Los diputados y su oportunidad de revertir que el pasado los condene
La semana arranca con los mismos tormentos con que terminó la anterior: entre hoy y mañana, la Legislatura debe resolver el trauma de la falta de financiamiento y encontrarle la vuelta a una transición gubernativa que se ha transformado en un calvario para el gobierno de Francisco Pérez que se va en diciembre y en un mar de incertidumbres para la que llega, la administración de Alfredo Cornejo.
Todo parece un desorden desde donde se lo mire. Las mezquindades y especulaciones políticas que inundan al peronismo descascarado han hecho mucho más espectacular la debacle en la que cayó el gobierno de Pérez, con cientos de proveedores sin cobrar, con hospitales que cuentan las gasas y los calmantes por día para ver si llegan a cubrir la demanda, con chicos en las escuelas que ya comenzaron a recibir una restringida porción de alimentos sin carnes, ni pollo ni otras proteínas básicas y con los empleados estatales en guardia esperando por ver si el miércoles 30 tienen en sus cuentas depositado el sueldo del mes de setiembre.
Las versiones sobre desaguisados administrativos circularon sin contención durante el fin de semana en todas las redacciones de los medios mendocinos. Una de ellas da cuenta de una maniobra un tanto confusa ordenada por el gobernador Pérez para obtener, a lo que diera lugar, un préstamo de 800 millones de pesos para tapar los agujeros que deja la urgencia salarial.
El panorama es tan preocupante y vergonzoso que hasta Daniel Scioli, el candidato del oficialismo a nivel nacional, fue puesto al tanto de lo que ocurre con las finanzas en Mendoza para ordenar la situación y la tropa. Entiéndase esto como pedirle al peronismo de la provincia que deje para más adelante la resolución de la interna y el pase de facturas que se revolean de un lado a otro los dirigentes buscando los culpables de la debacle, para que se pongan a resolver el problema de fondo.
Scioli, que se ve conduciendo el país desde diciembre, lo menos que espera es que exploten los estados, sean provinciales o municipales, oficialistas y opositores, buscando que sus primeros cien días en el gobierno al que aspira naveguen, cuando menos, por mares en donde encuentre mayor serenidad, prudencia y calma.
Esta tarde los diputados deben comenzar a resolver el problema. El punto es aprobar el acuerdo al que llegaron Pérez y Cornejo para dar con las herramientas administrativas que permitan salir a buscar la plata que necesita el Estado: unos 5.800 millones de pesos para repartir entre las deudas que deja la actual gestión y responder a las primeras urgencias que le aparecerán a la próxima.
Hay, sin embargo, un artículo del acuerdo que generó las dudas de un sector peronista, el artículo 2 del convenio, por el cual Cornejo, de aprobarse, no estará obligado a pasar por la Legislatura a lo largo de todo su mandato para tomar deuda para amortizar las obligaciones que vencen en los próximos tres años. Esto, para algunos referentes del peronismo, como Jorge Tanús, el presidente de la Cámara de Diputados, es inaceptable porque le darían al gobernador radical un cheque en blanco, una suerte de súper poderes, que harían inútil la influencia peronista en la Legislatura.
Tanús dice que cuando llegaron con el acuerdo a la Legislatura venía un expediente con el pedido de autorización por los famosos 5.800 millones de pesos, pero que detrás apareció un elefante que faculta al próximo gobierno a pedir 20 mil millones de pesos.
Tanús ha sido en gran medida el autor de la incertidumbre en la que se vive. Porque fue el que encabezó el freno a la aprobación y el que exige modificaciones, peleándose con Pérez primero y con Cornejo después. Y porque se encontró con la posibilidad de convertirse en uno de los líderes de la oposición para cuando asuma Cornejo, junto a los intendentes más levantiscos que lo acompañan. Es una jugada arriesgada la de Tanús, porque puede que le salga bien, pero también puede que le salga mal. Si Cornejo, que viene con el apoyo masivo para gobernar, lo señala como el culpable de la negativa y le apunta de manera certera, además de convertirse en el opositor más visible de lo que viene como quiere, puede que quede envuelto, también, entre los que causaron el desastre financiero en el que se está y en el que niega las soluciones a la vez. Y para despojarse de ese mote a Tanús puede que ni lo salve irse lejos, como tiene previsto retomar su viaje fallido a Inglaterra para ver los últimos partidos de Los Pumas en el mundial. Sino que todo lo contrario. Pero en política se asumen riesgos también.
Las alternativas de solución para aprobar el acuerdo que se estudian desde el viernes pasan por modificar el artículo dos, restringiendo a un año los súper poderes a Cornejo y, por otro lado, garantizarles a los intendentes entre 200 y 300 millones de pesos de la plata que vendrá para afrontar sus obligaciones. Hay otros aspectos que se han venido discutiendo, pero más como excusas que como cuestiones centrales o medulares.
Los diputados deben saber que hay cerca de dos millones de mendocinos que dependen de lo que decidan. Es hoy cuando más lucidez deben demostrar y comprender que cuando las críticas que se hacen a la política por no encontrar las soluciones y que los tienen a ellos entre los objetivos centrales del malestar, es, ni más menos, porque el pasado los termina condenando siempre.