10 de abril de 2026
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Columna

Se votó la ley; y esto es sólo para empezar

La provincia resuelve en parte las urgencias financieras. El desafío que debe enfrentar Cornejo. Un análisis después de lo ocurrido hoy en la Legislatura.

Tras la flamante Ley de Financiamiento aprobada por la Legislatura, Alfredo Cornejo, el gobernador electo, tiene previsto dar a conocer su visión política del problema de las cuentas en una conferencia de prensa prevista para cerca del mediodía de mañana.

Lo peor para Francisco Pérez –el actual gobernador que deja el cargo el 9 de diciembre, dicen desde el radicalismo–, parece haber pasado desde lo puramente financiero. Porque la nueva ley ordena desde lo formal el desorden con que se vino actuando desde casi un año atrás con los permanentes y traumáticos pedidos de auxilio financiero al Banco Nación. Pero aseguran, también, que se avecinan tiempos en los que el nuevo gobierno ordenará auditar e investigar todo lo que se hizo y no se hizo como para que Mendoza sucumbiera como ocurrió. Esto se verá.

Ahora llega el momento de Cornejo para desplegar el plan A para encauzar las cuentas públicas. En la mira sigue estando el agente financiero de la provincia, el Banco Nación, a quien se le volverá a solicitar que le preste a Mendoza los 5.800 millones de pesos que, de alguna manera ya se los prestó o se los habría prestado.

¿Cómo es esto? Para terminar el año con los sueldos al día, contando los del mes de setiembre que se pagarían desde este jueves, los de octubre, noviembre y los de diciembre, el Estado necesita alrededor de 3 mil millones de pesos donde lo más lógico es que sean suministrados por el Nación y pedirle, junto con la plata, que le dé a la provincia un buen tiempo por delante para devolvérselos. Si el Nación se niega, Mendoza, a fin de año, estaría en graves problemas.

El plan B de Cornejo es salir a buscar un préstamo sindicado en donde cerca de una decena de bancos, con los que ya tomó contacto el equipo financiero del gobernador, les presten a Mendoza el dinero o parte de lo que se necesita, previa autorización de las nuevas autoridades de Hacienda que tendrá el país para entonces, ya sea con Scioli, Macri o Massa a la cabeza.

Lo que viene sigue siendo complicado, como se ve. Cornejo no tendrá más opciones que administrar la crisis con un primer año de gestión que, ya se calcula, puede que comience con unos 4.500 millones de pesos de déficit. Y un año, o dos, de no modificarse la actual situación, sin obra pública hasta hacer calzar los ingresos con los gastos ya comprometidos. Una de las clave será la negociación paritaria, sin dudas, con los gremios estatales. Se habla que el gobierno no podrá otorgar un aumento superior al 25 por ciento.

Es más, los técnicos de Cornejo hablan incluso de un 20 por ciento de incrementos, con lo que una de las tareas que deberá llevar adelante el nuevo gobernador antes de asumir será la de advertirles a los gremios del Estado lo que se viene. Una tarea incierta, desde ya, si los gremios persisten en mantener con el gobierno que se avecina la misma dura política que han venido sosteniendo con el Ejecutivo provincial.

El peronismo, en tanto, ya comienza a transitar senderos complicados. Mostrando una fractura evidente entre quienes pretendían negarse al acuerdo por financiamiento y los que lo votaron a favor, tendrá la doble función de llevar adelante una oposición responsable para salir de los inconvenientes y paralelamente buscar su reconstrucción.

De no mediar la cordura, los mendocinos nos deberemos preparar para años aciagos y amargos.

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