fiestas” que brindan la posibilidad de “seguir preservando las raíces de nuestra música y nuestra identidad”. Desde ese momento, sus escoltas Armando de la Vega (guitarra española) y Sergio Rivas (contrabajo) siguieron al maestro en su homenaje a la “gloriosa Vieja Guardia”, que llevó a que el estilo del 2x4 trascienda la categoría de música local para conformarse en un universo, con sus propias reglas y lenguaje.

El fuelle fue deshaciendo sus penas, acompañando el sentir nostálgico de este enorme artista, que lograba climas de inmensa sonoridad y profunda serenidad.

Un abrazo de miles de aplausos confirmó que su presencia es imprescindible para apreciar el tango con el alma.

Cantina de ciudad profunda, la música acurrucada en los rincones, una voz ronca “contando” tangos y las parejas eternas o casuales -¿qué más da?- surcando la pista. De eso se trató el broche de oro, la Milonga del Club Andes Talleres. Varias decenas de fanáticos del género disfrutaron de la actuación de Yamile y el Ballet Municipal de la Ciudad de Mendoza y una selección de obras concatenas y listas para bailar. Sin lugar a dudas, la coda perfecta, que todo buen tango se merece.

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