Desde hace tiempo, cada vez que aparece un debate político sobre la realidad y la historia de este país, salta una frase que quien la aplica (siempre el que está ciegamente contra el gobierno nacional) cree terminante y lapidaria: Defendes lo indefendible.
Se aplica como una máxima terminante, descalificante y obviamente desde el Olimpo al que se sube quien pretende tener la verdad revelada. Quien esto escribe la recibe sin más varias veces por semana en Sin Verso por ciudadanos que amablemente pretenden cerrar el debate antes de empezarlo.
De tanto escucharlo la pregunta surge sola: ¿Qué es lo indefendible?
Por el contexto en el que la acusación es lanzada parece ser que lo indefendible es pensar, razonar o discutir una gestión de gobierno, que como cualquier gestión tiene luces y sombras. Allí comienza el pequeño problema hay un sector de la sociedad, claramente identificado, que no esta dispuesto a reconocer luces y además ha perdido significativamente la memoria histórica.
Lo indefendible será (como escribió Mempo Giardinelli) que a pesar de los vices Budou y Cobos, a pesar de los Jaime, los Schiavi, los Redrado, los Lousteau, las Miceli, los Cirigliano, y todos lo que quiera usted agregar a la lista, la oposición solo logró ganar 4 provincias argentinas y cada vez le cuesta más convencer a los ciudadanos que son una opción seria de gobierno.
Pero si no es eso será el avance monumental que ha tenido la ciencia, la investigación, la tecnología Argentina que durante 30 o 40 años había sido condenada a los abismos.
Será que con decisiones políticas se repatriaron científicos, se recuperaron órbitas espaciales que ya estaban entregadas, la creación de ARSAT, el avance a la soberanía en telecomunicaciones.
Será la ampliación de derechos de todo tipo garantizados por Ley, será la movilidad jubilatoria y la AUH.
Será el Conectar Igualdad que cerró la brecha de acceso a la digitalización del 100 por ciento de los alumnos de las escuelas secundarias y ahora va por la primaria.
Será que a pesar de todos los pronósticos del elenco estable de economistas el lunes Argentina honrará sus deudas una vez más.
Ayer, la sede del PJ Nacional fue centro de un interesante encuentro sobre tecno política algo que se impone día a día porque la tecnología es la nueva industrialización del mundo.
Allí disertó nuestro ex gobernador Rodolfo Gabrielli precisamente el primer presidente que tuvo ARSAT cuándo se creó en el gobierno de Nestor Kirchner. El ex gobernador tuvo dos o tres definiciones interesantes en la valoración de los nuevos tiempos tenemos que tener técnicos en el territorio y militantes que sepan lo que pasa en el mundo ese saber que pasa en el mundo se construye con conocimiento como tan bien lo planteo Osvaldo Nemirovsci, responsable de la TDA, se transforma lo que se conoce y se conoce lo que se estudia y se estudia de nuevas formas, con nuevos métodos de adquisición de conocimientos y como planteó la responsable del Conectar Igualdad y ex ministra de Educación de Daniel Scioli, Silvina Wirtz hay que profundizar la decisión del Consejo Federal de Educación de promover la programación como materia obligatoria a lo largo de toda la curricula.
Todo esto es lo que hay de discutir y construir, es la Argentina del futuro que ya empezó y en el que se ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años después del infierno.
Y esta lista puede ser muy larga o más corta según quien la escriba pero lamentablemente no hay posibilidad de discutir estas cosas que son la matriz del futuro y el desarrollo si la respuesta es defendes lo indefendible y si todo lo que hemos resumido es lo indefendible pues sí entonces defendemos lo indefendible.
Post Data
Imposible cerrar la columna de la semana sin un par de menciones a la realidad de Mendoza. Por de pronto tal como hemos dicho la ley no eran billetes y solo bastaron 24 horas para probarlo. La actitud del Banco Nación, que nunca fue muy loable, a lo que hay que sumarle la carta del gobernador electo y lo que ya se ha escrito hasta el cansancio de la administración provincial mostraron que la situación política es mucho más preocupante que la económica en la provincia.
Habrá que dejar que transcurran unos cuantos días para ver en que decanta el futuro de Mendoza que no es de rosas, pero tampoco de cactus a pesar de la apuesta a crear esa sensación por parte de muchos dirigentes.